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Esto es lo que hacemos las mujeres cuando nadie mira

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Las ilustraciones de Sally Nixon reflejan esos momentos cotidianos en los que nos sentimos libres de presiones y juicios

silvia laboreo

28 Abril 2016 18:45

Cuando vives en una sociedad que te observa continuamente, poder hacer lo que quieres sin ser juzgado se convierte en un extraño privilegio. Más cuando eres mujer. Continuamente nos vemos sometidas a miradas, censuras y presiones, a comentarios que nos dicen cómo vestir, pensar y actuar, cómo ser y parecer.

Por eso, un día, la artista americana Sally Nixon decidió imaginar un oasis de intimidad femenina lejos del ruido a través de sus ilustraciones.

Las imágenes de Sally muestran qué hacen las mujeres cuando nadie las observa, cuando nadie las juzga.

Cuando no tienen que meter tripa, ni mantenerse erguidas ni pintarse los ojos.

 Muestran lo que es vivir en un mundo libre de miradas caprichosas, escapados a las presiones de esa sociedad en la que no puedes permitirte bajar la guardia. Esos momentos en los que puedes mostrarte relajada, perezosa, ensimismada o descuidada. Y no ser juzgada por ello.



Las mujeres de Sally elevan la mundanidad a la categoría de arte, y como todo arte merece ser representado.


Las mujeres de Sally son reales, se muestran tranquilas y relajadas. Tienen los pechos caídos, los muslos gruesos, las medias rotas, el rimel corrido y carmín en los dientes.



Las mujeres de Sally no sonríen, porque (casi) nadie sonríe cuando está sentado solo comiendo una tostada en su casa.



Las mujeres de Sally no son forzadamente amables, ni encantadoras. No necesitan agradar a nadie. Nadie les dice que quiten su cara de perro, que sean simpáticas, que hablen más. O menos.


Las mujeres de Sally disfrutan de la amistad entre mujeres, de la complicidad y la seguridad que tienes cuando eres consciente de que perteneces a un grupo. Que no importa que no habléis o que cada una esté a su aire. La mejor reunión siempre será alrededor de una caja de pizza y con muchos cartones de vino por terminar.



Las mujeres de Sally reflejan el placer del dolce far niente, el no hacer nada o hacerlo todo. Según tengas el día.





Las mujeres de Sally muestran escenas cotidianas, creadas en sitios cotidianos.


Como un baño desordenado, con los rollos de papel a medio colocar, el hilo dental sobre la encimera del lavabo, el cepillo de dientes y tu perro observándote.

O una nevera solitaria, cuyo único contenido es un brick de vino, un tupper medio vacío y una lata de atún con la que sobrevivirás dos días.

Las mujeres de Sally no tienen cuerpos perfectos, ni hábitos perfectos.

 

Y eso es precisamente lo que las hace dignas de ser contadas... y dibujadas.







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