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Amor, feminismo y punk: 6 escritoras jóvenes a las que debes leer

Para celebrar el Día Mundial de la Poesía hemos seleccionado unos cuantos poemas que os dejaran sin habla

—Imagen de Mai Oltra Llacer

En los patios de los colegios, los niños se pelean por ser poetas como antes se peleaban por elegir su power ranger favorito.

En las revistas de moda, los rostros de los fabricantes de versos son los protagonistas de todas las portadas.

En las redes sociales, miles de millones de personas siguen a jóvenes escritores, como si fueran estrellas de cine o raperos yanquis…

Es mentira.

Todo esto es mentira pero bien podría ser verdad porque si algo está claro es que hoy, cada vez más, la poesía importa. Por ese motivo, y aunque desde PlayGround os traemos contenidos relacionados con este género todas las semanas, hemos querido celebrar el día de la poesía presentándoos a algunas de nuestras jóvenes poetas preferidas, que sin duda darán mucho que hablar este 2015. Feminismo, intimidad, política, belleza, punk y otro montón de cosas alucinantes.

1. Berta García Faet

García Faet es una de las autoras jóvenes españolas con más obra y más reconocimiento a sus espaldas. Nació en Valencia en 1988, aunque ha vivido en distintos rincones del mundo, y actualmente reside en Nueva York. Dentro de unos meses publicará La edad de merecer (La Bella Varsovia) después de cuatro años en silencio.

poema sobre mirar el cielo de noche y pensar muchas cosas

yo que opino que la hipermetropía es una manera legítima de existir y que intento ser buena persona y que estudio mucho ética y metaética y yo que lloro mucho con David Hume y con los galgos maltratados y con los viejos maltratados y con la contaminación de las heces de las gallinas y sus obscenas celdas del tamaño de un folio A-4 y sus viscosas fiebres del tamaño de un subcontinente y yo que creo en los tirabuzones de los páramos y yo que ignoro todo y que me pregunto qué hacer sin lenin y sin cielo qué hacer con el mundo y su cabello cardado y reseco y cómo tocar sus huesos arcaicos y su praxis y el humo de su belleza impenetrable y yo que siempre siento la presencia de un muro fratricida del sabor umami de la leche cuando quiero verter una palabra amable y desaliñada en la gorra entreabierta del mendigo o del músico y yo que sé bastante del amor y que lucho activamente aunque con sueño o con sueños excesivos a favor de la pandemia global de perdón y de esperanza que arrase el planeta tierra tal y como lo desconocemos de una vez por todas y yo que sueño excesivamente sueños de carácter excesivamente erótico y a veces perverso y abrupto y que nunca le perdonaré a mi especie Auschwitz Rosa Parks el Estado-Nación el dinero el niño muerto y yo que olvido mucho y que propongo encender una vela con todos vosotros juntos para recordar todos nuestros olvidos y yo que hurgo en la ranura del logos y no encuentro nada y yo que tengo un progenitor A y un progenitor B y un hermano y una hermana y yo que aun así ignoro todo de la muerte y me pregunto qué cantar cuando anochece y qué cantar que no insulte al famélico o al translúcido o a la mujer bajo las piedras del odio y yo que tirito con virginal desasosiego en el instante crítico de tener que elegir un campo cromático favorito o un animal favorito o un juicio moral verdadero tan sólo un juicio moral verdadero yo me río un poco con envidia un poco con amargura sí lo admito me río un poco con amargura un poco con envidia un poco con un poco de resentimiento sí de la seguridad ontológica del hombre medieval, qué enternecedor es, qué enternecedor

2. Nanna Juul Lanng

Esta autora danesa de 24 años se dio a conocer gracias a su blog y a su actividad en las redes sociales. Es íntima de algunos autores de la Alt Lit, colaboradora del proyecto 89plus y autora en la antología Mil novecientos violeta, de próxima publicación en El Gaviero Ediciones.

inquieta y vagabunda, ella lo era

la existencia es púrpura y mortinata

esto es un secreto

nadie debería mirar

las cámaras obstruidas del corazón

lleno de carne

ellas son carnívoras

tienen sangre en la lengua

las chicas inocentes

con su miedo estéril

cuando sangran

escuchan historias

que disney nunca les contó

3. Almudena Vega

Nació en Málaga en 1986, pero actualmente vive en Barcelona. Es música, traductora, poeta y bloguera y hace sólo unas semanas su tercer libro de poemas, Inmune, apareció bajo el sello de Ediciones En Huida. Cada uno de sus trabajos suele ir acompañado de la obra de alguna joven artista, Almudena Vega ha trabajado, entre otras, con Dara Scully o Sonia Marpez.

Sudario

 

“Son extraños los males que los hombres inventan

y es tan simple la muerte...” -Chantal Maillard

 

He mamado de la luz

de la forma mas obscena que conozco

pero aún, señor, no me he iluminado.

He nacido junto a los hombres

pero no con ellos.

¿La semilla?

El esqueleto es la semilla.

La piel está ahí,

sujetando el movimiento;

una cuerda que nos ata para caber.

La piel separa la impermanencia

de lo eterno:

la piel intenta retener la eternidad.

Señor, que la palabra caos quepa

en la palabra cosa

hace que no me fie.

La piel de la fruta se come

a veces,

a veces tiene espinas:

herir una piel con otra

pues es

el daño

la eyaculación del límite.

Pero el hueso está dentro,

dentro, moviéndose a oscuras,

caminando, sin verlo, por el mundo:

morir es volverse del revés.

La muerte es una herramienta

desde que pronunciamos yo.

4. Xel-Ha López

Xel-Ha nació en Guadalajara, México, en 1991. Es una de las jóvenes poetas más importantes del panorama actual mexicano. A principios de abril una selección de sus poemas aparecerá en España, en la antología Los reyes subterráneos: 20 poetas mexicanos jóvenes, de La Bella Varsovia.

Oda a mi gato

Mi gato es hermoso

dan las doce del mediodía y mi gato es hermoso

dan una hostia en una iglesia

y mi gato

dan  y dan  y dan

y mi gato juega a la maldad con los muebles

suenan campanas de una iglesia

y lo hipnotizan todo

dentro de la sala

y mi gato

que es hermoso por sobre todas las cosas

se queda también hipnotizado y quieto

como un mueble bello y bondadoso

entonces

las esporas venenosas de la iglesia se disipan

y todo vuelve a la maravilla de antes

Se afila las uñas

el padre sobre la carne de otros

y mi gato es hermoso y bueno con los sillones de la sala.

5. Katja Perat

Es posible que Katja Perat (Eslovenia, 1988) sea una de las jóvenes poetas europeas más relevantes y potentes del momento. Su poesía ha sido traducida al inglés y pronto aparecerá en español en la antología Mil novecientos violeta, de la mano del traductor Juan Fernández Rivero. Filósofa, feminista, brutal.

  Y YO SIGO HACIENDO ARTE

Se dice que, en silencio, las personas

se esfuerzan por morir, porque todo lo orgánico

lucha por convertirse en inorgánico

y todo movimiento avanza y lucha

para dejar de serlo.

Las cosas se derrumban porque quieren

que se las deje en paz.

Los tristes se rinden;

un pueblo medieval se rinde

tras un asedio interminable, a duras penas,

bajo sus propias condiciones.

No pueden soportar la carga;

la culpa y la tristeza se comparten

entre todos los presentes.

El rechazo no ayuda,

ser insensible es útil,

aunque aseguren los psicoanalistas

que renunciar al deseo es una muerte anticipada.

Me resulta difícil plantarme ante el espejo. Me obliga

a enfrentarme a mi cara y a odiarla sin piedad.

Eso me aleja de las niñas de papá,

que pueden permitirse la maldad y la ira

sin nada que perder, pues se las ama y asegura por adelantado.

Existe gente honrada, gente que sabe gestionar la transparecia

sin recordarse a sí misma todo el tiempo

que jamás algo falso ha sido hermoso.

Gente que nunca esquiva su tristeza y que, al afrontar

sus errores, dice, con cierta calma:

«Soy consciente de que me has abandonado. Estás

fuera de mi alcance. Insistir

carece de sentido; nadie ama cuando está

obligado a hacerlo».

Esa gente ha aprendido cosas

que yo no soy capaz de aprender. Estamos separados

por la debilidad, que se disfraza de sentido del honor

y convierte en teoría todo lo que toca.

Cuando se vuelve insoportable de verdad,

solo puedo, con mi delicadeza exagerada,

esperar una lluvia que equipare el tiempo con mi humor.

 Existe cierto encanto en emplear el arte

para liberarse. Encanto en lo que dices

cuando estás libre de las restricciones de un único punto de vista,

encanto que previene el habla y que evidencia la incapacidad,

encanto que no eludes nunca,

pues estás débil como para sobrevivir

al nivel de exposición que exige el ser humano.

 El encanto y el afecto requieren esfuerzo,

y es verdad que, para mí, nada es sencillo.

«Es irrelevante»,

dijo alguien que conozco.

«Tus poemas son irrelevantes;

el arte necesita otras cosas».

El arte no necesita nada,

me gustaría añadirlo.  

6. Layla Martínez

Layla es otra de las autoras más interesantes del panorama español actual. Su prosa oscura, su poesía política, su imaginario brutal consiguen que su voz sea única. Esta semana entra en imprenta el que será su segundo libro de poemas, Las canciones de los durmientes publicado por La Garúa.

Los dedos diminutos de los muchachos

La sequía había comenzado en el doloroso año de 1807, que sería recordado por tener tres inviernos consecutivos. Tres inviernos largos como los dedos de los profetas que se acarician el interior de las mejillas, como las barbas de los carpinteros que fabrican cadalsos resistentes a las epidemias de tristeza propagadas por las autoridades estatales. En ninguno de los tres inviernos llovió. Ni siquiera cuando las abejas comenzaron a salir de la boca de las muchachas que habían enfermado recientemente. Ni cuando el leñador apareció estrangulado con los cabellos de su esposa. Ni cuando el afinador de campanas enloqueció después de haber bebido la leche amarga de la comadreja. No llovió, pero las heladas congelaron el rostro de las muchachas, que nunca volvieron a envejecer, a pesar de que al año siguiente fue 1457, que sería recordado porque el sol no salió ni un solo día y fue de noche trescientas sesenta y cinco veces seguidas. Las heladas congelaron también las manos de los muchachos, y estas nunca volvieron a crecer a pesar de que el resto del cuerpo sí lo hizo. Los muchachos de dedos diminutos tuvieron que dedicarse a oficios delicados, como a anotar cuidadosamente las plagas que comenzaron a sucederse desde entonces, o a rapar al cero a los adolescentes internados en instituciones estatales o a fabricar tenedores para las muchachas que vivían al fondo de los pozos.

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