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Si eres mujer, el independentismo catalán tiene algo que decirte

Crónica de una mañana con todas las mujeres que votan a Raül Romeva (y con él también)

En abanicos, en carcasas de móvil e incluso ondeando desde dos cañas de pescar unidas… Las esteladas vuelven a ser el color de un acto político de Junts pel sí. Solo que esta vez no es el color protagonista, sino el violeta, a juego con los azulejos de las escaleras Forestier de Montjuïc.

Violeta de feminismo. De mujeres. De Juntes pel sí.

Es 20 de septiembre y estamos en el acto Dones pel sí a Barcelona, un encuentro cuyo objetivo es convocar "mujeres valientes y comprometidas como tú" y cuyo cabeza de cartel es… un hombre. El día es soleado y el independentismo quiere hablarles a ellas, y a través de ellas. Con razón. Ante las elecciones del 27-S, las mujeres indecisas son el doble que los hombres. Lo dice Carme Forcadell, presidenta de la ANC.

Y, aunque Forcadell dice que Cataluña será mujer o no será, gira la cabeza y recuerda a “el hombre”.

Perfil medio en la convocatoria de mujeres de Junts pel sí: mamás de CDC, exactivistas de ICV y socialistas reconvertidas al nacionalismo, entre los 40 y los 60 años. Jóvenes, pocas.

Lo comenta con risas una de las asistentes al acto con una compañera:

—El hombre, dónde va a parar.

“El hombre” no baila como Miquel Iceta, pero evoca vagamente a Yanis Varoufakis. No es otro que Raül Romeva, líder de la lista unitaria por la independencia.

Ante las elecciones del 27-S, las mujeres indecisas son el doble que los hombres

Dice Romeva que las claves por las que lucha Junts pel sí en estas elecciones tienen nombre de mujer: “Cataluña”, “Independencia”, “Democracia”, “Libertad”… Luego Muriel Casals, de Òmnium Cultural, añade “Lengua” y “Cultura”. (Cada una de estas palabras —pronunciadas en catalán— es jaleada con educados y acompasados aplausos.)

Más que un acto político de campaña, la reunión de las mujeres nacionalistas (más Romeva) parece una reunión modernista en las escalinatas bajo la brisa y la sombra de los plátanos pintada en un cuadro de Manet. Sin desayuno.

Los altavoces también airean palabras en castellano, las de la activista uruguaya Ana Surra:

—O votamos independencia o votamos dependencia.

Un argumento feminista de Junts pel sí es que las claves en estas elecciones tienen nombre de mujer: "Cataluña", "Independencia", "Democracia", "Libertad", "Lengua", "Cultura"

El mensaje es doble: la mujer y la nación. Independencia de recursos, autogestión del propio territorio para satisfacer las necesidades sociales de Cataluña. Entre ellas, dar a la mujer el lugar que le pertenece: sin violencia de género, sin diferencias salariales.

La independencia, para Junts pel sí, es la medicina que todo lo va a curar.

Lo mismo piensa Andrea y María, dos de las pocas adolescentes que hay en el acto. De hecho, sus amigas están en el Piknik Electronik. La mayoría son mamás rubias de CDC, exactivistas de ICV y socialistas reconvertidas al nacionalismo, entre los 40 y los 60 años.

Ellas están ahí no solo para multiplicar las papeletas en las urnas, sino ya para definir el papel de la mujer en la nueva República Catalana.

—O votamos independencia o votamos dependencia

En su discurso, Forcadell anima a sus correligionarias a hacer historia. Recuerda que en todos los procesos políticos de la historia de Cataluña, las mujeres fueron relegadas a un segundo plano. Y ahora tiene la oportunidad de ponerse en el primero.

Pero, por eso, insiste:

—¡Coged el teléfono y llamad!

Queda menos de una semana para las elecciones.

—Una semana para la libertad de Cataluña —dice Forcadell.

Una semana en la que las mujeres han de ser la clave de uno de los procesos políticos más relevantes en España desde la transición, tal como lo ven ellos.

Independencia termina en A

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