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Del Tíbet a tu móvil: el monje budista que inventó la app para acabar con la ansiedad tecnológica

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Si no tienes tiempo para leer este artículo, quizá necesites una app así

Guiem Alba

05 Enero 2015 16:47

Venga, una visita rápida a Facebook. Foto, foto, foto. Tienes un mensaje. Para la canción, porque tu colega dice: "¡Hey, mira este vídeo". Pero, mierda, llegas tarde al trabajo. Tendrás que clickar en 'Ver más tarde', sumarlo a esa montaña de vídeos pendientes y salir corriendo por la puerta. De camino, quizá te dé tiempo a pensar que no puedes seguir así. Tranquilo, pronto estarás ocupado con otra cosa. Si te falta tiempo para leer este artículo, posiblemente sí que necesites un cambio. Ahora bien, ¿hay alguna manera de vivir con la tecnología sin que sature todos los ámbitos de nuestra vida?

Andy Puddicombe es un monje budista inglés que nos propone una alternativa. Puddicombe quiso acercar la meditación a donde más falta hace: las grandes ciudades. Para ello, aprovechó las posibilidades tecnológicas en lugar de renegar del siglo XXI. Así nació la app Headspace.

Puddicombe rompió con su rutina tras sufrir una serie de tragedias que amenazaban con desestabilizarle por completo. Perdió a su ex novia en una operación clínica. Lloró la muerte de su hermanastra en un accidente de tráfico. También presenció cómo un conductor borracho arrollaba a su grupo de amigos, situados a escasos metros de él, y mataba a dos. Fue entonces cuando dejó sus estudios para viajar por las capitales de la meditación de Oriente. Puddicombe se formó viajando a lugares como India, Rusia o un templo en el Tibet. Tras pasar diez años buscando recuperar la paz mental, regresó a Occidente con una vida equilibrada y, al fin y al cabo, feliz.

De nuevo en Reino Unido, Puddicombe montó una consulta por la que pasaban jugadores de fútbol y ministros del Parlamento. Su popularidad escalaba gracias a apariciones constantes en radio y televisión. Luego nos sorprendió con Headspace, la app de meditación.

En lugar de renegar del siglo XXI, el monje Andy Puddicombe decidió aprovechar las posibilidades tecnológicas


Como Candy Crush, pero para meditar

Gonkar Gyatso

Cuenta Puddicombe que al principio tenía serias dudas sobre si lanzar la app. "En la tradición tibetana existe un linaje oral inquebrantable con casi 900 años de historia. Hay cierto riesgo en escalarlo, sacarlo de su entorno, diluirlo", le dijo a Wired. Sin embargo, tras varios años de funcionamiento, la app ya ha sido descargada por más de un millón de usuarios, y no solo en Occidente. "En un monasterio tibetano de Nepal utilizan Headspace durante diez días antes de empezar a entrenar su meditación", asegura su fundador.

De entrada, Headspace parece un videojuego como Candy Crush. Funciona así: te registras y accedes a un itinerario principal en el que meditarás para concentrarte en varios objetivos: salud, relaciones sociales y trabajo. En sesiones de diez minutos. En el itinerario alternativo, el equipo de Puddicombe ha creado sesiones de tres minutos para dormir, para cocinar e incluso para salir a correr.

Además de Headspace, existen otras apps para meditar, algunas de ellas gratuitas. Lo verdaderamente innovador de estas aplicaciones es que los desarrolladores han aprovechado la tecnología para aliviar la locura que la tecnología produce

"¿Cuándo fue la última vez que tuviste un poco de tiempo para no hacer nada? Eso significa que nada de emails, mensajes, internet, chats, televisión; nada de comer ni beber; ni siquiera sentarte a recordar el pasado o a planear el futuro. Simplemente haciendo nada". Con estas palabras empieza Andy Puddicombe su charla TED, una reflexión que acumula ya 4,5 millones de reproducciones. Medítalo tú también, si quieres. Gracias también por leer este artículo y, sobre todo, enhorabuena por tener el tiempo para hacerlo.


Estos desarrolladores han aprovechado la tecnología para aliviar la locura que ella misma produce.




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