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¿Son los jóvenes de Soweto los nuevos mods negros?

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Nuevo episodio del consultorio de moda PlayGround: hoy, sobre orientales transgresores, árabes totalitarios y africanos elegantes

Leticia García

06 Agosto 2014 18:55

El mundo de la moda no ha dudado en expresar su rechazo a la Sharia impuesta por el sultán de Brunei mediante el boicot, durante la semana de la moda, a los hoteles propiedad de dicho sultán. Sin embargo, todas se mueren por vender en los Emiratos y en demás países con legislaciones bastante restrictivas en cuanto a los derechos humanos. ¿No quieren sus hoteles pero sí quieren su dinero?¿Nos hemos vuelto todos locos o qué?

Claro. De puertas para fuera necesitan hacer creer que lo suyo es la libertad y la tolerancia más absolutas. Y más ahora, que los medios hablan cada día de movimientos de la moda racistas, machistas o poco igualitarios (algunos más fundados que otros, pero ese es otro tema). De puertas para dentro, la moda es la quintaesencia del capitalismo. Se vende allí donde puede venderse, caiga quien caiga y sin escrúpulos. Obviamente hay excepciones, pero el negocio es el negocio.

Lo que sí me resulta inquietante es el hecho de que, mientras las revistas de moda hablan de posible racismo ante el hecho de que Pharrell lleve un penacho de plumas como complemento o del Photoshop como arma perniciosa en esta o aquella foto, muy muy pocas han hablado del boicot aparente a la Sharia y a los Emiratos. Quizá porque la estrategia se cae por su propio peso, o porque ellas tampoco pueden hacer otra cosa que seguirla: clamar ante actos pequeños pero callar ante los grandes.

¿Qué piensas de los sowetos? ¿Son los nuevos mods negros o todo lo contrario?

Tienen que ver con los mods, en el sentido en que consideran que el vestir bien es un derecho y, como tal, no debería estar ligado a la clase social. Es decir, que cada uno gasta el dinero como quiere y en lo que quiere. Pero, a diferencia de los mods, los sowetos sí tienen una preocupación real por el dinero, porque no sólo hablan del precio de la ropa cada vez que tienen ocasión, han llegado hasta a quemar el dinero en los parques. Teniendo en cuenta que Soweto es una de las concentraciones urbanas sudafricanas con una mayor tasa de desempleo juvenil, lo que hacen estos chavales desempleados con la indumetaria (tirar de logos, hablar de precios, llevar ropa ostentosa y bailar en los parques) tiene que ver con la movilidad social, con una queja implícita hacia el sistema (un poco ingenua, eso sí) y, sobre todo, con el culto a la celebridad gratuita y efímera. A los mods no les interesaba la movilidad social, no aspiraban a ser algo más que esos jóvenes con trabajos basura que ya eran.

África, por otro lado, está siendo un territorio fértil para el nacimiento de subculturas que utilizan la moda de alta gama como vía para expresar mensajes sociales. Ahora los sapeurs de El Congo, esa tribu urbana que viste con trajes caros de colores, tienen más que ver con lo snob que con lo político. Pero nacieron como una respuesta contraria al régimen de Mobutu, que proponía una vuelta al traje tradicional africano. Los sowetos, en mi opinión, gastan y visten con ropa cara y llamativa porque por fin pueden hacerlo, pero sigue estando mal visto que lo hagan. Es ese espacio indefinido que existe cuando ya ha pasado la represión explícita pero siguen existiendo usos sociales coercitivos implícitos lo que permite que estas subculturas surjan.

¿Por qué las ediciones chinas y japonesas de las revistas de moda son más creativas que las occidentales?

Porque allí, junto con Oriente Medio y los países del Este de Europa, están la mayoría de los compradores de moda. Cualquier novedad de éxito, cualquier bolso icónico y cualquier par de zapatos de una firma conocida necesitan ser adquiridos como símbolos de status por las nuevas (o viejas) clases altas. Pero, además, en China y Japón no tienen prejuicios ante lo transgresor, al contrario. Cuanto más llamativa sea una prenda o un estilismo más posibilidades tienen de gustar al público. Probablemente porque han pasado décadas sometidos al traje tradicional y ahora se les abre un campo de posibilidades infintas que tiene a la moda occidental y el lujo parisino como clichés a alcanzar. Luego ellos lo reinterpretan en base a su cultura y por eso a nosotros, que lo miramos con ojos occidentales, nos parece nuevo y mucho más creativo. Si a principios del siglo XX los diseñadores occidentales y su clientela adinerada tiraron del orientalismo para ser transgresores y "exóticos" ahora los orientales tiran del occidentalismo para obtener la misma sensación en su entorno. La moda como industria millonaria prácticamente acaba de nacer allí, justo cuando han nacido nuevas clases sociales, nuevos ricos y hay millones de jóvenes adinerados.

Por otro lado, China y Japón son la gran esperanza de las revistas femeninas en papel. Allí se venden como rosquillas, no sólo porque, como decía, mezclan el discurso de la moda occidental con el oriental, sino porque en sí mismas son símbolos de status. Leer incluso el Vogue, que es una revista estéticamente conservadora, y tenerlo en la mesa del salón ya dice algo de su dueña. Por eso son la gallina de los huevos de oro para anunciantes, firmas y estilistas. Aquí ese furor por el estilo ha pasado, la concepción de la moda es mucho más conservadora porque lleva décadas integrada en nuestra cultura. El discurso de las revistas femeninas está más que establecido y tiene menos impacto social. Todas se parecen, y todas hacen más o menos lo mismo porque su tipo de público no ha cambiado desde hace muchos años.

¿Tienes alguna pregunta vinculada con la moda? Envíala a leticia@playgroundmag.net. ¡Gracias!

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