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“Los grandes críticos de la casta son liberales”, @juanrallo

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Otro episodio de #GenteQueLaLíaEnTwitter

Antonio J. Rodríguez

05 Septiembre 2014 15:27

Juan Ramón Rallo es economista, escritor y tuitero infatigable a favor de la causa liberal. Puesto que el New York Times se preguntaba hace poco si había llegado la hora liberal, y esta semana todo el mundo hablaba de él por haberse convertido en “el nuevo economista de cabecera de Mariló”, le llamamos para hablar de economía, pero también de cuestiones sociales...

En un vídeo reciente apareces hablando de cómo acabar con la casta. ¿Te han regañado tus compañeros por uso inadecuado del lenguaje?

En realidad, la casta, la burocracia, la oligarquía… son términos que proceden del liberalismo. La crítica liberal por definición es a la casta y la clase política. En este sentido, Podemos ha hecho un uso muy inteligente del término que no entronca del todo con su planteamiento. A fin de cuentas, el socialismo se ha construido a partir de una casta en un sistema centralizado que lo dirige todo. Los liberales, por desgracia, no hemos sabido capitalizar el término.

Hace poco el New York Times y Reason convenían en que la crisis había vuelto a los jóvenes estadounidenses más liberales; sin embargo, otro artículo publicado esta semana en El Mundo dice que reclaman estados más fuertes. ¿En qué escenario te quedas?

Podemos estar en los dos. Por una parte, los libertarios más radicales son tal minoría que, por poco que crezcan, parece que hay un estallido del liberalismo. En cuanto al estudio que comentas de El Mundo, los jóvenes convienen con la dimensión comunitaria y altruista del liberalismo, aunque al mismo tiempo reclaman más orden y un imperio de la ley. Pero lo cierto es que ese imperio de la ley no tiene por qué llevarse mal con el liberalismo. Ahí es donde Hayek distingue entre orden y organización: el orden es que prevalezca un imperio de la ley sin que ningún estado fuerte lo imponga, como por ejemplo sucede en Suiza. La organización, en cambio, alude a la militarización y a la disciplina sobre la sociedad. Yo, personalmente, creo que el conjunto de la sociedad es que cada vez más antiliberal.

¿Cómo lleva un liberal que en un mercado de libre elección como el político, un producto como Podemos tenga más demanda que cualquier propuesta libertarian?

La gente tiene una serie de principios y valores que son los que usa para comprender la realidad, y esos paradigmas no tienen por qué ser correctos. Sabemos que en la sociedad hay una cantidad ingente de errores, prejuicios, ciencias que no son ciencia… y durante miles de años la sociedad ha funcionado con cosmovisiones erróneas, pero que sin embargo eran funcionales para organizar esas mismas sociedades. Hoy, ante un momento crítico como el que nos encontramos, se recurren a supercherías explicativas que permiten comprender los acontecimientos de una manera sencilla. La explicación que ha calado ha sido la de Podemos, bajo la idea de que hay una casta político-empresarial —que la hay—, que debido a la desregulación —que no ha sido tal—, ha conseguido poderes extraordinarios; y que si esa casta renunciase volveríamos al estado previo a la crisis.

Hay un vídeo del profesor Huerta de Soto en donde habla de la fobia de la clase intelectual al liberalismo, y de su resentimiento hacia la sociedad de mercado: “¡la sociedad no entiende mi arte!”. A mí esto me recuerda un poco al resentimiento liberal hacia el sistema político: “¡la gente no sabe lo que vota!”…

Sí, puede haber resentimiento. En cuanto al odio de los intelectuales al capitalismo, puede ser cierto, pero yo no lo sobredimensionaría: es una clase que en los últimos 50 o 60 años se ha vuelto más comprensiva hacia el capitalismo. Aparte, no es que la gente no nos entienda, las ideas libertarias no son nada intuitivas y probablemente no se hayan explicado nada bien. Pero yo entiendo que a largo plazo sí habrá una inclinación hacia el liberalismo.

Con Podemos compartís enemigo, la casta. Vuestra comunicación política, en cambio, es diametralmente opuesta: mientras Podemos recurre al lema por el cual “la gente tiene razón”, vosotros admitís que hay toda una serie de ideas populares equivocadas. ¿Cuál es vuestro plan para rebajar esa distancia?

Hay un par de problemas. Yo no creo exactamente que la gente no tenga razón: solemos tener razón, pero tendemos a equivocarnos cuando nos inmiscuimos en la vida de los demás. Cuando Podemos dice “la gente tiene razón”, la cuestión es: ¿sobre qué?, ¿y cuáles son las decisiones correctas para todos los ciudadanos? Sin duda esa es una pregunta muy difícil. Paralelamente, en los últimos meses ha habido una moderación clarísima de Podemos: ahora consiguen un apoyo transversal gracias a que no se pronuncian sobre ciertos asuntos, lo que indica querer obtener el poder camuflando tus valores. Aunque hablen mucho del pueblo, tienen un enfoque de arriba abajo: su propósito es llegar al poder, y una vez arriba utilizar la "mano dura" de la que hablaba Pablo Iglesias. Eso es algo que a los liberales no nos sirve, pues nosotros queremos que la gente sea responsable de sus vidas. Por eso hay que conseguir que la gente entienda por qué la educación privada es mejor, por qué sería más barata, por qué todo el mundo podría acceder a ella… Todo esto es un proceso muy costoso que no se puede encapsular en un par de frases.

Uno de los temas de actualidad ahora es ISIS, que nos devuelva a cierta retórica intervencionista post 11-S. Entiendo que como liberal eres partidario de la no agresión…

De entrada aclaro que no soy experto en geopolítica, pero desde luego tengo una predisposición a no intervenir. Como recientemente comentaba Rand Paul, si se hubiese derrocado el estado sirio —un régimen horrible y nada liberal—, tal vez ahora tendríamos otro estado islámico en Siria. Por eso, como es muy complicado prever cuál será la deriva de estos países, tratar de planificarlo tiende a estar abocado al desastre, lo cual, por otro lado, genera un resentimiento hacia un país como Estados Unidos que debería ser admirado por su libertad o su cordialidad en el pasado hacia los inmigrantes, algo que hoy ya no es por su deseo de haberse querido convertir en la polícia del mundo.

Otro de los debates públicos más sonados este año ha sido el feminismo y los derechos de las mujeres en nuestro tiempo. ¿Qué evaluación haces en cuanto a la situación de las mujeres hoy?

En cuanto a derechos jurídicos sí hay igualdad: no me consta que haya leyes discriminatorias hacia la mujer. Otra cosa es que haya un machismo social que considere a la mujer inferior, y que vea con malos ojos que se dedique a ciertas tareas. ¿Hay que cambiar eso? En algunos casos sí, pero en otros puede que no. Por ejemplo: es obvio que la mujer tiene una predisposición natural a cuidar de los hijos más que el padre, y que el vínculo que se crea es más fuerte que entre el padre y el hijo. De ahí que yo no vea por qué romper este vínculo en beneficio de la igualdad con el hombre. Yo no soy partidario de usar la fuerza y la ley, sino la persuasión y la ciencia. En la ciencia hay un debate continuo, y con los valores sociales debería pasar lo mismo.

¿Qué porcentaje de mujeres hay en el Instituto Juan de Mariana?

Bastante menor que el de hombres, aunque no sabría decirte. Aun así, la última universidad de verano quizá teníamos 55 alumnos, de las cuales mujeres había 15. Lo cierto es que sí están entrando, y bienvenidas sean en el movimiento liberal.

¿Qué opinión te merece el movimiento de liberación animal?

A mí no me gusta el maltrato hacia los animales, pero mi perspectiva es que no tienen derechos como los hombres: tienen los derechos que le quieran conceder la comunidad. Pero a mi juicio los animales no pueden tener derechos en la medida en que el derecho va aparejado al deber, y para eso hay que tener la capacidad de cumplir con él. Es verdad que por ese argumento…

…cualquier ser humano que no tenga capacidades no tendría derechos.

Eso es. Pero hay una diferencia importante: el ser humano, al menos actualmente, está genéticamente programado para tener esa capacidad. El hardware está disponible. Con los animales, en cambio, no sucede así. Sobre lo que hay que reflexionar es sobre el trato que los seres humanos pueden dar a los animales, ya que podemos considerar que ciertas acciones están objetivamente mal consideradas por el resto de la sociedad. Aunque esto es algo que tendría que ser determinado por comunidades libres, y no por estados a los que nadie se somete libremente.

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