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"Al gobierno no le interesa que los estudiantes regresen con vida a sus casas"

Víctor López y su programa de radio online tienen mucho que decir sobre la desaparición de estudiantes en México

Foto superior: Irene Sánchez. Fotos interiores: Víctor López.

Víctor López tiene 27 años y nació en Tlatelolco, una barrio que en 1968 se convirtió en el epicentro informativo del mundo. El 2 de octubre de aquel, año el gobierno mandó masacrar a los manifestantes que acudieron a la Plaza de las Tres Culturas en apoyo del movimiento estudiantil. Murieron más de 300 personas. Casi medio siglo después, México vive un pulso similar con la administración de Peña Nieto. Los estudiantes, tanto los 43 desaparecidos como los que están tomando las calles, de nuevo son los protagonistas.

Víctor López, licenciado en Estudios Latinoamericanos y profesor, se ha convertido en protagonista involuntario de este escenario. El que hasta ahora era su hobby en los ratos libres, un programa de radio online llamado Desorden Común, se ha convertido en una fuente de información alternativa para miles de personas y alguna de sus comunicaciones ha sido censurada. Ahora Víctor es visible a las fuerzas gubernamentales y muchos le preguntan si tiene miedo. Esta es su historia.

¿Cómo surgió Desorden Común?

Hace tres meses un amigo, Juan de León, compró el dominio y nos invitó a usarlo para algo. Nos juntábamos, escuchábamos música, bebíamos cerveza. Yo decía tonterías pero de pronto empezó a escucharnos más y más gente. Entonces pensé que teníamos que hacer algo que valiera la pena y empezamos a invitar colectivos de educación, feministas, gente del cine, del arte. Crecimos sin darnos cuenta. Ahora estamos recaudando fondos a través del crowdfunding La Fondeadora.

Y entonces llegó el 26 de septiembre.

Recuerdo que era sábado, hacemos programa los domingos. La gente empezó a escribirnos para saber si íbamos a hablar sobre los estudiantes desaparecidos en Guerrero. Apenas conocíamos la noticia, era muy local, y creo que al principio muchos pensamos lo mismo: que era algo normal en Guerrero, la parte del Pacífico, por allí entra toda la droga. Pero de pronto empezaron a salir más cosas, eran estudiantes normalistas.

Entonces, ¿hay un motivo detrás del suceso? 

Todo se remonta al México de los años 30 y 40. Por aquella época empezaron a surgir las escuelas normalistas en provincias rurales. Verás, este es un país multicultural, muy diverso. Al sur está Chiapas, al norte hay industria. No tiene sentido que alguien que necesita aprender sobre animales y agricultura le enseñes inglés o finanzas. Así que cada una de estas escuelas, que enseña a jóvenes sin recursos a ser futuros maestros de sus comunidades, tiene una línea muy local que se adapta al entorno.

¿Y cómo se conecta esto con la desaparición de los estudiantes normalistas?

Hace unos tres meses se empezó a aplicar la reforma educativa del gobierno de Peña Nieto. La escuela normalista, que era pública y recibía fondos, está dejando de financiarse. Aunque el gobierno no lo diga directamente, con esta reforma busca homogeneizar la educación. Los chicos tienen que buscar formas de autogestionarse para seguir estudiando. En Guerrero y en Oaxaca suelen pedir camiones prestados para poder desplazarse, otras veces los toman a la fuerza, pero siempre los devuelven.

¿Qué pasó el 26 de septiembre?

Ese día un grupo de normalistas fueron a Iguala a apoyar un evento cultural para conseguir recaudar algo de dinero. Al parecer un hombre dijo que estaban tomando su camión. La policía fue pero, en vez de ver qué estaba pasando, empezaron a disparar. Mataron a 6 chicos, otros huyeron y al resto los subieron de nuevo a los camiones. Después desaparecieron. Primero se supo que fue una orden directa del alcalde de Iguala, José Luis Abarca, pero ahora se sospecha que la orden procedía del gobernador estatal de Guerrero, Ángel Aguirre, que acaba de ser destituido. Lo poco que han dicho los policías encerrados es que cumplían órdenes y hacían su trabajo.

Se ha descubierto que el alcalde Abarca tenía conexiones con el crimen organizado.

Ha resultado que él y su esposa son unos gángsters y tenían vínculos directos con el grupo criminal Guerreros Unidos. Negocios de joyas, centros comerciales. Nada que no sea habitual en este país.

¿Cuáles son los elementos que a tu juicio han hecho que este nuevo caso de violencia haya llegado a medios de comunicación de todo el mundo? ¿Son los primeros estudiantes desaparecidos en los últimos tiempos?

No, ha habido otras desapariciones, torturas, pero nunca tan escandalosas. Lo que está pasando ha sido como el efecto bola de nieve. La reforma educativa empezó a causar reacciones de los normalistas en Oaxaca y Guerrero, y también cuando empezó a aplicarse en el Instituto Politécnico Nacional. Por ejemplo, allí los nuevos reglamentos cedieron a ciertas empresas privadas espacios en la universidad. También las alumnas que se quedan embarazadas no pueden continuar con sus estudios ni terminar sus carreras, pues se ha eliminado la baja temporal. Se ha rebajado el nivel de algunas ingenierías a estudios técnicos. Básicamente la reforma privatiza la educación e impide el acceso de las clases más populares.

Recuerda a la reformas que se han producido en las universidades españolas.

Ahí empezó a hacerse la llaga. El movimiento cogió fuerza en Ciudad de México, los estudiantes querían ir a las marchas. Incluso alumnos de escuelas privadas estaban molestos, hablaban de cómo sus padres también pensaban mal de la reforma. La reforma indignó a toda la sociedad y estas desapariciones han sido la vía de escape.

Pero, ¿la sociedad entera se sintió afectada por una reforma educativa?

El otro día comentaba con una amiga colombiana que 4-5 años para acá, cuando llegó a México, se sentía más segura. No sólo es la educación, el gobierno está privatizando el transporte, la energía, las telecomunicaciones. Se están haciendo cosas que te hacen sentir más inseguro desde lo más sencillo, como subir el precio la gasolina al doble o de la cesta de la compra. Los sueldos son los mismos, la gente trabaja más y gana menos. Cachito a cachito nos van metiendo el miedo.

¿Crees que la sociedad mexicana está despertando? ¿Se habla en la calle sobre la violencia, sobre las políticas del gobierno?

Ser un país moderno no es poner grandes pantallas a las avenidas para que se vean espectaculares. ¿A costa de qué tenemos estas cosas? Creo que la gente lo está empezando a entender y la desaparición del 26 de septiembre fue una válvula de escape. Como se me ha estropeado el Ipod, oigo lo que la gente habla en el metro y los autobuses. Se ha desatado una conciencia social que antes no había, principalmente porque todas las familias tienen un estudiante en su casa. La gente habla sobre los desaparecidos, no creen que vayan a aparecer. La gente pide que ya les den los cuerpos a los familiares. Los estudiantes están logrando llamar la atención y buena parte de la sociedad apoya la marcha, hasta las universidades privadas como la Iberoamericana o el TEC de Monterrey.

¿Tú crees que aparecerán los estudiantes?

El hecho de que regresaran podría tener muchas consecuencias para el gobierno, por lo que puedan hablar. Al gobierno no le interesa que los estudiantes regresen con vida a sus casas. Yo creo que están muertos.

Entre 2006 y 2012 hubo en México más de 70.000 asesinatos. ¿Cómo se puede aguantar esta situación?

Felipe Calderón, el anterior presidente, declaró la guerra al narcotráfico. Su gobierno necesitaba escenificar esa guerra todo el tiempo. Las noticias mostraban a cada rato muertos, redes de traficantes, policía. En algún momento las noticias de muertos empezaron a ser algo cotidiano y empezó a expandirse una sensación de inseguridad. Mucha gente dice que se está regresando a lo que pasó en Chile con Pincochet. Desaparecen personas que estorban para la implantación de nuevas reglas. En este caso, la agenda neoliberal, la privatización de servicios públicos. Poco a poco están metiendo miedo a oponerse a ciertos temas. El hecho de que no vivamos una dictadura formal ha hecho que a muchos mexicanos nos cueste trabajo ser críticos. Da igual quien gane, siempre nos van a joder. Como dice Chomsky, el miedo se aprende.

¿Crees que el presidente Peña Nieto saldrá indemne de esta crisis?

Su estrategia es admitir que la desaparición ha ocurrido, que es preocupante, dice que ya tiene a militares trabajando y que todo está controlado. Los medios se limitan a explicar el suceso pero no explican por qué ha sucedido, el trasfondo, y bombardean con muchos otros temas que distraen a la gente y benefician la imagen del gobierno, como sus negocios en China o las bondades del fracking. No se ataca el problema de fondo porque todos los partidos tienen vínculos con el narcotráfico. Pero a Peña se le ha ido de las manos, aunque haga mil cosas para desviar la atención.

¿Por qué crees que ha sucedido?

La gente no solo ve la televisión y esos canales controlados por el gobierno, está Facebook, Twitter. No terminan de entender internet, su fuerza informativa con estos temas. Una de las reformas de Peña Nieto propone poder tumbar la red cuando haya un problema nacional.

La semana pasada, la audiencia de tu programa de radio hizo que se os cayera el servidor.

Sí, había unas 2.000 personas escuchándonos. Aún estamos trabajando para solucionarlo. Pero pasó otra cosa. Escribí una nota sobre la marcha y estaba recibiendo muchas visitas, hasta que me empezaron a llegar mensajes de que la gente no podía leerla. Había desaparecido. En un principio únicamente pensamos que la habían hackeado, que sólo teníamos que volverla a subir. Pero después nos dimos cuenta de que eso significa que estamos haciendo algo importante, estamos llegando a la gente. Y que nos vigilan.

¿Tienes miedo?

Una amiga me preguntó si no me daba miedo que me siguieran, que lo supieran todo de mí por Facebook. Sí, me da miedo. Ahora cuando escribo me detengo, pienso dos veces. Soy un poco impulsivo y muy nuevo en esto, ¡yo sólo tenía un blog! Pero si no digo lo que pienso iría en contra de mi ética personal. Tengo miedo, pero no quiero demostrarlo y remo contra él. El miedo es algo que te amarra.

¿Qué va a pasar?

El gobierno está esperando a que baje la intensidad de las marchas. Yo creo que la gente podrá aguantar tres semanas más con esta fuerza. Ahora toca ser inteligente y exigir, porque los normalistas tienen apoyo social. No puede pasar como con el movimiento YoSoy132, que tuvo un punto álgido y el gobierno lo tumbó. Esta vez el movimiento es menos urbano, ha calado de una forma más transversal en la sociedad mexicana. Peña Nieto va a seguir, tiene muchas cuentas pendientes para abandonar su puesto.

Facebook y Twitter de Desorden Común.

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