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El extraño caso de las niñas que se abren de piernas

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¿A qué se debe la fama de las pequeñas gimnastas de Instagram?

Luna Miguel

17 Enero 2014 07:55

Gracias a “Little Miss Sushine” conocimos hace unos años la realidad a propósito de los concursos de belleza infantiles en EEUU. Un tiempo después, pudimos ver cómo aquel circo cobraba vida en el asqueroso pero adictivo reality “Honey Boo Boo”, cuya protagonista es una niña rellenita que se presenta a concursos y cuyo máximo sueño es ganarlos todos. Honey pertenece a una familia de paletos estadounidenses que se tiran pedos delante de la cámara, se lavan el pelo en el fregadero, desayunan ganchitos, hablan fatal y no tienen nada que envidiar al redneck de Los Simpson, el genial Cletus. Este programa ha llegado a ser muy famoso también en Latinoamérica, y puede verse doblado al español en YouTube.

Honey Boo Boo

Tanto en la película como en “Honey Boo Boo”, la pregunta que nos asalta es la siguiente: ¿qué diablos lleva a que unos padres conviertan a sus hijas en tales monstruos, privándoles incluso de una buena educación primaria? ¿Madres que tuvieron infancias feas y que quieren que sus niñas triunfen como ellas no lo hicieron? ¿Padres que necesitan dinero y tratan de que sus chicas lo ganen bailando para desconocidos? ¿Locos de remate que habrían hecho mejor comprándose una muñeca? ¿Gente que, simplemente, desea hacerse famosa a toda costa?

El final de “Little Miss Sunshine” resulta muy significativo y viene a ser una metáfora de lo que estos eventos representan de verdad. Mientras Olive, la inocente protagonista, hace un baile de zorrilla sin saberlo, los espectadores se echan las manos a la cabeza avergonzados, y reprochan a los organizadores que hayan dejado que una niña con tan mal gusto pueda estar participando en un evento “tan importante”.

A Instagram también ha llegado el fenómeno de las pequeñas estrellas. Desde hace meses, entre los recomendados de la home de esta app vienen apareciendo imágenes de niñas entre cuatro y catorce años que se dedican a la gimnasia rítmica, a la danza clásica o al baile moderno. Todas ellas son muy monas, muy rubias, muy americanas, muy flexibles, y lo que más le gusta a sus miles de followers es que se abran de piernas todo el rato. Las más pequeñas tienen caras angelicales y recuerdan a la ternura que nos provocan los Instagrams de gatetes, y las más creciditas dan un poco de miedo, pues cambian sus rostros infantiles por intentos frustrados de poses lolitescas.

Pero lo más intrigante de todo son esos miles o incluso millones de followers que cosechan perfiles como los de Chanelle Marie Standifer y Chloe Lukasiak, o también los de Lucy The Gymnastic Girl, Luella e incluso Megan Burns, algunas de las más populares de entre todas las etiquetadas bajo los títulos de #gymnastic, #gilrdancer o #littlegymnastic. Quizá nos encontremos ante el fenómeno fan más teen y novedoso. O quizá sólo sea que la gimnasia artística se está convirtiendo en el deporte del momento. O, mucho más preocupante, quizás entre esas masas de followers se escondan muchos mirones con pulsiones pedófilas. ¿Encontrar disfrute erótico en unas niñas haciendo espagat?

Cualquiera de las opciones resulta descabellada e incomprensible. Aquí os dejamos con algunos ejemplos, para que juzguéis con vuestros propios ojos:

niña 1

niñas 2

niñas 3

niñas 4

niñas 5

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