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La Tierra se aproxima a una nueva inversión de sus polos magnéticos, y no estamos preparados para sus efectos

¿Qué pasa cuando el norte se convierte en sur?

Imagina que un buen día te despiertas y descubres que todas las brújulas del mundo apuntan hacia el sur en lugar de señalar el norte. Y decimos todas. ¿Qué pensarías?

En realidad es algo que ha pasado varias veces a lo largo de la historia de la Tierra. Se calcula que cada 250.000 años, aproximadamente, el campo magnético dipolar de nuestro planeta se debilita y cambia de dirección. Por razones desconocidas, se produce una inversión de los polos magnéticos. El norte pasa a ser el sur, y el sur aparece señalado hacia el norte.

Ese cambio de posiciones tan sorprendente preocupa a la comunidad científica. Preocupa porque, durante el proceso —que no sucede de la noche a la mañana, sino que puede producirse de manera progresiva a lo largo de varios cientos de años— dejamos de estar protegidos de las radiaciones solares, lo que puede suponer efectos devastadores para la vida y nuestras infraestructuras eléctricas.

Se estima que la última inversión se produjo hace 780.000 años y fue más rápida de lo que inicialmente se pensaba: ocurrió en menos de 100 años, calculan los científicos. Además, nuevas evidencias indican que la intensidad del campo magnético de la Tierra está disminuyendo 10 veces más rápido de lo normal, lo que lleva a algunos geofísicos a predecir una inversión magnética "inminente". Las comillas aquí son importantes.

En cualquier caso, los expertos se preguntan cuándo se dará el próximo acontecimiento. Porque, avisan, no estamos preparados para lo que sucederá entonces.

I. ¿Por qué perdemos el Norte?

A tres mil kilómetros bajo la superficie terrestre, hay un núcleo compuesto por metales líquidos que generan un campo magnético invisible que nos protege de los elevados niveles de radiación y de las partículas que provienen del espacio. Sin embargo, durante la inversión magnética ese blindaje se debilita, solo tenemos un 10% de la fuerza de ese escudo, lo que provoca un aumento de las partículas cargadas que llegan a la Tierra.

A pesar de que es difícil determinar con seguridad el impacto de esa inversión magnética, se estima que podría incrementar las tasas de cáncer y que los satélites, la aviación y las infraestructuras terrestres se verían afectados.

Un anticipo fue la 'tormenta de Halloween', que dejó apagones en varias localidades de Suecia

Un pequeño anticipo de que lo supone un campo magnético debilitado se nos mostró en 2003. Ese año, la conocida como 'tormenta de Halloween' causó apagones locales en la red eléctrica de Suecia y se pudieron ver auroras boreales tan el sur como en Florida y Texas. Grandes erupciones solares estaban azotando la magnetosfera y la capa no podía frenar las consecuencias ante semejante intensidad. Como resultado, las aerolíneas tuvieron que redirigir rutas de sus vuelos polares, el sistema de navegación por GPS en la aviación estuvo fuera de servicio durante 30 horas y un satélite japonés quedó parcialmente dañado.

Un evento similar, pero de mucha más envergadura, podría traducirse en apagones generalizados y pérdidas económicas de decenas de miles de millones de dólares al día. Además dejaría trastocados a muchas especies de animales que se orientan debido a que sienten el campo magnético de la Tierra.

II. ¿Se pueden predecir las inversiones geomagnéticas?

Al igual que la meteorología y los eventos en los océanos, este cambio también atiende a leyes de la física. Sin embargo, la lenta agitación del hierro fundido del núcleo terrestre es difícil de estudiar. El hecho de que se encuentre a 3.000 kilómetros bajo la Tierra hace imposible que se puedan realizar observaciones directas.

Pero no se vive en la plena ignorancia. Una red global de observatorios terrestres junto a los satélites en órbita miden cómo el campo magnético está cambiando y permite dar una idea de cómo el núcleo líquida se está moviendo. Actualmente se estima que el campo magnético de la Tierra está disminuyendo la fuerza de su escudo a un nivel de un 5% cada cien años, lo que ha llevado a sugerir que una inversión puede darse en algún momento de los próximos 2.000 años.

Nuevos avances aspiran a pronosticar los giros del núcleo terrestre directamente para concretar con más precisión cuándo sucederá el próximo cambio magnético total o temporal (en algunos casos, como sucedió en lo que se conoce como el evento Laschamp, acontecido hace 41.000 años, se da una reversión por un tiempo limitado antes de volver a la normalidad). Solo entonces podremos trabajar para paliar las imprevisibles consecuencias de una nueva inversión de los polos.

[Vía Science Alert]

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