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Niñas entre rejas: así es la vida dentro de una cárcel femenina en Irán

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En Irán si eres mujer puedes acabar en la cárcel y condenada a muerte con tan solo 9 años

Margaryta Yakovenko

11 Marzo 2016 18:34

Hay lugares en el mundo en los que nacer mujer es estar condenada desde el primer minuto a un trato injusto. A la opresión, la violencia y en algunos casos a la muerte.


Zahra se casó con 14 años y tiene dos hijos. Ahora tiene 17 y cumple condena por haber robado móviles.


En Irán, concretamente en Shahr-e ziba, un barrio del norte de Teherán, existe un lugar donde algunas mujeres ven pasar toda su infancia y adolescencia desde detrás de unas rejas.

En esta prisión, las chicas viven encerradas por crímenes que cometieron sin ser mayores de edad. Algunas veces el delito fue cometido cuando eran apenas unas niñas de 9 años. A veces, en defensa propia.


Un clérigo dirige la oración diaria colectiva. Tras la oración les habla a las niñas sobre métodos correctivos y ruega a Dios que las perdone.


Sowgand tiene 16 años. Estaba sola en casa cuando la policía entro a registrarla en busca de drogas. Encontraron 250 kilogramos de opio y 30 gramos de cocaina. La droga era de su padre pero ella era la única que había en casa así que fue arrestada. Más tarde asumió toda la culpa para evitar que condenaran a su padre a prisión.


Muchas de las chicas tienen hijos dentro de la cárcel, donde les dejan cuidarlos hasta los dos años. En general, en este lugar solitario no reciben muchas visitas ya que muchas han sido repudiadas por su familia.


Mahshid tiene 15 años y está condenada por posesión de narcóticos, al igual que sus padres. En 8 meses será puesta en libertad.


En este triste lugar, todas saben que cuando cumplan la mayoría de edad serán trasladadas a un lugar aún más triste. Algunas serán enviadas a otra prisión. Otras serán condenadas a muerte. Sin que su vida haya llegado apenas a empezar.

En Irán una mujer puede ser condenada a muerte por un delito desde que tiene 9 años de edad. Por contra, un hombre solo puede ser condenado al castigo capital a partir de los 15.


Las chicas tienen que esperar largas horas para poder comer.


El fotógrafo iraní Sadegh Souri, después de pasar un tiempo viviendo con las chicas, ha creado una serie fotográfica titulada Waiting Girls (Waiting for Capital Punishment) para explicar la historia de estas niñas atrapadas por unas faltas por las que tendrán que responder como las adultas que no son.


Khatereh solo tiene 13 años. Su propio tío abusó sexualmente de ella así que decidió huir de casa. Una semana más tarde, un grupo de chicos la encontró en un parque y decidieron violarla. Ella se hirió en un brazo con un cuchillo mientras se defendía. La policía la encontró inconsciente y fue enviada a la cárcel acusada de delincuencia.


Khatereh mira su brazo preguntándose si la herida se curará algún día.


Aunque en este país islámico las mujeres tienen más derechos que las de países vecinos, siguen sin poder estudiar algunas carreras en ciertas universidades (como ingeniería o tecnología) y es su marido el que debe concederles permiso para trabajar.

En la política iraní se está viviendo ciertos síntomas de tímida apertura. Después de las últimas elecciones, 14 de los 290 miembros del Parlamento iraní son mujeres, 5 más que las de la legislatura anterior. Sin embargo, las mujeres iraníes aún van a tener que aguantar muchos comentarios denigrantes de hombres que se niegan a dejar caer el yugo centenario de la dominación.

Este jueves, sin ir más lejos, el diputado conservador iraní Nader Qazipour declaró en un discurso con motivo de su reelección: "El Parlamento no es lugar para burros, potros, monos o mujeres".

Más tarde, Qazipour se disculpó diciendo que sus palabras fueron fruto de la euforia. Pero la realidad es que no hizo más que expresar lo que él y tantos otros políticos conservadores siguen creyendo como la base de un sistema de valores errado.


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