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El nazismo quiso ocultar este libro: hoy remueve conciencias en Alemania

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Hermanos de sangre se publicó en 1932 y ardió en las hogueras del Reich. 80 años después vuelve a la vida y con ella las calles más oscuras de Berlín

Natxo Medina

23 Febrero 2015 06:00

Cuando los estudiantes del partido nazi se pusieron a quemar libros en 1933, la novela de un escritor desconocido llamado Ernst Haffner también ardió.

Aquel librito, titulado Jugend auf der Landstrasse Berlin (Juventud en la carretera hacia Berlín), publicado sólo un año antes, era su primera obra y sería la última. Tras las hogueras, apenas se supo nada más del autor. El país se sumió en la oscuridad y la guerra y el resto de la triste historia la conocemos bien.

Tuvieron que pasar 80 años para que una pequeña editorial alemana llamada MetroLit recuperara la misteriosa figura de Haffner y su desconocida obra maestra. En 2013, la publicaba con un nuevo título: Blutsbrüder, causando un gran revuelo en su país de origen.

Ahora por fin la novela llega a los lectores de habla hispana como Hermanos de Sangre, a través de la editorial Seix Barral.

En sus páginas, Haffner describe la vida miserable de las clases bajas berlinesas en los años de crisis previos al ascenso de los nazis al poder. Una época de inestabilidad política y miseria en la que Alemania llegó a tener hasta cinco millones de desempleados.

Mientras esto sucede, la banda de los Blutsbrüder lucha por sobrevivir en las oscuras calles de los barrios obreros de la capital. Son ocho adolescentes que viven al margen, que apenas tienen nada aparte de la lealtad total hacia su banda y a su líder, un joven veinteañero llamado Jonny.

“Su nacimiento y adolescencia coincidió con la guerra y la posguerra. Incluso cuando hicieron sus primeras tentativas por andar con sus piernas arqueadas ya estaban abandonados a su suerte.”, relata uno de los primeros pasajes de la novela.

Los Hermanos de Sangre rascan marcos de aquí y de allá para poder apenas pagarse un café y unos cigarrillos, quizás alguna cerveza o un poco de licor. O tener un sitio donde caer dormidos por la noche.

Son fugitivos de la familia y de la ley que intentan mantener su código moral en medio de la guerra de pandillas, la prostitución y la delincuencia de la capital. No saben de dónde vendrá su próxima comida, pero sí la importancia de permanecer unidos a toda costa y ser libres. “¡A diñarla de hambre! ¡Sí, pero donde a mí me dé la gana!”, grita uno de los personajes.

Desde la primera escena, en la que se describen las colas de horas en las oficinas de la beneficencia, el libro de Haffner es todo crudeza, nada de azúcar. Una inmediatez que da vida a su descripción de las ceremonias de iniciación de las bandas, los rituales de borrachera y la gloria de poder comerte una sopa de guisantes caliente en medio del gélido invierno berlinés.

Hoy por hoy no se sabe exactamente por qué los nazis prohibieron el libro. Aunque describe una realidad desesperada, no se hacen declaraciones ideológicas ni se habla apenas de la atmósfera de la época, cargada de política. A los chicos de su historia poco les importaban esos asuntos, solo querían sobrevivir.

Una historia enigmática y de plena actualidad

El hecho de que la novela fuera editada por un judío es la causa más probable de que las páginas de Hermanos de Sangre se confundieran en el fuego junto a las de Thomas Mann, Sigmund Freud o Robert Musil.

Lo poco que sabemos de Ernst Haffner tampoco ayuda a descifrar su historia. Fue periodista y (quizás) trabajador social. Debió de conocer de primera mano las calles que describe, pero no sabemos exactamente qué hacía en ellas, aparte de observar. Antes de la guerra, solo queda constancia de haber hecho una visita al Ministerio de Propaganda del Reich, donde Josef Goebbels gobernaba con mano de hierro.

Después de eso, nada. ¿Fue Haffner asesinado?, ¿o enviado acaso a un campo de concentración? Difícil decirlo, más sabiendo que no se conserva ninguna imagen del autor más misterioso de Alemania.

Al menos su novela queda como testimonio tenebroso de un momento y un lugar que marcó la historia, y que 80 años después resuena de nuevo en las conciencias de un país al que el pasado le sigue pesando. Tal vez por eso el libro haya sido todo un fenómeno editorial en su país desde que fue recuperado.

Como si se tratara de un oscuro fantasma, Hermanos de sange ha vuelto en un momento en el que, por desgracia, la realidad miserable y la crisis que retrataba su autor vuelven a estar vivas en muchas calles de la Vieja Europa.



Un libro olvidado, un fantasma que vuelve a recorrer Europa




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