PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

Este es el porqué científico de las personas introvertidas

H

 

Quizá seas tan "para adentro" por la acetilcolina

Ignacio Pato

22 Diciembre 2015 06:00

¿Alguna vez te han preguntado en un bar un sábado por la noche por qué estás tan callado?

Si la respuesta es SÍ, caben dos opciones. Una es que después de horas de fiesta no pudieras articular palabra y la razón de tu mutismo pasajero hubiera que buscarla en tu estómago reconvertido en un barril de cerveza.

La otra es que seas una persona introvertida. Pero, ¿qué diferencia, científicamente hablando, a una persona introvertida de una extrovertida? ¿Cuál es la razón que antecede a un 'qué-te-pasa' un sábado por la noche?


¿Qué diferencia, científicamente hablando, a una persona introvertida de una extrovertida?


DOPAMINA COMO MOTOR SOCIAL

La clave está en cómo respondemos unas y otras personas al neurotransmisor del sistema nervioso central, la dopamina. Así lo explica la profesora y periodista especializada Jennifer Granneman en un artículo en Quiet Revolution, un medio enfocado a las personas introvertidas.

El cerebro segrega dopamina. Esta a su vez genera motivación para conseguir recompensas tales como dinero, reconocimiento social o sexo. Cuando la dopamina se ha hecho reina de tu cerebro, digamos que tu cuerpo va detrás, que se lanza a por un objetivo. Hablas más, gestionas mejor todo tipo de estímulos y no te piensas las cosas dos veces.

Las personas introvertidas no carecen de dopamina. Simplemente el circuito en el que esta sustancia opera se activa más intensa y regularmente en el cerebro de los extrovertidos, explica Granneman, fundadora de Introvert, Dear, otro medio enfocado también a personas introvertidas.


La dopamina es la sustancia que genera motivación y energía para conseguir recompensas tales como dinero, reconocimiento o sexo


La dopamina se traduce directamente en energía para conseguir objetivos. Y las personas introvertidas no sienten esa energía en su cuerpo tanto como lo hacen las extrovertidas.

Claro que los introvertidos quieren conseguir un ascenso en el trabajo, caer bien a gente nueva o conseguir el número de WhatsApp de esa persona. Lo que ocurre es que las expectativas generadas por esas situaciones suponen una fuente de sobrestímulos tan grandes que acaban por cansar o incomodar a la persona que los experimenta.

Para estas personas, los inputs sociales no son una poderosa llamada a la acción, sino una especie de destello cegador, de pared que derribar. Una especie de inundación de dopamina que termina por ahogar las herramientas sociales del introvertido, sobrepasado por el sobresfuerzo requerido para completar "satisfactoriamente" la situación.


Una inundación de dopamina ahoga las herramientas sociales del introvertido, sobrepasado por el sobreesfuerzo requerido para completar "satisfactoriamente" la situación


ME SUBE LA ACETILCOLINA

Aun hay más. El reverso de la dopamina existe, claro.

Se trata de la acetilcolina, otro neurotransmisor que al ser segregado nos habilita para una concentración profunda sobre un solo objeto durante un tiempo más o menos prolongado, y nos hace disfrutar de ese estado.

Tumbarse en el sofá a leer un libro o ver una serie durante horas pueden ser el reflejo cotidiano de la acetilcolina haciéndose fuerte en nuestro cerebro.


El reverso de la dopamina es la acetilcolina. Esta nos habilita para una concentración profunda sobre un solo objeto durante un tiempo más o menos prolongado y nos hace disfrutar de ese estado


Este neurotransmisor actúa en el sistema nervioso parasimpático disminuyendo nuestra frecuencia cardiaca y la presión arterial, relajando nuestros músculos, contrayendo nuestras pupilas. Economizando energía. Ayudándonos a encontrar placer a través de recompensas internas.

En el cuerpo de los extrovertidos, el proceso es el opuesto, con la dopamina liberada en el sistema simpático, la persona en cuestión se vuelve mucho más consciente de su entorno y sensible hacia el exterior, hacia estímulos ajenos. La acción domina a la reflexión.


La acetilcolina disminuye la frecuencia cardiaca y la presión arterial, relaja nuestros músculos. Economiza nuestra energía y nos ayuda a alcanzar un placer íntimo


Ya lo saben nuestros lectores. Los extrovertidos, los más habladores, los más lanzados, pueden responder, en caso de ser acusados de intensos o de exceso de protagonismo, con un cool y concluyente “es la dopamina”.

Y los introvertidos ya no se encogerán de hombros cuando alguien les pregunte por qué están tan callados en un bar un sábado por la noche.

Podrán mirar al infinito y decir con voz profunda “estoy nadando en acetilcolina”. Quién sabe, quizá así consigan el número de WhatsApp de esa persona.



Introversión o extroversión, lo importante es el respeto mutuo


***

Si te ha interesado este artículo, seguramente te apetezca leer el que le dedicamos hace unas semanas a la ansiedad social, o la presión de ser en toda situación pública personas interesantes, seguras, graciosas y guapas.

Puedes leerlo entrando aquí.



share