Actualidad

El héroe de Internet que recaudó 20.000 euros para hacerse una ensalada

El apoyo masivo a los proyectos absurdos de crowdfunding acaba de superar cualquier tipo de expectativa

"Básicamente, quiero hacer ensalada de patata. Todavía no he decidido de qué tipo", con esta escueta descripción Zack Danger Brown quiso persuadir a los internautas para que financiaran su poco ambicioso proyecto a través de la plataforma de crowdfunding Kickstarter. Pedía algo más de 7 euros, pero más de 3.000 benefactores supieron ver la brillantez de la iniciativa. Hoy, la ensalada de patata tiene una presupuesto de más de 25.000 euros. Y aún le quedan veinticinco días para seguir recibiendo financiación.

Como necesitaba una cantidad mucho menor, Brown actualiza cada día su página añadiendo las formas en que va a gastarse lo recaudado: lo que empezó siendo una grabación casera en la que el protagonista cocinaría su ya mítica ensalada mientras nombraba a cada uno de los donantes, ha terminado convirtiéndose en una gran fiesta en Columbus, su lugar de residencia, a la que estará invitado "todo Internet". También planea enviar una porción del plato a cada uno de los donantes, grabar un documental de agradecimiento e incluso fabricar gorros con el mensaje "I love potato salad" para los benefactores que hayan aportado altas cantidades.

Sí, a juzgar por las recompensas enumeradas en el perfil de Brown, hay mucha gente que ha donado más de 35 euros a tan noble causa. Estos últimos recibirán, junto al merchandising y la nota de agradecimiento correspondientes, un libro de recetas sobre las distintas ensaladas de patata del mundo.

El poder persuasor de una ensalada

"Es mi primera vez financiando un proyecto de Kickstarter, pero cuando vi esto pensé: ¡tengo que ayudar a este tío!", comenta uno de los donantes en la página. No es el único que se ha estrenado en el crowdfunding gracias al poder persuasor de la ensalada de patata. "Nunca antes había donado, pero esto es importante para mí a nivel espiritual", escribe otro comentador. El perfil ya acumula más de 300 mensajes, algunos denunciando la estupidez del proyecto (y de sus admiradores), pero la mayoría alabando la genialidad de la iniciativa.

El crowdfunding ya posee una larga trayectoria de hitos absurdos: miles de internautas donaron para que se construyera una estatua de Robocop en Detroit o una enorme cabeza en papel de Lionel Ritchie. El proyecto de crear un molde de respostería con la forma del símbolo Pi duplicó la financiación propuesta y, recientemente, decenas de usuarios anónimos apoyaron el desarrollo del videojuego más absurdo de la historia. Incluso la ensalada de patata tiene un precedente de éxito: el burrito de Noboru Bitoy. El japonés pedía, también en Kickstarter, 5 euros para comprarse uno y después contar a sus benefactores lo riquísimo que estaba. Al final consiguió más de 1.000.

El afán de internet por apoyar causas entre la ironía y el surrealismo es tal que Kickstarter cambió su política recientemente para ampliar sus beneficios. Hasta hace bien poco, sólo los proyectos que pasaban un examen previo por parte de la plataforma eran publicados. Ahora, cualquiera puede autopublicar sus iniciativas, por muy absurdas que sean, siempre que no violen ciertas prerrogativas: los proyectos de caridad (eso incluye la caridad hacia uno mismo) y los que tengan que ver con modificación genética están prohibidos. Todo lo demás está permitido.

La ironía como motor de compra

Gran parte de la sociología de Internet se basa en encumbrar lo absurdo y lo "demasiado" cotidiano. El consumo cínico también campa a sus anchas en las plataformas de crowdfunding. Y lo que empezó como una iniciativa global para llevar a cabo proyectos culturales fuera de los circuitos institucionales o los patrocinios privados, se ha convertido en un territorio en el que conviven proyectos cinematográficos, literarios y musicales con ensaladas de patata, cabezas de Lionel Ritchie y simuladores de piedras.

Tal vez fuera la falta completa de pretensiones lo que animó a los donantes a invertir en la ensalada de patata. Al fin y al cabo sólo se necesitaban 7 euros. O quizá Brown, que es creativo publicitario, intentara demostrar de forma gráfica las cotas de ironía que ha alcanzado Internet. En cualquiera de los casos, la jugada ha sido maestra.

"La gente le ha dado dinero porque no ha sentido que les estuvieran tomando el pelo, se han sentido partícipes de la broma desde el principio. Llegados a este punto se podría pensar en Kickstarter como un medio para desarrollar performances artísticas. Y la ensalada de patata, en este momento, es el mejor show que tienen", opinan en Gizmodo, donde hablan de Brown como un héroe de nuestro tiempo.

El protagonista de la historia ha lanzado un vídeo de agradecimiento y se ha sometido a un cuestionario en Reddit en el que apuntaba las que, según él, han sido los verdaderos causantes del éxito de su proyectos: "Han visto la oportunidad de reunirse en torno a algo absurdo y mundano. No hay nada de controvertido en una ensalada de patata. Al contrario, sirve para unirnos a todos".

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar