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Estas gafas especiales prometen hacernos ver cientos de colores que nunca habíamos visto

Replicando las ventajas de una mutación genética cargada de allure. O cómo acercar la supervisión de la tetracromacia al gran público

Tus sentidos te engañan. O, al menos, no te cuentan toda la verdad. Eso es lo que te diría gente como Concetta Antico si le preguntaras. Porque ella ve cosas que están ahí, pero que casi nadie más ve.

Antico se ha hecho mediática por ser una de las pocas personas del mundo que sufre de tetracromatismo . Más concretamente, un tetracromatismo fuerte. Se trata de una mutación genética que en su caso viene con ventajas: sus ojos son infinitamente más sensibles al color que los de una persona promedio.

La diferencia reside en los conos, las células fotosensibles que se encuentran situadas en la retina, en la llamada capa fotorreceptora, y que son responsables de la visión en colores.

La persona promedio cuenta con tres conos sensibles a distintas longitudes de onda (que se corresponden con los colores rojo, verde y azul), lo que posibilita distinguir alrededor de un millón de tonalidades de color distintas. Los tetracrómatas, sin embargo, cuentan con cuatro de esos conos. Gracias a ese cuarto canal receptor, la percepción cromática de Antico se dispara, haciendo que sea capaz de diferenciar hasta 100 millones de tonalidades distintas .

El tetracromatismo es una mutación genética que hace que los ojos de quien la padece sean infinitamente más sensibles al color que los de una persona promedio. Algunos tetracrómatas son capaces de diferenciar hasta 100 millones de tonalidades distintas

La mirada de los tetracrómatas fuertes es un pantone maravilloso al alcance de muy pocos. Pero es posible que pronto podamos experimentar parte de lo que esas personas ven gracias a unas lentes especiales en las que esta trabajando un equipo de la Universidad de Wisconsin-Madison.

La gafas que han desarrollado funcionan rompiendo la redundancia de la visión binocular y aplicando distintos filtros del espectro visible de la luz azul a cada lente, de manera que cada ojo ve tonalidades ligeramente distintas. De esa manera, el portador de las lentes es capaz de percibir lo que se conoce como metamerismos, sin que sus ojos se vean perjudicados.

Investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison han desarrollado unas gafas que aplican distintos filtros del espectro visible de la luz azul a cada lente, de manera que cada ojo es capaz de ver varias tonalidades de color distintas de manera simultánea

Colores metaméricos como se ven a través de filtros especiales (arriba y al medio) y sin filtro (abajo). Fotografía de Mikhail Kats y Brad Gundlach.

Así contado puede sonar a poca cosa, pero quienes han probado el invento hablan de un efecto impresionante, según detallan los investigadores a New Scientist.

Su plan ahora pasa por integrar filtros equivalentes para las tonalidades de verde o rojo con la intención de reproducir la percepción cromática de los tetracrómatas de una manera cada vez más completa y sofisticada.

Además del placer visual que podría brindarle a cualquiera el experimentar el mundo con un plus de color, los investigadores creen que sus gafas podrían ser usadas en situaciones variopintas que van desde la identificación de tejidos camuflaje en situaciones de guerra hasta la detección de documentos y billetes falsificados, pasando por nuevos sistemas de visualización de data o la inspección sanitaria de productos frescos como pescado, frutas o verduras.

En todos esos casos, un pequeño matiz de color puede suponer una diferencia crucial.

[Vía New Scientist]

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