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¿Por qué lloramos los humanos? Lo que sabemos acerca de las lágrimas

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Quizá nunca te hayas parado a pensarlo pero el hecho de lagrimear es verdaderamente raro

Margaryta Yakovenko

31 Mayo 2016 13:39

Si te paras a pensar en ello, el acto de llorar es bastante extraño. Derramar agua por los ojos cuando estás triste o feliz, herido o emocionado es un acto incontrolable e inexplicable a partes iguales. A veces viene en oleadas, provoca temblores, la nariz enrojecida y goteante, suspiros.

Los seres humanos somos esa especie que envía sondas a Marte pero aún no ha descubierto la razón por la que empapamos pañuelos, hombros y almohadas. El llanto nos acompaña a lo largo de toda nuestra existencia. Un existir que comienza con un berreo en cuanto asomamos la cabeza al espacio exterior desde las entrañas de nuestra madre.

Y el llanto continúa, es inherente a nuestro desarrollo. Lo empezamos a usar para que nuestros padres nos hagan caso, cuando tenemos hambre o el pañal sucio, cuando nos sube la fiebre. Se convierte en alarma y desvelos.


Los seres humanos somos esa especie que envía sondas a Marte pero aún no ha descubierto la razón por la que empapamos pañuelos, hombros y almohadas


Aprendemos que cuando las lágrimas ruedan por nuestra mejilla, los que nos aman comienzan a revolotear a nuestro alrededor y a cumplir nuestras exigencias. Llega el momento en el que el llanto se convierte en debilidad y chantaje. Y allí comienzan las primeras diferencias.

En la infancia el llanto no tiene género, es neutral y universal. Niños y niñas lloran a partes iguales hasta que de pronto, llega el momento en el que parece que los niños son unos seres insensibles que olvidan lo que era derramar lágrimas. Y esa tendencia se agudiza con el paso del tiempo.

Casi todos los estudios sobre el llanto se ponen de acuerdo en una cosa: las mujeres lloran más que los hombres. El psicólogo William Frey calculó en 1982 nuestra media de llantos y determinó que las mujeres lloraban de media 5,3 veces al mes frente al 1,3 masculino.


El psicólogo William Frey calculó en 1982 nuestra media de llantos y determinó que las mujeres lloraban de media 5,3 veces al mes frente al 1,3 masculino


Ellos derramen menos lágrimas. Y en este cierre del grifo predominan los factores culturales que acaban condicionando a los niños para que no lloren "porque esas cosas no son propias de hombres" y también razones sociales. De hecho, el psicólogo holandés Ad Vingerhoets encontró que el llanto en hombres es más común en los países ricos, donde la prosperidad se llega a relacionar en algún punto con la liberación emocional.

Sin embargo, no solo la sociedad impide que los hombres lloren; la testosterona también tiene parte de culpa.

Hay constancia de que los hombres que sufren cáncer de próstata y son tratados con medicamentos con niveles bajos de testosterona, lloran más. Aunque también se podría argumentar, claro, que esos hombres son emocionalmente más frágiles por culpa del cáncer.

Con todo, la pregunta esencial sigue flotando en el aire. ¿Por qué lloramos?



El psicólogo holandés Ad Vingerhoets encontró que el llanto en hombres es más común en los países ricos, donde la prosperidad se llega a relacionar en algún punto con la liberación emocional


La realidad es que no existe una respuesta para contestar a esta pregunta. Somos la única especie animal que llora por razones emocionales y aún así, pese a los avances científicos, este tema es extrañamente poco investigado.

No sabemos por qué lloramos cuando sentimos dolor, cansancio, estrés o un trauma emocional. Tampoco sabemos por qué las lágrimas pueden correr por nuestras mejillas en un momento de felicidad máxima.

Puede ser que las lágrimas sigan siendo esa alarma, ese indicador que transmite nuestro estado mental al mundo. Pero todo son conjeturas.

Tal vez sea la catarsis. Después de ver una película que nos llega al corazón o leer el fragmento de un libro especialmente bello podemos acabar llorando unos instantes y sin duda, esa explosión de emociones hace que después nos sintamos especialmente bien.

Vinderhoet, en un estudio realizado con voluntarios que habían visualizado las películas La vida es Bella y Siempre a tu lado, Hachiko, comprobó que en las personas que habían llorado el estado de ánimo mejoró significativamente.

Su conclusión fue que no hay nada mejor para nuestra mente que un buen llanto liberador. Así que lloren, sin miedo. Su salud mental se lo agradecerá eternamente.


Así que lloren, sin miedo. Su salud mental se lo agradecerá eternamente

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