Actualidad

“Dicen que soy un asesino. Es posible que lo sea”

Así es Rodrigo Duterte, el probable futuro presidente de Filipinas

Se jacta de ser un mujeriego capaz de asesinar a criminales cuyos cuerpos tiraría a la Bahía de Manila para alimentar a los peces. Pero además anda metido en política. A sus 71 años, con un lenguaje lleno de improperios y una larga lista de polémicas a su espalda, Rodrigo Duterte está a unas horas se ser elegido el nuevo presidente de Filipinas.

Comparado varias veces con Donald Trump por sus discursos controvertidos, cuando no directamente ofensivos, Duterte ya ha sido apodado como "El Castigador" o "Duterte Harry" en referencia al personaje interpretado por Clint Eastwood, Dirty Harry.

Su bravuconería y gestión en la ciudad de Davao, de la que ha sido elegido alcalde 7 veces seguidas, le ha granjeado un considerable apoyo entre parte del pueblo filipino. Tanto que, según las últimas encuestas, Duterte podría lograr el 32,4% de votos en las elecciones presidenciales que se celebrarán mañana.

De cumplirse los pronóstricos, superaría por casi un 10% a su principal contrincante, Grace Poe, con muy poca experiencia política y un 24,6% a su favor en intención de voto, y a Mar Roxas, exsecretario del Interior, que obtendría un 21,7% de los votos.

Grupos defensores de los Derechos Humanos han alegado que la reducción de la criminalidad en la ciudad de Davao, de la que Duterte hace gala, ha sido lograda gracias a la utilización de escuadrones de la muerte que habrían participado en el asesinato extrajudicial de cientos de personas

A pesar de su indudable popularidad, la controversia sigue girando en torno a su figura. Grupos defensores de los Derechos Humanos han alegado que la reducción de la criminalidad en la ciudad de Davao, de la que Duterte hace gala, ha sido lograda gracias a la organización de escuadrones de la muerte que habrían participado en el asesinato extrajudicial de cientos de personas.

Las víctimas, en la mayoría de las veces pequeños delincuentes o niños de la calle, fueron asesinadas por hombres con gorras que montaban en motos sin placas de matrícula. Según informan grupos pro derechos humanos, algunas de esas víctimas habrían sido advertidas de antemano por la policía de que su nombre aparecía en unas listas negras de personas a ejecutar.

Duterte no ha dudado en bromear sobre la violación en grupo y posterior asesinato de una misionera australiana en 1989. "Era muy guapa. Yo debería haber sido el primero en violarla"

Duterte ha declarado que los criminales son "un objetivo legítimo de asesinato". "Estoy muy enfadado", declaró el candidato en el último debate. "Dicen que soy un asesino. Es posible que lo sea".

Pero ahí no queda todo. Duterte, además, no ha dudado en bromear sobre la violación en grupo y posterior asesinato de una misionera australiana en 1989. "Era muy guapa. Yo debería haber sido el primero en violarla", aseguró en uno de sus discursos.

Sobre su propia hija, que una vez confesó que también había sido violada, Duterte dijo que era una "drama queen". Por otro lado, el candidato también ha llegado a afirmar que mataría a propios sus hijos si se involucran con las drogas y llegó a bromear sobre su pene en una reunión con líder empresariales.

Tampoco ha dudado en calumniar al Papa Francisco, en un país mayoritariamente católico, sobre el que ha dicho que es un "hijo de puta" que debería "irse a su casa". Sus palabras coincidieron con la última visita del pontífice a Manila.

Duterte también ha acariciado los últimos vestigio de la dictadura de Ferdinand Marcos, del que ha dicho que debería ser enterrado como un héroe nacional

Aún así, su apoyo se ha disparado. Ni siquiera las declaraciones del senador Antonio Trillanes, que se presenta a vicepresidente, sobre la supuesta defraudación de 51 millones de dólares localizados en una cuenta a nombre de Duterte y su hija, han logrado hacerle perder popularidad.

Pero, ¿a qué se debe este apoyo incansable a un candidato de esta clase?

Hoy en día, Filipinas es uno de los países más pobres de Asia, con rentas per cápita tan bajas como las que podemos encontrar en algunos rincones del África subsahariana. También es una de las sociedades menos equitativas del mundo, donde el 76% de los nuevos ingresos está concentrado en las manos del 40% de las familias más ricas.

Políticamente, 178 dinastías políticas controlan 73 de las 80 provincias en las que se divide el país. Nadie en su sano juicio tildaría Filipinas de democracia. Aunque La realidad de su sistema político, sobre el papel una república constitucional, se acerca más a la de una oligarquía, donde los votantes se sienten deslumbrados por el espectáculo del enfrentamiento entre los diferentes prohombres de la nación.

Duterte también ha acariciado los últimos vestigio de la dictadura de Ferdinand Marcos, del que ha dicho que debería ser enterrado como un héroe nacional.

El candidato Duterte quiere volver a recuperar la política autocrática del "puño de hierro", y si para llegar a su fin es necesario oficializar el asesinato de criminales, contra los que promete luchar incansablemente, nada detendrá a Duterte. De hecho, no ha dudado en aconsejar a los empresarios del país que deberían empezar a abrir funerarias. "Yo pondré los cadáveres", aseguró ante estallidos de júbilo de sus seguidores.

A pesar de su discurso intransigente, los expertos aseguran que detrás de su palabrería se halla un verdadero equipo de políticos reflexivos que podrían mejorar la situación económica del país. Además, sus propuestas progresistas en política social y el apoyo a la comunidad LGTB le asegura la simpatía de amplios sectores de la población.

Por el momento queda esperar a los resultados de las elecciones y ver si, efectivamente, las amenazas del político bravucón llegan a cumplirse algún día.

"Abrid funerarias, yo pondré los cadáveres"

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar