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Tres gramos de cocaína, varias botellas de vodka y una orgía con Jude Law

Sí, ha salido otro libro sobre la agitada vida de Kate Moss

En 2005 apareció en la portada de The Mirror esnifando cocaína. Pero ni eso pudo con ella ni con la fascinación masiva que despierta. Es más, tras unos meses desaparecida y rehabilitándose, volvió al trabajo más fuerte que nunca, y firmó contratos con decenas de firmas.

Así es Kate Moss, la única top model que sigue siendo un icono para la industria y un mito para la prensa. Su carrera incombustible y el culto que despierta su personaje ha sido estudiado hasta en ensayos sociológicos. Tiene su propia escultura, su propio retrato pintado por Lucien Freud, varias exposiciones dedicadas a su figura y algunas de sus fotos más míticas se han subastdo por varios miles de euros. Pocos personajes han logrado durante dos décadas mantener ese nivel de celebridad.

La fama de Moss se sustenta, en gran medida, por esa leyenda hedonista que la ha rodeado desde sus inicios. Como si se tratara de una antigua estrella del rock, a la supermodelo siempre le han perseguido los escándalos relacionados con las drogas, el sexo y los caprichos absurdos.

Ahora, la periodista neoyorkina Maureen Callahan documenta sus "glamurosos excesos" en el libro Champagne Supernovas, una radiografía novelada de la industria de la moda en los noventa contada a partir de las vidas de sus tres grandes exponentes: Alexander McQueen, el genio del diseño británico que se suicidó en 2010; Marc Jacobs, el creador neoyorkino que, entre otras muchas proezas, elevó la fama y las ventas de Louis Vuitton, y Kate Moss. Ellos condensan a la perfección lo que fue la moda en aquellos años: alabados por la industria y los medios, atormentados por la depresión y las drogas, tanto McQueen como Jacobs han tenido a Moss como su mayor musa.

El título, por su parte, ilustra y resume el relato que Callahan hace de la vida de la supermodelo: Champagne Supernovas, el título de un tema del grupo Oasis, da cuenta de la relación de Moss con las estrellas de la música británica (Liam Gallagher entre ellos). Pero también es el nombre que recibe un cóctel peculiar: champagne en vaso de martini con cocaína en el fondo.

Como era de esperar, de las tres historias que se cruzan en el relato, la que más ha interesado a los medios es la de Moss: descubierta con apenas quince años, la modelo se convirtió en una estrella gracias a sus portadas en la revista The Face y sus campañas para Calvin Klein. Su aspecto hiperdelgado y desaliñado casaba perfectamente con las aspiraciones grunge de los primeros noventa, y Moss se convirtió en tiempo récord en el rostro de esa estética que los medios se encargaron de llamar "heroin chic".

Según cuenta Callaghan, a los dieciocho años Moss ya era un animal nocturno. Iba de fiesta en fiesta, consumiendo drogas y alcohol y teniendo sexo casual con amigos y conocidos. Fue la novia de Johnny Depp durante algunos años, y juntos encarnaron en los tabloides el papel de la pareja más cool del momento. Pero Depp se cansó de excesos de toda índole y acabó abandonándola.

El libro habla de tríos con Jude Law y su entonces esposa, Sadie Frost, de orgías junto a Naomi Campbell y músicos británicos en la suite del lujo hotel Savoy, de cómo las novias de algunas estrellas de la música les pedían que se mantuvieran alejados de la modelo, de intentos fallidos de rehabilitación y de los miles de motes que su círculo fue poniendo a la top: desde "Get Mossed" (juego de palabras con get messed, colocarse) a "The tank" (el tanque) por la velocidad con la que se terminaba tres gramos de cocaína y una botella de vodka.

La autora entrevista o consulta a algunos amigos cercanos y actores secundarios de la época, como el sombrerero Phillip Treacy o el peluquero Sam McKnight. Otros protagonistas colaterales no han vivido para contarlo: como Alexander Mcqueen, Michael Hutchence, cantante de Insx y amigo de la pareja Moss-Depp, acabó ahorcándose en un hotel de Sidney.

Probablemente este libro, que acaba con el suicidio de McQueen (¿a modo de moraleja?) no le haga ninguna gracia a ninguno de los implicados: hace años que Marc Jacobs cambió los excesos por una vida tranquila, Jude Law tiene una reputación intachable y Kate Moss parece alejada de fiestas y escándalos. En cualquier caso, más allá de las escenas escabrosas, Champagne Supernovas arroja luz sobre una época que alumbró a varios genios de la moda. Y alimenta aún más (si cabe) el mito de Kate Moss, la modelo más famosa, rebelde y esquiva de todos los tiempos.

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