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Lo que nadie te está contando de las fresas que comes

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Son tan delicadas y apececibles que su cultivo se ha convertido en un escudo de pesticidas. ¿Son las fresas las frutas más tóxicas?

PlayGround

16 Abril 2016 11:38

Las fresas y fresones son parte de las buenas noticias que siempre llegan con la primavera. Frutas de temporada, dulces y apetecibles. Pero —siempre llega un pero— su producción intensiva también está rodeada de dudas y graves acusaciones.

Son muchas las webs interesadas en las cosas de la alimentación que sitúan a las fresas como una de las frutas más contaminadas por pesticidas, pero pocas son las que dan datos fiables sobre sus rankings. Datos como los que siguen.

En verano de 2013 un estudio de la ONG francesa Générations Futures analizó una selección de fresas españolas y francesas. Con una muestra de 49 piezas procedentes de varias regiones, y compradas en 7 supermercados distintos, la ONG concluyó que casi el 92% de las fresas españolas contienen uno o varios pesticidas, el 17% de ellos no autorizados, y que un 71% contenían perturbadores endocrinos.

Es decir, sustancias que pueden alterar el sistema hormonal y que están relacionadas con enfermedades crónicas y problemas de fertilidad, así como cánceres de tipo hormonal (de mama, de próstata, de testículo), obesidad o diabetes.


Según un estudio de 2013, casi el 92% de las fresas españolas contienen uno o varios pesticidas y el 71% contienen perturbadores endocrinos


El análisis, llevado a cabo por el laboratorio especializado Fytolab (una empresa autorizada por el ministerio francés), halló 93 pesticidas en las fresas españolas, entre ellos el carbosulfán, el spirotetramat y el dimetomorfo. El primero es un insecticida prohibido en Europa desde 2007 y los dos últimos no están autorizados en España en este tipo de cultivo.

Todas las frutas españolas analizadas procedían de la provincia de Huelva, que distribuye a buena parte de los países europeos. Huelva es la zona productora de fresas más importante del mundo después de California.


La cloropicrina, que se inyecta en la tierra antes de la siembra para eliminar plagas e insectos, fue utilizada durante la Primera Guerra Mundial como arma química


Pese a que no ha vuelto a publicarse otro estudio similar que haya alertado a las autoridades, en enero de 2015 las fresas californianas saltaron a muchas portadas.

Tal y como publicó en su día la BBC, esta región de Estados Unidos no solamente es la que más fresas produce del mundo debido a su clima cálido y a su elevadísima productividad.

Ya hace tiempo que las fresas pasaron a ser una fruta que puede consumirse durante todo el año, y eso se consigue con mucha ingeniería química.



En California, como en muchos otros lugares, las plantas han sido manipuladas genéticamente para que den más frutos y el uso de pesticidas y la fumigación es generalizado. Pero según los expertos, en ningún cultivo se utilizan tantos químicos como en las fresas californianas.

La cantidad es tan preocupante que el Centro para el Periodismo de Investigación (CIR) le ha dedicado varios reportajes en profundidad.

Los químicos no solamente son perjudiciales para la salud de los consumidores —de nuevo, algunas de las sustancias utilizadas en California son cancerígenas y pueden afectar al sistema endocrino—, sino que los habitantes de las zonas cercanas a los cultivos también sufren las consecuencias de los tóxicos.


Los agricultores quieren asegurarse de recuperar su dinero usando pesticidas


Sin ir más lejos, la cloropicrina, que se inyecta en la tierra antes de la siembra para eliminar plagas e insectos, fue utilizada durante la Primera Guerra Mundial como arma química, como un tipo de gas lacrimógeno. Aunque este fungicida sólo penetra en la tierra y no en la fruta, los núcleos de población cercanos a los cultivos y los trabajadores están preocupados.

"Las fresas son una fruta muy difícil de cultivar porque son muy frágiles. Además, de entrada se necesita una inversión importante, así que los agricultores quieren asegurarse de recuperar su dinero usando pesticidas", dijo a la BBC Bernice Yeung, coautora del reportaje del CIR sobre los fumigantes.

Aunque no se puede establecer una relación directa entre estos químicos y casos de cáncer u otras enfermedades, es evidente que la fresa es una fruta protegida en exceso por pesticidas y fumigantes. Puede que una producción más limitada, y un cambio de forma de consumo —asociado a un inevitable encarecimiento—, sean necesarios para volver a disfrutarlas como lo que son: una pequeña joya de las que hay pocas.



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