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48 horas de fiesta en el campamento para DJs de Ibiza

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Nos marchamos a la isla blanca para ver qué se cuece en la recta final de Burn Residency

Paco Bolen

10 Julio 2014 13:26

Para una bebida cuya preciada misión es ponerte on fire, la creación de Burn Residency es un proyecto colosal y de dimensiones épicas. El proyecto sigue en marcha hasta septiembre, cuando encontrará al ganador de este año. Pero antes de iniciar nuestro viaje de 48 horas a la meca de la fiesta, Ibiza, donde ha tenido lugar la segunda fase, hagamos un shot del proyecto.

Tras elegir las mejores sesiones de un total de 6.000 participantes de todo el mundo, y después de una serie de competiciones en grandes clubes de varios países, los 18 DJs seleccionados viajan a la isla blanca para una inmersión de 15 días con dos mentores galácticos. Ellos son Pete Tong y Carl Cox. De estos 18 afortunados, solo 5 pasarán a la tercera fase, que consistirá en obtener la residencia en clubes de la talla de Privilege. Luego, a partir de septiembre, Burn invertirá ni más ni menos que 100.000€ en la carrera profesional de El Elegido. Pero todavía queda todo un verano de fiesta y musicón para llegar a eso, así que ahora centrémonos en lo que se cuece en la Villa del Burn Residency y alrededor de esta particular “carrera electrónica hacia el éxito”.

48 horas de fiesta en el campamento para DJs de Ibiza

El madrugón es considerable. El vuelo de Barcelona a Ibiza sale a las 7 de la mañana y pocos minutos después de las 8 ya estamos en la Isla Blanca. Nos esperan a la salida de la terminal y en nada estamos montados en una furgoneta Burn de cristales tintados con el resto de periodistas. Algunos de ellos no han estado nunca en Ibiza, así que la curiosidad por el delirio festivo que hay en la furgo equivale casi al de un adolescente excursionista. Eso es bien.

El planning parece simple. Iremos al Privilege en horario diurno y a puerta cerrada nos reuniremos con Carl Cox y Pete Tong para que ellos mismos puedan explicarnos cómo va el desarrollo del Bootcamp. Según sabremos, el desarrollo y aprendizaje de los seleccionados es algo así como tomarse 10 latas de Burn y salir a bailar hasta el amanecer. La clave, y esto es algo en lo que insisten los dos grandes, es que no solo la técnica y el buen gusto musical importan: la actitud, la capacidad de aguante y el don de gentes también son bien recibidos. Bienvenidos al mundo del Dj profesional en el nuevo competitivo y salvaje milenio.

48 horas de fiesta en el campamento para DJs de Ibiza

Tras un rato de descanso en el hotel, nos lanzamos de nuevo con nuestra furgoneta —y un Burn en cada mano para superar la falta de sueño y pillar el mood adecuado para el resto del día— por las abruptas autopistas de la isla. Superamos con éxito el trayecto que ha transcurrido entre estrambóticos y llamativos paneles publicitarios de las megadiscotecas y algunas rotondas imposibles que amenazan la amortiguación de nuestra Burn Van.

Ver el Privilege a plena luz del día es, cuanto menos, impactante. Lo que de noche es una gigantesca sala repleta de luces, agua, flashes y gogós dándolo todo, de día es un inofensivo espacio con cables y gigantescas estructuras metálicas que marean al visitante ocasional.

En la zona exterior ajardinada del club, Carl Cox y Pete Tong llevan a cabo un interesante diálogo acerca de sus inicios, de la relación entre ellos a lo largo del tiempo y de cómo han afrontado sus mayores retos a nivel profesional durante sus varias décadas en la cresta de la ola. Sus oyentes, sentados bien cerca, no son otros que los 18 Djs del Bootcamp de Burn Residency. Ahí tenemos al báltico Perfuro, al serbio Borg, al español Javi Row o al japonés Kazuma, completamente absortos ante estas dos leyendas de la electrónica. Tanto Carl Cox como Pete Tong atienden a las entrevistas de los periodistas con paciencia y máxima concentración.

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“Cuando empecé con la radio, en BBC Radio 1, hice algo que acabó siendo muy positivo, aunque en ese momento no lo sabía”, explica Pete Tong a Playground. Tras una breve y meditada pausa, prosigue el que fue uno de los primeros locutores y prescriptores de música electrónica en la radio: “En vez de centrarme en mi música y en lo que yo hacía, siempre invitaba a músicos que me gustaban, los conociese o no. Eso hizo que el programa fuese mucho más variado y original. Al mismo tiempo llegaba a más oyentes». Fue esta actitud, la de buscar puntos en común y la colaboración con otros nombres, lo que les ha llevado a participar en Burn Residency. Porque no deja de ser llamativo que dos tipos con una trayectoria tan potente decidan meterse tan a fondo en un proyecto que implica formar a nuevos talentos como atender continuamente a las demandas constantes de los periodistas. Chapeau por su actitud.

48 horas de fiesta en el campamento para DJs de Ibiza

El segundo día de viaje lo tenemos destinado a responder una pregunta que planea desde nuestra llegada y que despierta bastante curiosidad: ¿cómo es el Bootcamp, el bendito lugar donde residen los 18 talentazos? La casa elegida, con su piscina y equipo de sonido en el jardín, es el sueño de cualquiera: se dice que fue la de Richie Hawtin durante varios veranos, así que historia y leyendas no le faltan a esta mansión con grandes cristaleras tintadas y pintada de un blanco impoluto. Su comedor, único lugar al que accedemos para resguardar la intimidad de los artistas y equipo de Burn, es lo que uno espera de quién está tramando algo de consecuencias festivaleras: ordenadores repartidos por la amplia sala y cables conectados a artilugios misteriosos, todo ello envuelto en un áurea de diseño minimalista y con aspecto de estar habitado por un séquito de hiperactivos sin tiempo que perder.

48 horas de fiesta en el campamento para DJs de Ibiza

Tras un descanso para situarnos y acomodarnos en el secreto enclave del paraíso electrónico, los 18 Djs realizan una de sus últimas pruebas antes de que se elijan a los 5 afortunados encargados de levantar varias noches en los grandes clubes de la isla. Cada uno de ellos pincha durante ocho minutos, con precisión, ritmazo y ganas. Ahí cerca, al otro lado de la piscina, encontramos la atenta escucha de Carl Cox, que va tomando nota de lo que considera relevante de cada uno de los músicos. En ese momento, todavía no sabremos los que seguirán y los que no, eso se decidirá en los próximos días. Pero lo que sí muestran los Djs es destreza y muchas ganas de darle al beat.

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Principalmente basados en el tech-house con aires deep y más bien poco techno, todos ellos desfilan dándolo todo, sin prisa pero sin pausa, y siguiendo el ritmo con pies, manos y cabeza. Si ves que un Dj, además de bueno, disfruta haciendo su trabajo, más allá de actuar con la sobriedad de un cirujano, las posibilidad de que la parte emocional se desboque y el fiestón vaya a más es tan apetitosa y deseable como meterse de cabeza en la inmaculada piscina que vibra al son de los dotados altavoces.

Regresamos al hotel hechizados por la atmósfera del Bootcamp y con ganas de más fiesta. Hay que tener solo un poco de paciencia, aguardar a la tercera fase de Burn Residency, y ya tendremos a los cinco elegidos que calentarán y levantarán las pistas ibicencas, todavía impregnados por el áurea de Carl Cox y Pete Tong. It’s not all gone!

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