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8.000 euros de multa por postear en Facebook una captura de pantalla que muestra a sus ladrones

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A este noruego le ha tocado ser víctima... dos veces

PlayGround

10 Julio 2017 11:14

Imagina que tienes un pequeño negocio. Una mañana llegas a abrir tu tienda, o tu bar, y descubres que alguien ha forzado la puerta. Sí, te han robado. Hijos de puta, piensas. Esa misma mañana te acercas a la comisaría a denunciar.

Pasan un par de semanas y el mal fario se repite. Otra mañana negra. Otra vez te han entrado a robar. Serán malditos... De nuevo, paseo a la comisaría.

Dos meses después, vuelve a pasar. Te han vuelto a atracar. Además, por la manera de reventarte la puerta, empiezas a pensar que pueda tratarse de la misma gente. Así que acudes a la comisaría y comentas tus sospechas. Quizás esta vez sí puedan atrapar a los ladrones, te dices. Pero no. Pasan días, semanas, y la policía no tiene ninguna buena noticia que darte. Y tú te hartas.

Tu intuición te dice que habrá más robos. Y tu sensación es que la policía no parece estar ahí para ayudarte a ti. Así que compras unas cámaras de seguridad y las instalas en el interior de tu negocio. Esperas. Y sí, te vuelven a robar. Pero esta vez no vas a la policía, sino que sacas un pantallazo en el que se ve a los cacos entrando en tu negocio y lo cuelgas en tu perfil de Facebook haciendo una llamada a la colaboración ciudadana. Objetivo: identificar a esos ladrones.

Parece una acción legítima, ¿no?

Pues eso mismo le acaba de costar a Tor Sigurd Bransdal una multa de casi 8.000 euros.


Tor Sigurd Bransdal en la oficina de su negocio. Kjetil Reite

Bransdal, un noruego de 46 años, es propietario de un taller de coches en la localidad de Vågsbyg, al sur del país. En los últimos tiempos su negocio ha sido asaltado varias veces. Harto de que la policía no hiciera nada por resolver su caso, procedió como hemos detallado arriba: cámaras de seguridad, selección de frames en los que se ve a los ladrones, y al Facebook de su taller.


El post de la discordia. Via NRK

La respuesta a su acción fue doble. Por un lado, la empatía ciudadana ante la sensación de impotencia de un hombre honrado que simplemente busca justicia. Por otro, la Datatilsynet (la Autoridad Noruega de Protección de Datos) diciéndole que había incurrido en un acto punible al no haber respetado los derechos al honor y a la privacidad de las personas que aparecen en la grabación de sus cámaras.

Para la ley noruega, Bransdal es víctima, pero también es culpable. Lo es por haber publicitado en las redes sociales a las personas que aparecen en su vídeo como culpables de un delito que todavía no ha sido condenado como tal por ningún juez.

Nadie se quejó de esas imágenes, pero la Datatilsynet actuó de oficio. Bransdal deberá pagar una multa de 75.000 coronas (unos 8.000 euros) al Estado noruego.


La imagen de la discordia. Via NRK

En el país escandinavo el caso no ha sentado nada bien. La ciudadanía anda indignada. Pocos ven indicios de delito en el comportamiento de su paisano.

Desde el ministro de Justicia del país, Per-Willy Amundsen, hasta el director de la agencia de protección de datos, Bjørn Erik Thon, han hecho declaraciones públicas al respecto. Ambos dicen entender la reacción del ciudadano Bransdal, pero eso no quita que haya actuado de manera contraria a la ley.

En declaraciones al telediario de la cadena pública noruega, Thon ha recordado que en situaciones así es necesario seguir el cauce legal: “Debe ser la policía y los tribunales quienes investiguen y juzguen el castigo”, ha dicho. Si cuelgas una imagen de los cacos en Facebook, te la estás jugando.

Aún no hemos llegado al 'crowdsourcing caza criminales' a través de las redes sociales. Bransdal tendrá que pagar.


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