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Este es el verdadero impacto que un azote tiene sobre un niño

Un metaestudio de 50 años en el que se ha observado a más de 160.000 niños alerta de que los azotes tienen unas consecuencias muy distintas a las esperadas

Con el paso de los años, el castigo físico a los niños está cada vez peor visto entre padres y educadores, pero aún sigue siendo una técnica popular en muchos hogares. Sin embargo, la creencia de que un cachete a tiempo ayudará a inculcar disciplina, respeto y salvará al menor de un potencial futuro descarriado es tan perversa como falsa.

Así lo explica un nuevo estudio publicado recientemente en el Journal of Family Psychology. El metaestudio, que analiza los datos recogidos en un periodo de 50 años en 75 investigaciones con una muestra de 160.000 niños concluye que los cachetes, esos tan típicos azotes con la mano abierta que se dan en el trasero o en las extremidades para reprender al crío, provocan unos efectos muy diferentes a los que pretenden conseguir los padres con su uso.

"Estudios anteriores habían definido abofetear a un niño como castigo físico, incluyendo acoso y abuso excesivo. En este caso se ha definido exclusivamente como un acto en el que pegamos al niño en el culo, brazos o piernas con la mano abierta", explican los investigadores. Y esa torta o ese azote que parece inofensivo puede tener consecuencias nefastas para el desarrollo emocional del niño.

Más que disciplina, el cachete lleva a que el niño desarrolle actitudes desafiantes hacia los padres, que exhiba comportamientos antisociales y sufra problemas psicológicos, aseguran los autores del estudio.

"Los azotes no solo duelen cuando se dan, sino que su efecto es prolongado en el tiempo".

Más que disciplina, el cachete lleva a que el niño desarrolle actitudes desafiantes hacia los padres, que exhiba comportamientos antisociales y sufra problemas psicológicos

"Encontramos que los azotes se asociaron con resultados perjudiciales no deseados y no se asociaron con un mayor cumplimiento inmediato o a largo plazo, que son los resultados esperados por los padres", ha asegurado la doctora Elizabeth Gershoff, investigadora del estudio.

"El 99% de los resultados asociaba los azotes con un resultado perjudicial para el pequeño", revela Gershoff. Entre los daños más comunes están la baja autoestima, el carácter introvertido, tendencia a tener relaciones negativas con los progenitores y el deterioro de las habilidades cognitivas.

Como cabría esperar, el informe sostiene que cuanto mayor sea la frecuencia de los cachetes, mayores son los efectos negativos.

Entre los daños más comunes están la baja autoestima, el carácter introvertido, tendencia a tener relaciones negativas con los progenitores y el deterioro de las habilidades cognitivas

No cuesta demasiado imaginar que recibir golpes durante años repercutirá de una manera muy nociva en la psique del menor. Sin embargo, es algo que sigue pasando con una mayor frecuencia de la que imaginamos.

Según un informe publicado por Save The Children en 2011, más del 70% de los niños del planeta reciben algún tipo de castigo físico.

Cerca de 50 países en todo el mundo ya han prohibido este tipo de castigo (27 de ellos forman parte del Consejo de Europa), pero las cifras de Save The Children evidencian que aún queda mucho por hacer.

"Padres y políticos deberían examinar los resultados de estos estudios cuidadosamente", advierten los investigadores. "Lo que sabemos es que los azotes no hacen ningún bien a los pequeños, al contrario son más bien perjudiciales. Lo que no podemos precisar es cuánto".

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