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Concejal por un día, ¿guerra sucia para cuatro años?

Hablamos con expertos en comunicación y el humorista Facu Díaz sobre correción política, los límites del humor y Guillermo Zapata

De la dimisión de Guillermo Zapata se han dicho mil cosas. Por ejemplo, que es una bajada de pantalones antológica, que su comportamiento ha sido ejemplar y, también, que estará muy bien cuando otros dimitan por dinero negro. Sus detractores incluso han afirmado que el remedio es peor que la enfermedad, y que su sustituta es peor que él.

Para resolver este puzle hemos hablado con dos expertos en comunicación y con el humorista Facu Díaz sobre corrección política, los límites del humor y la primera tormenta de Manuela Carmena.

Para Luis Arroyo, uno de los mayores expertos en comunicación de España, Guillermo Zapata la ha liado. La ha liado porque no se puede ser político y hacer humor negro. O al menos, no se puede ser político y no borrar tu timeline de Twitter. O soltar en Twitter coñas con holocausto, ETA y Marta del Castillo.

Algo similar cree también Antoni Gutiérrez-Rubí. Y lo contrario —con matices— dice Facu Díaz, humorista de La Tuerka e imputado por la Audiencia Nacional por la negritud del humor.

Zapata ha aprendido en 24 horas lo que es ser político

Un puñado de tuits escritos hace cuatro años han provocado que, en el primer día de legislatura de Manuela Carmena al frente del Ayuntamiento de Madrid, dimita Zapata, concejal de Cultura ni por un día. Todo en 24 horas.

“Decir algo en Twitter es como gritarlo en un auditorio con 7.000 personas delante. Zapata ha aprendido en 24 horas lo que es ser político y hay cosas que no se pueden decir ni de broma. Porque el lenguaje define la realidad”, dice Arroyo.

Antoni Gutiérrez-Rubí explica que todo nuestro rastro en Internet —la huella digital— es una sombra invertida que se proyecta hacia adelante. “La huella digital de una persona es una conversación abierta al mundo, para los que conocen el contexto y para quienes no lo conocen”.

Ahora bien, en un momento en el que exigimos a nuestros políticos más transparencia, ¿es la corrección política una manera de perder la esponteaneidad y la humanidad que durante tanto tiempo les ha sido reclamada?

A Arroyo le parece bien que exista la corrección política. Y a Gutiérrez-Rubí también: “un político tiene que entender que no solo se representa a sí mismo, y es exigible desde el punto de vista democrático”.

La huella digital es una sombra invertida que se proyecta hacia adelante

A quien no le gusta la corrección política es a Facu Díaz. El humorista del espacio La Tuerka News, de la televisión de Público, ya sabe lo que es hacer humor negro: después de un sketch en el que simulaba que la banda terrorista ETA anunciaba el fin del PP, una denuncia de Dignidad y Justicia —asociación de víctimas del terrorismo— lo llevó a la Audiencia Nacional. Luego el tema quedó en nada.

“¿Es el humor de izquierdas y de derechas?”

Suele decirse que, cuando alguien de la izquierda hace broma con Israel, la derecha salta como una jauría desquiciada, y que cuando uno de derechas hace una coña machista, la izquierda se dogmatiza más que el papa. Facu comparte, pero puntualiza: “es legítimo que la gente se enfade y se queje si algo le ofende. Pero cuando hace bromas uno de izquierdas tiene portadas y una maquinaria mediática linchándole. Y eso no pasa al revés”.

A Facu lo que le parece mal no es que Zapata haga una broma, sino que “vaya una cabecera nacional con un titular agresivo a hablar con el padre de Marta del Castillo para instrumentalizarlo en el juego político”. Los que menos pintan en esto, el padre de Marta e Irene Villa, le han quitado hierro al asunto. Y Villa con mucho sentido del humor:

Para Facu, todo se reduce a una banalización del debate político. “Vergonzoso y absurdo” es lo que le parece. Y apunta que Zapata puede demostrar sobradamente su compromiso con las causas sociales y los derechos humanos como para reducir esos tuits a simples bromas de mal gusto.

Entonces, ¿cuál es el límite del humor?

Facu: “El límite está en uno mismo, y en la propia moral. El humor es ficción y tiene que tener unos márgenes más amplios. Yo también he leído cosas que me han molestado pero no se me ocurre ir a decirle nada a quien lo ha dicho, porque es humor. Todo depende de la intención, y Zapata no habló con mala intención”.

Sin embargo, el linchamiento mediático no entiende de intenciones. Y a Zapata le ha caído un aluvión de críticas e insultos. “Por muy excesivo que sea, dice Gutiérrez-Rubí, la gestión del tiempo en la era digital es muy exigente. Y en este caso no ha habido una estrategia ”.

Y como si se tratara de una discusión en pareja, la bola ha ido creciendo a medida que se intentaban dar explicaciones. Y se hubiera cortado con unas disculpas al momento, según nuestro experto.

Los políticos lo llevan claro: la dimisión de Zapata ha puesto el listón muy alto

Nadie nunca sabrá si Guillermo Zapata hubiera sido un buen concejal de Cultura en Madrid. Quizá sí. Gutiérrez-Rubí apunta a que la actividad en el pasado es trascendental en un político. “Si un representante público no hubiera cumplido con sus obligaciones fiscales en el pasado, también caería la duda sobre él. Ahora, por mucho que no sea así, la duda también ha caído sobre Zapata".

Según Gutiérrez-Rubí, una dimisión en tan poco tiempo ha puesto el listón muy alto. Todo lo que pase a partir de ahora, por muy banal que parezca, exigirá una dimisión. Y rápido. Y lejos de las polémicas, lo que ha sucedido ha ayudado sin duda a desempolvar la palabra fiscalización en España.

Sin embargo, parece que la dimisión de Zapata no ha conseguido más que echar leña al fuego. Sin ir más lejos, La Gaceta ya titulaba que su posible sustituta al frente de Cultura pedía la horca para Emilio Botín. Otra vez el contexto, y la huella digital…

Todo lo que pase a partir de ahora, por muy banal que parezca, exigirá una dimisión. Y rápido

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