PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

Las increíbles aventuras de un maniquí: de los pelos del coño al velo en la cabeza

H

 

El grupo extremista ISIS obliga a los comerciantes de Mosul a cubrir los maniquíes de sus escaparates

Alba Muñoz

24 Julio 2014 13:17

¿Otra banalidad amplificada por la red, o política en estado puro? Si a principios de año veíamos cómo American Apparel presentaba en Nueva York sus maniquíes con matas de pelo púbico y se congraciaba con las corrientes feministas que defienden la liberación depilatoria, ahora Mosul, en Irak, es el escenario de una iniciativa que apuesta todo lo contrario: cubrir el rostro con un velo a los figurines de los escaparates.

Al menos esta la orden tajante que han recibido los comerciantes de la ciudad iraquí, bastión del grupo extremista del ISIS (Estado Islámico de Irak y Levante), que está extendiendo su ideología y poder por el país a base de violencia.

Para las mujeres es un aviso. La lectura que la organización terrorista hace de la sharia, la ley islámica, supone una regresión en los derechos y libertades femeninas, y el velo integral se vuelve obligatorio. Paralelamente también se han visto maniquíes masculinos con la cabeza cubierta, algo que tiene que ver con los principios iconoclastas musulmanes, en los que ninguna estatua o forma humana puede ser representada. De hecho, el ISIS prohibió los maniquíes en la ciudad siria de Raqa a principios de año. Directamente.

maniquies con velo

Aunque las imposiciones extremistas tengan que ver con restringir todo lo que nos gusta (el sexo, la música, la libertad sexual e ideológica), son las mujeres quienes sufren el mayor sometimiento en la vida cotidiana: a menudo pagan con su vida cualquier error.

Más allá de la represión que imponen los extremistas religiosos el caso de los figurines de Mosul nos ilustra sobre la importancia de la moda como generadora de modelos y de representaciones aspiracionales, algo que explica con detalle el recién publicado El nuevo traje del emperador (Capitán Swing), un ensayo periodístico cuyo subtítulo resulta ilustrador: “Por qué hay más política en una colección de Zara que en un ejemplar de Le Monde Diplomatique”.

Si los maniquíes no tuvieran tanta influencia en nuestras mentes, si no fueran una extensión de nuestros cuerpos, no serían un campo de batalla.

[Vía Global Post]

share