Actualidad

¿Es ético usar robots-niño para acabar con la pederastia?

La posibilidad se plantea en un congreso de roboética en Berkeley

Si la voz femenina de la película Her hubiera ido acompaña de una carcasa metálica, probablemente la trama habría sido muy distinta. Según una encuesta realizada el pasado mayo por el diario The Independent, el 17% de las personas no ven inconvenientes en tener sexo con un robot.

Evita decepciones, está siempre dispuesto y, además, puede poner fin a ciertos problemas sociales: expertos en robótica de la Universidad de Melbourne aseguran que en 2050 los robots acabarán con la prostitución y pondrán fin al turismo sexual. Sin embargo, están pasando por alto una cuestión importante: que los humanos aficionados al comercio sexual quieran sustituirlo por máquinas que estén a su entera disposición.

El pasado viernes, este y otros temas relacionados se debatieron en un congreso de la Universidad de Berkeley. Allí acudió la periodista de Forbes Kashmir Hill, que, estupefacta ante las cuestiones que se debatían (la posibilidad de crear robots para violadores, por ejemplo), planteó a los ponentes una cuestión punzante:

¿Qué pasaría si una compañia produjera robots con apariencia de bebés para satisfacer a los pederastas? ¿Sería ético y legal?

¿Sería ético usar robots-niño para aplacar a los pederastas?

Ron Arkin, director del laboratorio de robótica Geogia Tech se planteó seriamente la posibilidad. "Los robots de niños podrían ser usados por los pedófilos como la metadona se usa para tratar a los drogadictos", afirmó. Arkin propuso lanzar una investigación para probar la efectividad de la iniciativa, a sabiendas, sin embargo, de que la idea podría desencadenar todo un mercado negro que comercializara con estas pequeñas máquinas de apariencia humana.

Lo cierto es que, según documenta Hill, hoy por hoy no sería ilegal utilizarlos. Se puede recrear digitalmente cualquier cosa con fines pornográficos. Todo lo que responda a lo artificial o a lo falso no es delito.

Pero una vez más se parte de la presuposición de que preferirían utilizar un sucedáneo inerte (muy sofisticado, eso sí) antes que a un igual. Y lo que es aún más peliagudo: se habla de pederastas y violadores como sujetos con una pulsión desviada que puede "curarse" sustituyendo el objeto de su supuesta enfermedad.

Mucho se ha debatido, por ejemplo, sobre la eficacia de la castración química. En los países donde es obligatoria, como algunos estados norteamericanos, el índice de reincidencia sigue siendo alto. Además, si se persiguen verdaderos resultados debe ir acompañada de una potente terapia psicológica. En los lugares donde es opcional, como Cataluña, casi ningún preso ha querido someterse voluntariamente al tratamiento.

Una de las críticas más pertinentes que se le hacen al transhumanismo (esa corriente de pensamiento que considera que la tecnología ayudará a mejorar la condición humana) es precisamente los dilemas morales que acarrea la interacción entre robots y humanos. Se da por hecho que todos los humanos aceptarán que los robots se integren en su vida personal (e incluso en nuestros cuerpos) con el fin de desarrollar nuestras capacidades hasta límites casi superheroicos. Del mismo modo también se presupone que la robótica sólo acarreará mejoras, cuando varias investigaciones al respecto ya han apuntado que la tecnología, más que una utopía, puede dar lugar a una distopía que desemboque en el fin de la raza humana. ¿Investigar la eficacia de robots de aspecto infantil es la solución o sólo un parche de dudosos fines éticos amparado por el optimismo tecnológico?

Tags:

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar