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“Nadie debería tener que sufrir de esta manera”

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Karen Northshield es la única víctima de los atentados de Bruselas que aún permanece hospitalizada. En este testimonio denuncia el abandono que sufre por parte de las instituciones

PlayGround

20 Marzo 2017 14:23

Es importante ponerle cara al terror. Por una razón equivalente a la que dice que debemos ser capaces de nombrar las cosas que tememos para poder superar esos miedos.

Por eso, después de cada gran ataque terrorista estamos acostumbrados al carrusel de noticias que hacen recuento de las identidades de las víctimas, sus verdugos, y también de aquellos que tuvieron la suerte de sobrevivir, aún estando en el lugar equivocado.

En ese primer instante de shock, todos estamos con ellos. Empatizamos en el dolor del momento. Pero luego... ¿Quién se ocupa de los que lograron seguir viviendo?

¿Qué pasa en la vida de los que salieron de un atentado heridos de gravedad, una vez se apagan las cámaras del noticiario?

Karen Northshield tuvo la mala suerte de estar en el aeropuerto de Bruselas el 22 de marzo de 2016. Iba a coger un vuelo para visitar a su hermano en EEUU. Aquel día, dos ataques terroristas en el aeropuerto y la red de metro de la capital belga dejaron 35 cadáveres y 340 heridos.

Ella estaba en ese último grupo. Quedó seriamente herida. Logró salvar la vida, pero también murió un poco aquel día.

Antes del atentado, Northshield llevaba una vida dinámica y activa, se había labrado una reputación como entrenadora personal y profesora de yoga. Sus días estaban muy ligados a su actividad física. Desde aquel fatídico 22 de marzo, vive postrada en una cama. No puede caminar. Ni siquiera puede permanecer sentada. Precisa ayuda para todas sus actividades diarias.

"El pasado año ha sido increiblemente duro. Nadie debería tener que sufrir de esta manera. He llorado cada día. A veces durante todo el día", le cuenta Karen a De Standaard.

A sus 31 años, Northshield es la única de entre todos los heridos aquel 22 de marzo que sigue hospitalizada. Y ha decidido hablar porque se siente desamparada. Abandonada por el Gobierno de Bélgica y por la compañía aseguradora del aeropuerto, última responsable de resarcir a quienes sufrieron daños aquel día.

"Los doctores le dijeron a mi familia que no sobreviviría. Pero lo hice. Aún no puedo decir que esté realmente contenta por haber sobrevivido. Aún es demasiado pronto para decir eso".


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