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El rosa para los hombres: la nueva y ambiciosa meta de la moda

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Los nuevos diseñadores estrella tienen varias cosas en común: crean ropa para hombre, se inspiran en el deporte y juegan con los estereotipos de las barreras de género

Leticia García

04 Junio 2014 13:36

Hay vida en la actualidad de la moda de estas últimas semanas más allá del no-vestido de Rihanna en la gala de los CFDA. Sin ir más lejos, uno puede aventurarse a echar un vistazo al trabajo de los diseñadores premiados en dicha gala, e incluso detenerse a analizar los nombres que la Federación de Diseñadores Americanos considera los talentos del futuro.

Entre ellos destaca Tim Coppens, galardonado como mejor nuevo creador de moda masculina del año. Su estilo se basa en lo que hace unos años parecía una contracción, casi una blasfemia: diseña ropa deportiva de lujo. Y, además, le estampa flores.

Tim Coppens

Paralelamente, el jurado del premio LVMH, el holding empresarial que posee las firmas de moda más importantes del sector, ha otorgado una mención especial a Hood by Air, gurú estético del movimiento ghetto gothik. También mezcla deporte y lujo. Aunque esta vez, lo hace usando grandes logos, nuevos materiales y piezas unisex. Curiosamente, los diseñadores más famosos del mundo decidieron que esas propuestas tienen un potencial superior al resto.

La llegada del rosa

A$AP Ferg es imagen de la próxima colaboración entre la diseñadora Astrid Andersen y el gigante británico Topshop. Entre las prendas que ha diseñado destacan un chándal rosa y un traje inspirado en el baloncesto. También rosa.

A$AP Ferg Models New Topman Collection by Astrid Andersen

A estas alturas de la película, no hace falta decir que la sudadera de diseño será la nueva americana, las deportivas los nuevos mocasines y la mochila el nuevo bolso. Lo que llama la atención es que sean rosas, de flores o entallados. ¿Está el hombre perdiendo miedo a la moda? A juzgar por los últimos acontecimientos, los expertos creen que, si aún no lo ha perdido, lo perderá.

Y esa es, precisamente, la razón por la que elementos "prohibidos" como los colores pastel o los motivos gráficos considerados "femeninos" están entrando en la mente del hombre por la vía deportiva: un traje estampado asusta mucho más que una inofensiva sudadera, una mochila admite más variaciones que un bolso masculino y el color en el calzado sólo está permitido si viene junto a unas Nike o unas Adidas. La moda, que es de todo menos tonta, tiene al hombre en el punto de mira, y sabe que el deporte es el gancho perfecto para hacerle romper con sus prejuicios.

El deporte, y la música. De un tiempo a esta parte, es raro mirar a las primeras filas de un desfile y no ver sentado a un rapero o un deportista luciendo modelitos que hace unos años (en esa extraña época donde se hablaba de la 'metrosexualidad') habríamos considerado imposibles. La jugada es maestra: el hiphopero y la estrella del deporte siguen siendo figuras culturalmente asociadas con la masculinidad, se pongan faldas, flores o lleven un bolso de mano.

Los datos hablan

Muchos dirán que es imposible un mercado en el que el hombre se preocupe por la moda tanto como la mujer, que ampliar la gama de colores de la población masculina es una utopía, que las decenas de semanas de la moda para hombre que han surgido en los últimos dos años sólo interesan a una minoría. Los datos, sin embargo, desmienten dicha creencia: la tasa de crecimiento anual de consumo de moda es mayor en la masculina que en la femenina desde hace algunos años. Si en 2012 ellos gastaron 300 billones de euros, se espera que en este año la cifra ascienda a 330. Las firmas más potentes del sector están frenando la expansión de la ropa de mujer y centrándose en la de hombre (Prada, siempre visionaria, planea abrir 50 tiendas para hombre de aquí a 2016) y los expertos estiman que este mercado será el más próspero del sector a corto plazo.

Quizá sea pronto para que muchos se atrevan con el rosa, los complementos y los estampados. Tal vez no los veamos volviéndose locos en las rebajas o leyendo el Vogue Hommes en la parada del autobús. Pero sería la primera vez que la industria de la moda no consigue alcanzar sus objetivos. Denle tiempo.

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