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El yerno de Trump, en problemas por sus conexiones con Rusia

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Las sospechas sobre Jared Kushner se disparan después de las últimas revelaciones sobre el contenido de su encuentro con el embajador de Rusia en Washington

L.M.R.

27 Mayo 2017 11:20

Fotografia de Andrew Harrer - Pool/Getty Images

De simple “persona de interés” en la investigación que trata de indagar sobre las conexiones de la Administración Trump con Rusia, a sospechoso de deslealtad. Así podría describirse la evolución de Jared Kushner a ojos de una parte de la opinión pública estadounidense en las últimas 24 horas.

El jueves supimos que Kushner, yerno del presidente de EEUU y su asesor principal, estaba en el punto de mira del FBI como un agente más a escrutar en la investigación sobre los posibles vínculos entre el Kremlin y la victoria de Trump en las elecciones presidenciales de 2016.

En particular, la agencia está interesada en saber sobre dos reuniones que Kushner mantuvo a finales del año pasado con Sergei Kislyak, embajador de Rusia en Estados Unidos, y con el banquero moscovita Sergei Gorkov. En el primero de esos encuentros también participó Michael Flynn, el ex consejero de seguridad nacional de Trump.

Ambas reuniones tuvieron lugar el pasado diciembre, pero la Casa Blanca no las hizo públicas hasta marzo, minimizando su importancia. Sin embargo, nuevas revelaciones sobre el contenido del primero de esos encuentros, publicadas ayer por The Washington Post, elevan las dudas sobre el papel de Kushner en la trama rusa.


Según funcionarios estadounidenses a los que ha tenido acceso The Washington Post, Kushner habría propuesto la creación de un canal de comunicación secreto entre el equipo de transición de Trump y Moscú, con la intención de proteger esas comunicaciones de cualquier tipo de monitorización


De acuerdo al diario estadounidense, Kushner habría propuesto a Kislyak la creación de un canal de comunicación opaco y secreto entre el equipo de transición de Trump y Moscú, con la intención de proteger esas comunicaciones de cualquier tipo de monitorización interna o externa. El yerno de Trump habría sugerido la utilización de dependencias diplomáticas rusas en EEUU como base de esas comunicaciones secretas.

The Washington Post cita como fuentes de la información a funcionarios estadounidenses que habrían tenido acceso a informes de inteligencia en los que se detalla el contenido de varias comunicaciones interceptadas entre Kislyak y sus superiores en Moscú.

Por otro lado, la agencia Reuters publicaba ayer una información en la que se asegura que Kushner habría mantenido al menos tres contactos con Kislyak durante y después de la campaña presidencial. Además de su reunión en la Trump Tower en diciembre, ambos habrían mantenido conversaciones telefónicas en abril y noviembre de 2016.

Jamie Gorelick, abogada de Kushner, ha salido al ruedo para asegurar que su cliente "no recuerda" haber mantenido ninguna conversación con Kislyak en esas fechas.

Mr. Kushner participó en miles de llamadas telefónicas en ese período de tiempo. No tiene memoria de las llamadas descritas”, aseguró Gorelick en un comunicado. “Hemos pedido [a Reuters] que nos faciliten las fechas exactas en las que se habrían producido esas supuestas llamadas para que podamos mirar el tema y responder”.


Agentes de inteligencia consultados por The Washington Post se muestran asombrados ante la posibilidad de que Kushner haya podido pedir un canal de comunicación secreto con Rusia, tachando la idea de 'naive' o directamente de 'locura'


Esta cascada de noticias evidencia que las investigaciones avanzan y que las filtraciones siguen produciéndose desde el seno del Gobierno. Y, sin duda, las nuevas informaciones colocan a Kushner bajo un mayor escrutinio.

Agentes y ex agentes de inteligencia consultados por el Post se muestran asombrados ante la idea de que Kushner haya podido pedir un canal de comunicación secreto en su reunión con Kislyak. Hablan de conducta “naive” o directamente de “locura”, habida cuenta del seguimiento cercano que el FBI hace de cualquier funcionario ruso en suelo norteamericano.

Evan McMullin, candidato independiente en la última campaña presidencial, ha ido un paso más allá a la hora de señalar con el dedo al yerno de Trump. “Si es cierto, esto es actividad desleal [a EEUU], da igual que sea producto de la malicia, o del naivismo, o de ambas cosas”.



En el mismo sentido se expresa Susan Hennessy, ex abogada de la oficina del consejero general de la Agencia de Seguridad Nacional, en declaraciones a The Atlantic. "Es inconcebible que un funcionario de la Casa Blanca que haya hecho algo así, si ha actuado de espaldas a la dirección del presidente, pueda seguir trabajando ahí. Lo que pase con Kushner ahora será increíblemente revelador de hasta qué punto la responsabilidad política y la ley siguen siendo de aplicación en la Casa Blanca".

El turno ahora es para Kushner. Le toca defenderse.


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