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El Gobierno italiano subvencionó orgías gais

Fondos públicos destinados a luchar contra la homofobia acabaron invertidos en clubs privados que ofrecían entre sus servicios copas, masajes, felaciones de pago y fiestas sexuales sin protección

Italia no es uno de los mejores países para ser homosexual. Con una larga historia de discriminaciones, acosos callejeros, palizas e incluso asesinatos, a principios del 2016 parecía que la legalización del matrimonio gay ayudaría a cambiar la situación y a acabar con la homofobia.

Pero por lo visto, no todos han entendido de la misma manera la promoción de la tolerancia y al apoyo a la comunidad LGBT italiana. Este fin de semana, el programa televisivo Le Iene destapaba un grave caso de malversación por parte de una agencia gubernamental que subvencionaba con dinero público un local gay en el que se practicaba la prostitución y se organizaban fiestas sexuales poco seguras.

Registrados bajo la etiqueta de 'entidad cultural y social', tres centros de masajes que ofrecían también encuentros sexuales en saunas y habitaciones ambientadas con una sugerente luz roja, han llegado a recibir de la agencia gubernamental UNAR, que lucha contra el racismo y la discriminación, 55.560 euros y la exención de impuestos.

El programa llegó a grabar con cámara oculta cuartos oscuros donde hombres desnudos mantenían encuentros sexuales sin ningún tipo de protección. La entrada de los clubes requería una tarjeta de socio ya que los centros eran privados y buscaban evitar la entrada de policías y mujeres. Curiosamente, Francesco Spano, que dirigía el UNAR, tenía una tarjeta de uno de los clubes a pesar de decir que desconocía su existencia.

El programa que ha destapado el caso llegó a grabar con cámara oculta cuartos oscuros donde hombres desnudos con erecciones completas tomaban copas y mantenían encuentros sexuales sin ningún tipo de protección.

Su versión no concuerda con los hechos porque, además, de acuerdo con la página del UNAR, las organizaciones y asociaciones deben competir por los fondos a través de un proceso de licitación que debe ser asignado y aprobado por el director. Y en el momento en el que se aprobó la concesión de las subvenciones públicas a los clubes homosexuales, el director de UNAR era Spano.

Tras la emisión del programa que desvelaba la historia, partidos políticos y asociaciones han pedido al Gobierno abrir una investigación sobre el tema. La asociación GayLib lamentó que este asunto afecta el " buen nombre del movimiento gay italiano y de aquellos que han luchado de manera honesta y desinteresada" por la igualdad.

Spano presentó esta semana su dimisión, aunque aseguró que su decisión no era "una admisión de culpabilidad". Insistió en que "la asociación preveía la creación de centros de apoyo a las víctimas de la violencia homofóbica" y que no sabía nada de que la prostitución era uno de sus servicios.

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