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La banda del geriátrico: los abuelos que robaron 18 millones de euros en joyas

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Puede parecer el guión de una película pero fue el robo más grande de la historia de Inglaterra

Margaryta Yakovenko

07 Marzo 2016 14:25

La historia que les vamos a contar a continuación podría ser el guión de cualquier película de Hollywood. El robo del siglo. Ejecutado por 9 ladrones con experiencia reunidos para dar su último golpe antes de jubilarse y vivir una vida tranquila plantando rosales en su jardín.

Podría ser un guión pero es una historia real. La historia del robo más grande cometido en Inglaterra.

Todo ocurrió así.

Viernes 3 de abril de 2015. Día del atraco.

Nueve jubilados llegan en una furgoneta Mercedes blanca al lugar del crimen: Hatton Gardens, el epicentro de la joyería de Londres. Entran en el edificio y desactivan el ascensor en el segundo piso.

Bajan por el hueco del ascensor hasta el sótano. Suena una alarma a la que nadie hace caso. Es Viernes Santo y la policía no se preocupa por lo que podría ser una falsa alarma en un día festivo.

Una vez abajo, fuerzan las puertas de hierro que dan acceso a la cámara acorazada. Taladran una pared de hormigón de medio metro de grosor con un taladro de punta de diamante. Quieren entrar a la cámara pero hay un imprevisto: el taladro se topa con la pared de metal de las cajas fuertes.

Los ladrones deciden posponer la misión.

Pero no se dan por vencidos.

Domingo 5 de abril de 2015. Día del golpe final.

A los dos días regresan de nuevo al lugar. Es Domingo de resurrección, nadie ha notado el intento fallido de entrar a la cámara acorazada.

Esta vez, con un nuevo taladro consiguen entrar en el depósito. Dentro, 73 cajas fuertes guardan una montaña de piedras preciosas, joyas y oro.

A las 6:44 de la mañana, los ladrones, victoriosos, salen de allí con un alijo valorado en 18 millones de euros.


El nutrón que la banda dejó en la cámara acorazada.

Martes 8 de abril de 2015. La noticia.

Dos días más tarde, los trabajadores del Hatton Gardens regresan de sus vacaciones de Semana Santa y se dan cuenta de que han sido desvalijados.

Entra en escena la policía, que encuentra en el lugar del robo un enorme butrón en la pared, una montaña de polvo, cajas de seguridad vacías y las herramientas usadas para entrar en la cámara.

Comienza la investigación.

Los detectives revisan las cámaras y desvelan la matrícula del Mercedes usado en el robo. Ponen un micrófono en el coche y días más tarde en un Citroen propiedad de otro de los ladrones.


Parte del botín que se llevaron los delincuentes.

Las conversaciones grabadas les acaban llevando a toda la banda, que es detenida el 19 de mayo en una redada llevada a cabo por 200 agentes.

Los delincuentes

Tras la detención llegó la sorpresa. El robo del siglo fue cometido nada más ni nada menos que por 9 pensionistas:

  • Brian Reader, el cabecilla y mayor del grupo, de 76 años. Está devastado por la muerte de su mujer ocurrida hace 7 años y rellena crucigramas con su nombre de pila. Para ejecutar el robo, cogió un bus desde su casa hasta Hatton Gardens con un vale de transporte gratuito. En 1986 fue condenado a seis años de prisión por participar en otro robo.
  • Terence Perkins, de 67 años, diabético. En 1985 fue condenado a 22 años de prisión por haber participado también en un robo.
  • Daniel Jones, un excéntrico obseso con el crimen de 60 años. Le gusta irse a dormir vestido con la bata de su madre y un sombrero fez. Condenado a seis años en 1982 por participar en un robo.
  • John Kenneth Collins, conductor de la furgoneta blanca en la que se trasladó el botín. De 75 años, en 1961 fue condenado a seis años de cárcel por robo. Se debía asegurar de la vigilancia pero se quedó dormido durante la misma.
  • Carl Wood, de 50 años, sufre de la enfermedad de Crohn. Asegura no haber cometido el robo ya que abandonó el intento durante el viernes, cuando no pudieron entrar en la cámara.
  • William Lincoln, o también llamado 'Billy el pescado'. Con 60 años, tiene dos prótesis de cadera y padece de incontinencia urinaria. Se orinó encima durante su arresto.
  • Hugh Doyle, de 48 años, niega haber tenido algo que ver con el robo.
  • Basil, el hombre huido. Fue el único del grupo que consiguió escapar y aún sigue en paradero desconocido. En las cámaras de vigilancia aparece llevando una peluca roja.

Reader y Wood no regresan al lugar del crimen tras el primer intento fallido de entrar en la cámara. Jones escondió parte de su botín en la tumba de su suegro.


Así quedó la cámara después de robo.

Este lunes, la banda de los delincuentes pensionistas será juzgada por el robo que estuvieron 3 años planeando en un pub. El robo de unos ladrones de la vieja escuela que pudo haber sido el más perfecto de la historia pero se topó con una vigilancia digital inquebrantable.

Pero aún quedan misterios por resolver.

Dos tercios del botín, siguen todavía en paradero desconocido. Al igual que Basil.

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