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Científicos diseñan una vacuna contra... las noticias falsas

Maneras de estimular el sistema inmune psicológico para "edificar una resistencia a la desinformación"

Durante la pasada campaña electoral de Estados Unidos, el Papa Francisco desafió a la moral cristiana y dio su apoyo al entonces candidato republicano Donald Trump. Cada año, 30 hombres mueren a manos de sus parejas, cifra que, curiosamente, se lleva repitiendo desde tiempos inmemoriales. Y Adele consiguió lo increíble, lo nunca visto, lo mejor que le puede pasar a un artista en Internet: logró vender absolutamente todas las copias de su disco en iTunes. Da igual que sea imposible que una versión digital se agote.

Como habrás podido imaginar, todas las frases anteriores tienen algo en común: son noticias falsas, bulos, engaños, mentiras, patrañas, llámalo como quieras. Aparecieron en pequeños rincones de la web, en sitios de noticias o en blogs y rápidamente se expandieron por los medios de comunicación y las redes sociales. Vivimos en la era de la posverdad, de las fake news, y todo esto nos obliga a estar muy alerta ante la posibilidad de que, perdón, nos la metan doblada.

Aunque cada vez más sitios luchan contra estas noticias falsas, los usuarios de internet seguimos desprotegidos ante tal avalancha de mentiras. Por eso, un grupo de psicólogos de las Universidades de Cambridge, Yale y George Mason están trabajando en una vacuna contra las noticias falsas.

Va en serio.

Los científicos encargados del estudio quieren utilizar una técnica parecida a las vacunas para inmunizar a la población frente a las noticias falsas. Se trata, claro, de una vacuna cerebral.  

 Para ello, diseñarán mensajes que estimularán el “sistema inmune psicológico” contra la mala información. Una pequeña dosis de fake mezclada con información bien documentada y real. Así, según explica el autor principal del estudio, Sander van der Linden, se ayudará a “edificar una resistencia a la desinformación, de forma que la gente sea menos susceptible a ella la próxima vez que se la encuentre”.

La vacuna general provocaba que un 6'5% de personas cambiara de opinión en favor del consenso científico. Y la vacunación específica hizo que se produjera un cambio en el 13% de los casos

Los científicos han probado su idea en un experimento articulado alrededor de dos afirmaciones   sobre el cambio climático . Por un lado, la fidedigna que mantenía que “el 97% de los científicos están de acuerdo con el cambio climático provocado por el hombre”. Y por el otro, la idea falsa que afirmaba lo contrario. Esta segunda idea estaba respaldada por el "Oregon Global Warming Petition Project", una web que afirmaba tener una petición firmada por “más de 31.000 científicos estadounidenses que decían que no había evidencia de que el CO2 provocara el cambio climático”.

Los investigadores comprobaron cómo funcionaban estas declaraciones en 2.000 participantes con un espectro variado de edad, educación, género y política. Entre aquellos a quienes se mostró la afirmación que habla de consenso científico sobre el cambio climático, aumentó la percepción del problema en un promedio de un 20%. Aquellos a quienes solo se les mostró la noticia falsa mostraron una reducción de su creencia en el cambio climático en un 9%.

Para contrarrestar este efecto, los investigadores diseñaron dos vacunas: una general y otra específica. En la general, les indicaban a los participantes que “algunos grupos por motivos políticos usan tácticas engañosas para tratar de convencer al público de que hay una gran cantidad de desacuerdo entre los científicos”, y en la específica se analizaba la información fraudulenta. Se mostraba, por ejemplo, que muchas de las firmas eran falsas. De hecho, firmaban "expertos" como Charles Darwin o las Spice Girls y solo el 1% de los firmantes tenían alguna relación con la climatología.

Tras la "vacunación" se volvió a medir su grado de afinidad en relación a las dos afirmaciones iniciales. La vacuna general provocó que un 6'5% de personas cambiara de opinión en favor del consenso científico. Y la vacunación específica hizo que se produjera un cambio del 13%.

Es decir, inocular ejemplos de pequeños bulos entre datos contrastados funciona como refuerzo para edificar una mayor resistencia a la información falsa.

Además, la vacuna funcionaba independientemente de la ideología. "Encontramos que los mensajes de inoculación eran igualmente eficaces en el cambio de opiniones de republicanos, independientes y demócratas en una dirección compatible con las conclusiones de la ciencia del clima", dice van der Linden.

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