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El imán gay y feminista existe, y esta es su historia

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Es francés, de origen argelino: Ludovic Mohamed Zahed es un pionero de la diversidad sexual en el Islam

Alba Muñoz

18 Agosto 2014 14:47

Su primer día de escuela, el profesor le preguntó si era niño o niña. Ludovic Mohamed Zahed nació en Argelia y como muchos de sus compatriotas emigró a Francia. Era un niño delicado, tímido y afable. Un día su padre dejó de mirarle: le dijo que llorando parecía una niña. También le dejó de hablar.

Zahed estaba perdido. No sabía quién era, sólo que descubrirlo, en su caso, resultaba particularmente doloroso. Por eso, a los 12 años fue a una mezquita en busca de respuestas. En el Corán encontró a Alá, un Dios que vencía a todos sus atacantes, y Zahed terminó siendo miembro de una hermandad salafista. Allí rezaba con otros jóvenes hombro con hombro, se sentía protegido y en comunión. Con 17 años tuvo claro que quería ser un imán, un erudito musulmán.

Durante sus estudios conoció a Jibril, un joven con el que compartía habitación. Se pasaba las noches mirándolo y repitiendo este rezo para sus adentros: “Te amo por la causa de Alá”. Sus compañeros y el mismo Jibril le dijeron que sus anhelos debían dejar de existir.

Zahed se afeitó, dejó de rezar y se trasladó con su familia a Marsella. Empezó a salir de fiesta y a probar las drogas. En una de sus primeras relaciones sexuales se infectó de sida. Fue entonces cuando salió del armario y se lo contó a su familia: la sorpresa fue que ese día su padre volvió a mirarlo y dijo, secando las lágrimas de su mujer: “Ha tratado de cambiar durante los últimos 15 años, así que tenemos que aceptarlo”.

Zahed estudió psicología y antropología y, tras un viaje en solitario a Pakistán, al cumplir la treintena volvió a rezar. No encontró ni un solo pasaje del Corán que condenara la homosexualidad. Después de aquello fundó HM2F, la asociación de musulmanes homosexuales y lesbianas de Francia.

Un día Zahed leyó la noticia de que ningún imán se ofrecía a enterrar a una transexual musulmana, así que decidió fundar una mezquita gay-friendly en París. No sólo para oficiar entierros, sino muchas, muchas bodas: “Soy un musulmán francés gay y feminista […] El Corán no se refiere explícitamente a la homosexualidad ni a las mujeres como inferiores. De hecho, la interpretación estricta y dogmática de algunos versos del Corán ya no es unánime, sobre todo a ojos de los musulmanes progresistas de todo el mundo”, escribió Zahed en The Guardian en 2012. “Observar el feminismo y la homosexualidad en el Islam nos permite reflexionar sobre relación con la autoridad religiosa, cuestionar el dogma institucional y, por extensión, la propia libertad, la libertad de definir nuestra identidad sin concesiones, el compromiso o la sumisión”.

Poco después de fundar la mezquita con éxito y convertirse en pionero de los derechos LGTB en el mundo musulmán, Zahed también se casó. En la actualidad tiene 37 años y viaja por el mundo dando conferencias sobre la homosexualidad en el Islam. Sigue enfermo y la relación con su marido no es perfecta, pero ya sabe quién es. Y es mucho.

[Vía Spiegel]

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