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'Hoteles de cadáveres', la última necesidad macabra en un Japón cada vez más envejecido

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Una forma distinta de despedir a los muertos

L.M.R.

02 Julio 2017 17:53

Ben C. Solomon/NYT

Cuando uno es joven y felizmente inexperto, se piensa que la cosa es morir y ya. Dependiendo de la cultura del lugar en el que existas, se celebra el funeral de turno, se entierra o se crema el cuerpo y listo. No parece un proceso que admita muchas curvas. Es sota, caballo y rey. Pero el asunto de morir también tiene su burocracia, su logística propia y sus tiempos. Y a veces esos tiempos escapan a tu control.

En Japón, ese problema de tiempos ha dado lugar a una curiosa variante en la industria del hospedaje. Se trata de los “itai hoteru” u “hoteles de cadáveres”.

Mitad mortuorio, mitad hotel, estos establecimientos permiten a las familias pasar la noche junto a los cuerpos de sus seres queridos fallecidos mientras le dan su últimos adiós. Cuentan con habitaciones normales, para los huéspedes vivos, y cuentan con habitaciones para difuntos. A veces unos y otros duermen en la misma estancia.


Los 'itari hoteru' surgen como respuesta a una necesidad real provocada por el imparable envejecimiento de la sociedad japonesa


Los “itari hoteru” no responden a ninguna pulsión macabra. Surgen como respuesta a una necesidad real. Una necesidad que tiene que ver, sobre todo, con el implacable envejecimiento de la sociedad japonesa.

Japón es el país más envejecido del mundo. En la actualidad, uno de cada cuatro japoneses tiene más de 65 años. Y las proyecciones demográficas pintan un escenario futuro bastante peor: si la evolución de las tendencias en natalidad y esperanza de vida sigue como hasta ahora, en 2060 una de cada 2,5 personas tendrá más de 65 años.

El país se precipita hacia una sociedad “superenvejecida” sin precedentes. Y eso significa mucha gente anciana muriendo. Tanta que los servicios funerarios a veces no dan abasto.


Una sociedad superenvejecida significa mucha gente anciana muriendo. Tanta que los crematorios a veces no dan abasto, sobre todo en las ciudadades


En Japón, la inmensa mayoría de los difuntos son incinerados. Se estima que hay unos 5100 crematorios repartidos por todo el país. Pero en Tokio, con una población de 13 millones de habitantes, solo hay 26 de estos establecimientos. Es ahí donde está el cuello de botella.

“Podemos decir que la oferta no cubre la demanda, sobre todo en las áreas urbanas”, explica Hiroshi Ota, de la Sociedad de Crematorios Medioambientales, al New York Times. ¿Qué hacer cuando hay lista de espera de varios días en el crematorio?

Antes las familias solían hacer los velatorios y los funerales en casa. Se velaba al muerto durante una noche, se celebraba el servicio a la mañana siguiente y por la tarde se cremaba el cuerpo. Las muertes eran tratadas como un asunto social. Los funerales movilizaban a amigos, vecinos y allegados, a personas más allá de la órbita familiar. Pero esos lazos comunitarios también se están perdiendo en la sociedad japonesa, sobre todo en los entornos urbanos, y cada vez más gente opta por alternativas más íntimas.

Los “itari hoteru” ofrecen una solución práctica a esas familias que buscan una despedida más recogida. Son el cruce entre un tanatorio y un hotelito discreto. Un lugar en el que puedes guardar un cuerpo a bajo coste hasta que el crematorio esté libre, y en el que puedes organizar un velatorio o un funeral fuera de tu casa (parte de las habitaciones cuentan con pequeños altares y plataformas diseñadas para soportar los féretros), pero manteniendo una cierta intimidad y el acceso a unas mínimas comodidades.


Los "itari hoteru" ofrecen una solución práctica a esas familias que buscan una despedida más recogida. Son el cruce entre un tanatorio y un hotelito discreto


Los primeros hoteles de cadáveres empezaron a surgir hace ahora un lustro, según explica el New York Times. Los números sugieren que la demanda por este tipo de establecimientos crecerá en los próximos años.

El año pasado murieron 1,3 millones de personas en Japón. Las proyecciones del Ministerio de Trabajo, Salud y Bienestar elevan esa cifra hasta 1,7 millones de cara a 2040. Además, crece el número de gente que muere sola, porque cada vez hay más gente que vive sola y que nunca forma una pareja.

El coste es otro factor de atracción. De acuerdo a la Asociación de Consumidores del país, el funeral medio cuesta en Japón 1,95 millones de yenes, algo más de 17.600 dólares al cambio. El paquete de servicios más básico del Hotel Relation, un “itari hoteru” de Osaka, cuesta 185.000 yenes, 1.750 dólares. Cada noche adicional cuesta menos de 100 dólares.

A pesar de las evidentes ventajas, no todo el mundo ve con buenos ojos estos establecimientos. Algunos vecinos se quejan de la cercanía de estos hoteles. No quieren sentir cerca ni la muerte ni la pena de quienes allí se alojan. Tampoco la asociación de funerarias del país se muestra a favor, denunciando que algunos de los propietarios de estos nuevos negocios “demuestran poco respeto a los estándares del sector y a la dignidad del muerto”. La guerra de precios seguro que tiene algo que ver en su queja. Porque ¿te has parado a pensar lo carísimo que es morir?



[Vía NYT]

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