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"Un matrimonio forjado en el infierno". Así describen la última operación de los transgénicos

¿Tenemos motivos para estar preocupados?

El conglomerado perfecto está a punto de ser una realidad. Bayer, la químico-farmacéutica alemana, ha ofrecido 55.000 millones de euros por la empresa estadounidense de semillas Monsanto y la oferta no ha tardado en despertar polémica.

Monsanto es una de las empresas corporativas más controvertidas del mundo. Dedicada a la producción de semillas genéticamente modificadas, vende un popular herbicida compuesto por una sustancia química llamada glifosato. Bayer, que además de vender aspirinas también se dedica a los pesticidas, tiene en su portfolio una larga lista de herbicidas… pero ninguno con glifosato.

Sin embargo, esta sustancia ha sido calificada por Naciones Unidas como "posible cancerígeno" y su renovación en la Unión Europea está de momento bloqueada. Pero, ¿qué pasaría si de su producción se encargara de pronto un gigante alemán como Bayer?

Monsanto es una de las empresas corporativas más controvertidas del mundo. Dedicada a la producción de semillas genéticamente modificadas, vende un popular herbicida compuesto por una sustancia química llamada glifosato

Los activistas se han puesto en marcha. Una fusión entre una farmacéutica y una agroquímica despierta muy poco entusiasmo. Greenpeace ha advertido que la fusión amenaza la agricultura sostenible del futuro y algunos activistas no han dudado en calificarla de "matrimonio forjado en el infierno".

Las modificaciones genéticas de Monsanto hacen que las cosechas sean cada vez más resistentes a las plagas. Sin embargo, esa misma modificación podría provocar reacciones alérgicas entre los consumidores, enfermedades gastrointestinales o incluso cáncer. O al menos eso era lo que se creía. Curiosamente, la misma semana en la que se anunciaba la oferta de Bayer, se publicaba en EEUU un estudio que aseguraba que los alimentos transgénicos no tenían nada de perjudicial para los humanos.

El glifosato ha sido calificado por Naciones Unidas como "posible cancerígeno" y su renovación en la Unión Europea está de momento bloqueada. Pero, ¿qué pasaría si de su producción se encargara de pronto un gigante alemán como Bayer?

Sin embargo, aunque Monsanto sea la cara conocida de la producción de semillas transgénicas, Bayer poseé de hecho más patentes que la norteamericana. La compra de Monsanto supondría que la empresa alemana se quedara con casi todo el mercado de las semillas y los químicos agrícolas.

Instalaciones donde Bayer CropScience desarrolla nuevas semillas transgénicas.

Lo que sí está claro es que la fusión aumentaría de una forma evidente los ingresos de Bayer. Un tercio de la facturación de la farmacéutica del año pasado, 43.600 millones, fue ingresado gracias al sector agroquímico. Monsanto, por su parte, ingresó con la venta de semillas y pesticidas un total de 15.000 millones de euros.

Una fusión entre una farmacéutica y una agroquímica despierta muy poco entusiasmo. Greenpeace ha advertido que la fusión amenaza la agricultura sostenible del futuro y algunos activistas no han dudado en calificarla de "matrimonio forjado en el infierno"

Es evidente que la combinación sería perfecta y que además arrasaría con varios competidores americanos y asiáticos. El asunto ahora está en ver qué ganaría la sociedad con esta fusión.

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