Actualidad

Esta es la hacker más poderosa de Google

Cada día, Parisa Tabriz se pone en la piel de un estafador o de un criminal para encontrar los fallos del navegador más usado del mundo

“Adicta a hornear, comer y secuestrar cookies”, dice la bio de Twitter de Parisa Tabriz. Pero Tabriz no se refiere a las enormes galletas de harina y chocolate, sino a los paquetes de datos que almacenan el rastro de los usuarios de Internet.

Parisa es hacker, una de las mejores del mundo. Todos los días hackea Google y Google le paga por ello. Ella es la “princesa de la seguridad” de la compañía. Literalmente. O, al menos, eso anuncia de forma oficial su tarjeta de visita.

Interesada en el arte, comenzó a crear páginas web sin ningún tipo de interés profesional, sólo como un medio desde el que expresarse. Con esa misma falta de expectativas se unió a un club de hackeo informático en la universidad. Todos eran amateurs y se reunían los viernes por la tarde para divertirse encriptando y desencriptando mensajes. Allí descubrió que su afición podría convertirse en su modo de vida.

Sin embargo, lo sorprendente es que Parisa no puso sus enormes conocimientos en esto del pirateo informático al servicio de ninguna organización criminal ni de ningún billonario anónimo. Prefirió ser la chica mala de Google y trabajar para que Chrome, el navegador más usado del mundo, sea también el más seguro.

Su trabajo diario consiste en ponerse en la piel de un estafador o un criminal, encontrar los agujeros del sistema y crear parches para taparlos sin que ninguno de los millones de usuarios de Google se dé cuenta de ello. “Se parece mucho a esa estrategia bélica basada en conocer a tu enemigo”, declara en el perfil que le ha dedicado este mes la revista Elle.

Lo más complicado, según relata, es encontrar a un equipo de hackers lo suficientemente brillantes como para lidiar con dicha tarea cada día y, sobre todo, lo suficientemente honestos para no sucumbir al muy lucrativo mercado negro que existe en torno al tráfico de datos. Actualmente, Google confía y paga mensualmente a unos 250 hackers. Treinta de ellos trabajan en Google Chrome, bajo las órdenes de Parisa.

Considerada por la revista Forbes una de las 30 personas menores de30 más influyentes de Silicon Valley, su labor no sólo se basa en fingir ser una espía informática, sino en instruir a su equipo para lograr que piensen como timadores o criminales.

“Les pongo casos cotidianos no necesariamente ligados con ordenadores. Por ejemplo, les pregunto cómo conseguirían sacar refrescos de una máquina sin necesidad de introducir monedas”, cuenta en la revista Nature.

Su perfil no tiene nada que ver con los clichés comúnmente asociados a estos superdotados de la informática. Parisa no se considera solitaria ni se pasa horas delante del ordenador. En su perfil de Twitter retuitea tanto a otros gurús de la tecnología como a Lady Gaga, opina sobre política y, como cualquiera de nosotros, saca fotos a la comida y comparte retratos de su infancia.

Pero, sobre todo, cada vez que tiene ocasión, saca el tema de la disparidad de género en el ámbito de la tecnología: “La diversidad lleva a mejores resultados. Los estudios demuestran que las empresas que la fomentan son más innovadoras y dan mejores resultados”.

Su título autoimpuesto de princesa de la seguridad no alude a términos sexistas, sino más bien al contrario: harta de ver cómo los altos cargos del sector (fundamentalmente masculinos) se presentaban aludiendo al puesto que ocupan en la empresa, normalmente utilizando etiquetas rimbombantes, Parisa decidió jugar a la ironía y la propia Google se lo permitió.

“Si lo que quieres es desarrollar tecnología para el mundo entero, necesitas representar al mundo entero, no sólo al varón blanco”, afirma la criminal más famosa de Google.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar