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Gracias a esta idea, las farolas del futuro podrían ser árboles luminosos

La bioluminiscencia podría tener la clave para acabar con la contaminación lumínica a través de la naturaleza

La contaminación lumínica es un problema grave en todas las metrópolis del mundo. Pero una nueva idea podría acabar con ella a través de la propia naturaleza:

Los árboles luminosos.

La bioluminiscencia, una reacción química por la cual un organismo vivo produce luz de manera autónoma, se da en un gran número de seres vivos, desde las luciérnagas hasta los hongos, pasando por algunos de gusanos y todo tipo de peces de las profundidades.

Tras haber descubierto cómo se produce, ahora la comunidad científica está explorando cómo utilizar esta propiedad para crear árboles modificados genéticamente que pudieran servir como farolas.

"La luminiscencia fúngica es compatible con la bioquímica de las plantas, lo que podría permitir la creación de una planta autónoma luminiscente"

Un estudio del Institut of Bio-organic Chemistry de Moscú ha conseguido separar la estructura química de los hongos de la proteína fúngica que provoca la luz natural.

En esta investigación han descubierto que la luciferina, la propiedad que provoca que algunas especies brillen, se encuentra presente tanto en los hongos luminosos como en los que no lo son. Además, han observado que las especies que no son luminosas tienen una cantidad hasta 100 veces mayor de esta propiedad, por lo que podría hacer un efecto contrario: a mayor luciferina, menor brillo. Y, según proponen en el estudio, al extraerla de las especies que no son luminosas se podría provocar este efecto de manera automática.

De este modo, crear hongos luminosos no necesitaría demasiada elaboración. Pero no ocurre así en otras especies. La luciferina es distinta según se dé en peces, moluscos, etc. Existen hasta nueve tipos distintos y en cada uno de los seres actúa de forma distinta. Por lo tanto, crear árboles que brillen podría costar algo más, pero no sería una tarea descabellada.

“A diferencia de las otras luciferinas, la fúngica es compatible con la bioquímica de las plantas, lo que podría permitir eventualmente la creación de una planta autónoma luminiscente, que no requiriera la adición externa de luciferina sino que fuera capaz de ser bioluminiscente por ella misma”, explica Ilia Yampolsky, la impulsora del estudio.

Por lo que dicen, el proyecto es muy factible. Incluso existe ya una campaña de crowfunding, Growing Plant, que pide financiación para poder iniciar el sueño de generar luz sin necesidad de electricidad.

Un mecanismo de dispersión adicional

Sumado a este descubrimiento, un estudio de la Universidad de Sao Paulo ha explicado a qué se debe la bioluminiscencia fúngica. El investigador Cassius Stevani y sus compañeros demostraron que la luz atrae a diferentes tipos de insectos y criaturas que participan en la dispersión de las esporas.

Para ello, dispersaron setas de plástico en el suelo del bosque equipándolas con luces de LED que imitaban la bioluminiscencia de algunas setas. Al hacerlo, observaron cómo estas especies se sentían atraídas por la luz, demostrando así que es un método de atracción para especies con las que se complementan.

“Los resultados indican que la bioluminiscencia puede atraer a los animales que dispersan las esporas. Este mecanismo de dispersión adicional puede conferir a los hongos alguna ventaja, sobre todo cuando se sitúan en bosques densos”, aclara Stevani.

Siendo así, un futuro con árboles luminiscentes no solo tendría ventajas lumínicas. También podría ayudar a mejorar desarrollo de algunas plantas.

fireflies

[Vía The Guardian]

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