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¿Son las relaciones personales más importantes que el éxito individual?

Un asunto más difícil de lo que parece

Imagen de Michal Pudelka

Éxito profesional vs. relaciones personales plenas. Si tuvieras que elegir entre estas dos opciones, ¿con cuál te quedarías?

La escritora Emily Esfahani reflexiona sobre el éxito, las relaciones personales, la comunidad, el fracaso y la soledad en esta columna para The Atlantic, titulada Las relaciones sociales son más importantes que la ambición.

Para ello, Emily recurre a la experiencia personal del periodista Rod Dreher.

Rod creció en un pequeño pueblo de Louisiana y desde una edad temprana hizo gala de grandes ambiciones profesionales. Quería huir de su ciudad de origen y a menudo sentía que no pertenecía a ese lugar. Por el contrario, su hermana Ruthie amaba el pueblo y todo lo que significaba. Con la edad adulta, los hermanos tomaron caminos distintos y cada uno alcanzó sus objetivos vitales: Rod viajando por el mundo como periodista y Ruthie convirtiéndose en la maestra del pueblo y en un miembro respetado de la comunidad.

Años más tarde, algo sucedió. Un cáncer terminal golpeó a Ruthie, y aquel trágico evento llevó a Rod a descubrir lo querida que era su hermana en el pueblo. El periodista se planteó entonces:

¿Qué vale más, el éxito profesional o el apoyo de tu comunidad?

La periodista Emily Esfahani decidió ir más allá y, a través de diversos estudios y artículos, construyó una tesis de la cual extrajo ideas como la que sigue:

«La ambición lleva a la gente hacia adelante; las relaciones y la comunidad, mediante la imposición de límites, las retiene»

La cuestión entonces es: ¿qué es más importante? Un estudio de la Journal of Applied Psychology arrojaba luz sobre la conexión entre ambición y buena vida.

«Investigaron las vidas y carreras de un grupo de niños superdotados desde 1922. Los investigadores Timothy A. Judge y John D. Kammeyer-Mueller analizaron las características de los más ambiciosos (…) Advirtieron que los niños más concienzudos (organizados, disciplinados y que buscaban nuevas metas), extrovertidos y de una sólida formación socioeconómica eran también los más ambiciosos. Estos niños se educaron en instituciones de más prestigio que los menos ambiciosos. También consiguieron más dinero y puestos de trabajo más elevados.

»En cuanto a bienestar, las averiguaciones se encontraban divididas. Judge y Kammeyer vieron que la ambición está débilmente conectada con el bienestar y negativamente vinculada a la longevidad (…) No había un gran impacto entre ambición y entre las personas satisfechas con sus vidas».

Esto hace plantearse algunas preguntas: ¿tiene peores relaciones las personas ambiciosas? ¿Son amables y éticos con las personas a su alrededor? ¿Que harían para salir adelante? Tim Kasser, autor del artículo “El alto precio del materialismo”, también reflexiona sobre la ambición y sus consecuencias .

«La gente que cree que los valores materialistas son importantes tiene relaciones interpersonales más pobres y contribuye menos a la comunidad. Además, tienden a tratar a los otros como objetos usándolos en su propio beneficio»

A su vez, en un estudio de 2004 los científicos sociales John Helliwell y Robert Putnam, examinan una gran muestra de personas en Canadá, Estados Unidos y 49 países más alrededor del mundo.

«Encontraron que las conexiones sociales —matrimonio, familia, lazos de amistad, vecinos, relaciones laborales, confianza en la sociedad y compromiso cívico— parecían estar fuertemente unidas a la felicidad y satisfación vital, así como directamente unidas a un impacto positivo en la salud. Si todo el mundo en una comunidad se relacionara más, el nivel medio de bienestar se incrementaría»

¿Y qué hay de la libertad y los límites de las relaciones?

«Barry Schwartz, un investigador del Swarthmore College, ha realizado una amplia investigación que sugiere que el exceso de libertad —o la falta de restricciones— es perjudicial para la felicidad humana. Las relaciones están destinadas a limitar. Pero si siempre te encuentras a la búsqueda de algo mejor, estas limitaciones pueden ser experimentadas con amargura y resentimiento».

Parece que no está claro si es mejor vivir con ambiciones o feliz con lo que se tiene.

Pero quizás sea una buena pregunta que plantearnos al salir de trabajar.

[Vía The Atlantic]

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