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Cómo despedir a 20.000 funcionarios de un plumazo en solo 2 días

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Una pregunta que nos hemos hecho todos: si el golpe de Estado en Turquía pilló por sorpresa a todo el país, ¿cómo pudieron destituir a 8.000 funcionarios en solo dos días? Te contamos el proceso en menos de 2'.

Rafa Martí

19 Julio 2016 12:02

103 generales detenidos, 9.500 policías cesados, 8.000 funcionarios igualmente cesados... Y todo en apenas 48 horas. Este es el primer balance del intento de golpe de Estado en Turquía. Ahora, la tímida solidaridad inicial con el fracaso de los militares se ha convertido en una sospecha hacia el presidente Erdogan: se ha iniciado una brutal purga interna que no entiende de garantías para los derechos humanos.

“La lista negra estaba redactada de antemano, y esta ha sido la excusa de Erdogan para ejecutarla”, asegura Ilya U. Topper, periodista extranjero residente en Estambul y colaborador de MSur. “El Estado lleva dos años despidiendo a policías, jueces y fiscales sospechosos de simpatías gülenistas. Ya son miles”, añade Topper. “Esta oleada sólo intensifica una actividad de purga que lleva dos años avanzando”.

En el mismo sentido se ha pronunciado el comisario europeo que negocia la entrada de Turquía en la UE, Johannes Bid: "Como mínimo parece que algo ha sido preparado. Las listas estaban listas, lo que indica que estaba preparado y ser usado en algún momento".  

Según el Topper y otras informaciones de diferentes medios, los funcionarios han sido “suspendidos de servicio”, una medida que puede aplicarse en Turquía sin necesidad de justificarla.

“Muchos de ellos han pasado a prisión preventiva acusados de formar parte de una organización terrorista. Las detenciones ahora se basan en esa acusación" —Ilya U. Topper

A esto, Topper añade: “Muchos de ellos han pasado a prisión preventiva acusados de formar parte de una organización terrorista. Las detenciones ahora se basan en esa acusación. A los funcionarios que no son de agrado del régimen no les queda otra que firmar su cese voluntario o enfrentarse a la prisión preventiva, que puede llegar hasta los 5 años sin un veredicto judicial, por tratarse de una acusación de terrorismo”.

La Fiscalía turca incluyó desde el año pasado a las redes de simpatizantes del predicador Fethullah Gülen como “Organización Terrorista Fethullah Gülen” (FETÖ). Sin embargo, la organización no existe como tal. Por ello, según la oposición a Erdogan y algunos países europeos, las detenciones han sido arbitrarias y se han hecho bajo el único criterio de la afinidad con las tesis de Gülen.

Gülen es el principal enemigo de Erdogan y está detrás del movimiento Hizmet, una organización moderada que promueve la apertura democrática en las sociedades musulmanas. Gülen reside actualmente en Pennsilvanya, EE.UU., desde donde gestiona una potente red de universidades, negocios y medios de comunicación en 140 países.

?Gülen ha negado cualquier implicación en el intento de golpe. Incluso ha insinuado que Erdogan ha sido quien habría autoprovocado el golpe para justificar un vuelco autoritario en el país.?

Hasta ahora, la depuración de los gülenistas o los sospechosos de serlo no había tomado un impulso tan fuerte. La acusación de organización terrorista apenas quedaba respaldada, al no haber actos de violencia. Sin embargo, el golpe de Estado ha sido el pretexto perfecto para que Erdogan se quite a la oposición de encima.

El golpe de Estado ha sido el pretexto perfecto para que Erdogan se quite a la oposición de encima

De hecho, en su primer discurso en el aeropuerto después del golpe de Estado, Erdogan aprovechó para culpar a los gülenistas de usar las armas contra el pueblo.

Topper alerta que en Turquía se ha asentado un escenario en el que no hay ninguna garantía para los derechos humanos: “En Turquía, para juzgar a alguien, ya no hace falta demostrar nada. Hay cero garantías. La cúpula de la Judicatura ha sido reemplazada en los últimos años y está formada por leales a Erdogan. Todo juez y todo fiscal sabe que él mismo puede ser suspendido de servicio, trasladado a otro destino o incluso detenido y juzgado en cualquier momento”.

Además alerta de que Erdogan “ni siquiera mantiene la apariencia” en la persecución de sus adversarios. Uno de los ejemplos más recientes fue la declaración del Tribunal Constitucional de que la prisión preventiva a dos periodistas no era ajustada a la ley. Dos reporteros del periódico progresista Cumhuriyet fueron juzgados por una investigación que vinculaba al presidente con el tráfico clandestino de armas al Estado Islámico. A esto, Erdogan contestó públicamente: “No respeto ni acato esta decisión judicial". Posteriormente, pidió a los tribunales inferiores que no aplicaran esa sentencia.

Las imágenes de los soldados zarandeados y golpeados por la multitud en la noche del golpe, las detenciones masivas y los interrogatorios son solo una pequeña parte de lo que puede venir en Turquía en las próximas semanas.

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