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A favor de un Batman gay

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La gran pregunta en la última Comic Con volvió a orbitar sobre si Batman era gay. ¿En serio?

Leticia García

01 Agosto 2014 20:02

Uno de los platos fuertes de la Comic Con celebrada en San Diego la semana pasada fue, sin duda, el estreno del tráiler Batman vs. Superman. Y dado que año se cumplen 75 años del nacimiento del hombre murciélago, ¿qué mejor escenario que la convención de cómics más importante del mundo para rendirle homenaje y desvelar sus futuras entregas cinematográficas?

En Comic Con se habló de Batman. Mucho. Según datos aportados por Variety, fue lo más comentado del evento en las redes, donde seguro que tampoco faltaron las encarnizadas opiniones sobre la elección de Ben Affleck para encarnar a Bruce Wayne en la próxima entrega. Eso sí: si hay un debate que se repite en bucle dentro de los aficionados al cómic en general, y a las aventuras de Batman en particular, es el que tiene que ver con lo que el superhéroe supuestamente hace cuando se quita la capa y cierra con cerrojo la puerta de su Batcueva.

¿Es Batman gay?

La cuestión lleva planteándose 75 años, y hasta tiene su propia sección de debate en Wikipedia

Según contaba recientemente el Daily Beast, la “polémica” alcanzó sus más altas cotas a partir del libro “La seducción de los inocentes”, un manual en el que el psiquiatra americano Fredric Wertham alertaba sobre los posibles efectos perniciosos que los cómics podrían tener en los adolescentes. En aquella época, es decir los años cincuenta, la homosexuailidad era considerada una patología mental que debía prevenirse a toda costa. Y Wertham tenía a Batman en el punto de mira.

Para este psiquiatra, los uniformes de Batman y Robin, su relación cercana o el gusto de Bruce Wayne por la decoración femenina son sólo algunas de las cientas de razones que avalan su teoría.

Lo cierto es que varios escritores del cómic lo han insinuado: “Se supone que es heterosexual, pero todo el concepto que hay detrás es enteramente homosexual”, afirmó el escritor Grant Morrison. Frank Miller definió en su momento la relación de Batman y el Joker como un encuentro “homófobo”. Y George Clooney, que interpretó al superhéroe en una ocasión, confesaba que, para meterse en el papel, se había imaginado a alguien gay.

Existe un cómic, The Midnighters, que relata las aventuras de un hombre murciélago abiertamente homosexual. Incluso se han escrito estudios académicos relacionándolo con la estética camp y la cultura queer.

¿Y a quién le importa?

Todo esto puede ser cierto o falso pero, como bien apunta el Daily Beast, ¿qué importa si lo es? Al parecer, mucho

“Muchos fans del cómic no pueden perdonar lo que les he hecho a sus amados personajes. Especialmente los fans de Batman, que aparece como el menos agradable del libro”, contaba hace algún tiempo el escritor Marco Casarola a The Independent. Su libro, La vida erótica de los superhéroes, encendió la ira de los devotos de Bruce Wayne.

Hace algunos años, DC Cómics amenazó con denunciar a Mark Chamberlain, un artista que creó acuarelas que escenificaban a Batman sugiriendo actitudes homosexuales.

Pero, sin duda, no ha habido un cabreo mayor que el generado por la película Batman vs. Superman, aún por estrenar.

La violencia verbal brotó en miles de fans después de hacerse pública la elección de Ben Affleck para encarnar al superhéroe en esta nueva entrega. Pero hay algo que, a algunos, les hace mucho más daño: la sugerencia de que este Batman pudiera ser gay.

Existen rumores (aún por confirmar) que apuntan a que un empleado de Warner filtró algunas páginas del guión bajo la siguiente amenaza:

“No puedo permitir que se imagine a Batman de esta forma. Sería algo devastador para la franquicia”.

Según apunta el National Report, el anónimo pretende hacer públicas más secciones del guión si no se cambia su relato.

Resulta curioso comprobar cómo las actitudes homófobas brotan con actos tan aparentemente banales como la salida del armario de un personaje de ficción. Los cómics son un terreno sagrado para muchos, y es bastante lógico que estos se enfaden ante adaptaciones cinematográficas poco realistas o actores que, a priori, poco tienen que ver con las características físicas del personaje. Pero indignarse ante la homosexualidad de un superhéroe nos retrotae a la sociedad de hace cincuenta años. Aquella en la que ser gay estaba penado y considerado una patología. Aquella en la que el doctor Fredric Wertham se enfadaba con Batman por llevar mallas y perturbar la claridad mental de sus lectores.

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