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Los héroes anónimos que resolvían crímenes desde su ordenador

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Cientos de personas utilizan internet para investigar crímenes que la policía no logra resolver. Ahora un libro relata las historias de los casos que estos detectives improvisados ayudaron a despejar

Leticia García

25 Junio 2014 15:38

El 17 de mayo de 1968, el cadáver de una joven apareció envuelto en una tienda de campaña en las inmediaciones de Georgetown (Kentucky). La policía buscó sin éxito a adolescentes desaparecidas y "la chica de la tienda", como se la conocía en los medios nacionales, acabó convirtiéndose en leyenda.

Treinta años después, Todd Matthews, obrero en una fábrica, consiguió identificarla: no se trataba de una adolescente, sino de una joven madre llamada Barbara Hackmann. Gracias a Internet, a un puñado de bases de datos y a su propia intuición, consiguió contactar con la hermana de la desaparecida.

En 2000, el cuerpo de una mujer fue encontrado cerca de Baltimore. Llevaba una camiseta roja con un símbolo indio estampado en el frontal. Su foto se colgó en DoeNetwork (un foro que se dedica a reclutar pistas de personas desaparecidas o cadáveres no identificados) y Sheree Greenwood, enfermera en un hospital psiquiátrico, utilizó aquel símbolo como pista para rastrear su procedencia. Se trataba de Brenda Wright. Su familia había denunciado su desaparición hacía dos años.

Detectives anónimos en la red

Según el Instituto Nacional de Justicia, se calcula que existen más de 40.000 cadáveres sin identificar en territorio americano. Los tatuajes, las matrículas o sus objetos personales han servido para dar con el nombre y la procedencia de algunos de ellos. Pero el mérito no ha sido de la policía y el FBI, sino de un grupo de internautas anónimos que se dedican a ejercer de detectives privados.

La periodista Deborah Halber ha recogido algunas de estas historias en The Skeleton Crew: how amateur sleuths are solving America's coldest cases, un libro que detalla cómo y dónde estos sujetos logran llegar donde los recursos policiales no llegan.

La policía de Missouri, por ejemplo, fue incapaz de averiguar a quién pertenecían los restos que encontraron en un aparcamiento de camiones en 2004. Un forense reconstruyó el cráneo y realizó un retrato robot del cadáver, pero no hubo noticias. Hasta que Ellen Leach, trabajadora en un supermercado, cotejó la base de datos de personas desaparecidas en Iowa con las últimas informaciones posteadas en DoeNetwork y dio con la clave: se trataba del estudiante universitario Georg May. La policía necesitaba una evidencia para inculpar del crimen a su compañero de habitación y Ellen Leach supo dársela en el momento oportuno. No era el primer caso que resolvía.

Desde hace más de una década, han proliferado las webs para detectives anónimos. DoeNetwork, una especie de red social para identificar cadáveres (en América, John y Jane Doe son los nombres genéricos con los que se bautiza a las personas no identificadas) es una de las más activas. Utilizan NamUs, la página del Gobierno estadounidense que informa de las personas desaparecidas y cotejan la información con bases de datos de los departamentos de policía, rastrean cualquier pequeña pista ofrecida por sus familiares o realizan búsquedas exhaustivas en las redes sociales. Actualmente alojan más de 1.000 casos sin resolver y se enorgullecen de haber resulto los misterios de decenas de ellos.

Websleuths.com amplía su investigación a asesinatos y desapariciones. En sus foros se discuten desde métodos de identificación de matrículas a modos de descodificar mensajes en clave.

A la comunidad de usuarios de Reddit RBI (Reddit Bureau of Investigation)le interesa cualquier suceso: robos, asesinatos, desapariciones, secuestros y hasta objetos perdidos. Con más de 12.000 suscriptores, han logrado poner nombres y apellidos a conductores que se han dado a la fuga después de causar accidentes o dar con el paradero de personas desaparecidas. Sin embargo, su credibilidad se puso en duda cuando señalaron erróneamente a varios sospechosos durante los ataques de la maratón Boston.

Desconfianza policial

"El problema viene cuando los hechos dan pie a opiniones", contaba el criminólogo David Wall a la BBC a propósito de Reddit. La mayoría de estos detectives amateurs envían a la policía sus hallazgos de forma confidencial. Algunos de ellos ven en las redes sociales y los foros una eficaz herramienta que complementa su trabajo, pero la mayoría no quieren que personas anónimas interfieran en sus asuntos, sobre todo cuando se trata de casos cerrados hace varios años.

Por supuesto, al tratarse de comunidades abiertas, muchos se dejan llevar por rumores o lanzan pistas falsas. Incluso existen piques entre los usuarios más entregados. Deborah Halber divide en su libro a esta masa anónima en dos categorías: por un lado, están los "individualistas rebeldes", que no se dejan aconsejar por otros y cuyo entusiasmo suele jugarles malas pasadas. Viven en una lucha constante con el grupo que Halber denomina "constructores de la verdad", cautelosos, reflexivos, trabajan en equipo e informan a las autoridades antes de anunciar cualquier hallazgo en las redes.

Quizá el hecho de que este submundo poblado por detectives aficionados esté creciendo a pasos agigantados acabe dificultando su eficacia y restándoles credibilidad. O tal vez dicho crecimiento produzca el efecto contrario y cuantos más investigadores anónimos surjan en la red, mayores serán las probabilidades de éxito. Sea como sea, lo cierto es que los casos resueltos de estas comunidades ya se cuentan por decenas.

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