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Una compañía de homeopatía saca un vídeo para mostrar cómo se fabrican estos "medicamentos" y... mejor júzgalo tú mismo

Helios quería mostrar el rigor científico que... no tienen

Una de las más conocidas compañías de productos homeopáticos, Helios, ha publicado un vídeo para asombrarnos con el eficiente y científico proceso que se sigue en la elaboración de estos cuestionados 'remedios'. Si su documento audiovisual lo que quería era sorprender, desde luego ha sorprendido. Pero no de la manera que esperaban.

Dale al play, o solventa tu desbordada curiosidad bajando con el cursor, que nosotros te lo narramos.

Para lograr esas pastillitas o tinturas que prometen curar desde una artritis a una infección de oído sin dejarse la depresión, hay que coger primero elementos que tenemos en la naturaleza, como plantas, flores o minerales, aunque el proceso difiere un pelín según se utilice una de las dos clases. No obstante, no os preocupéis que Helios no ha querido dejarse nada y nos explica ambos.

Si en el remedio se utilizan plantas, bonitas flores de pétalos anaranjados como en el vídeo, se machacan hasta que estén bien troceadas y se vierten en alcohol. Ese caldo, lo que los homeópatas llaman tintura madre, es el origen de la panacea. O eso se supone. Pero no es os esperéis encontrar mucho de ese supuesto principio activo —el que aportarían los componentes de la flor en cuestión— en el producto final. ¿Por qué? Porque llegan las diluciones seriadas, uno de los fundamentos de la magia homeopática. O el cómo perder por el camino cualquier molécula de esa planta que supuestamente nos iba a sanar.

Un mililitro de agua se diluye en 99 mililitros de agua sin cesar

En realidad, se toma solo un mililitro de ese brebaje milagroso para diluirlo en 99 mililitros de agua. A primera vista alguien podría suponer que una pequeña gotita de la tintura madre es suficiente, porque es un brevaje superpotente, capaz de curar todos los males y ponerte fuerte como un roble. Pero no. Lo cierto es que esa pequeña gotita vuelve a ser diluida. Se toma una parte de la primera dolución y se mezcla con 99 partes de agua. De esa mezcla resultante se volverá a coger un mililitro para mezclarlo con 99 de agua. La operación se repite 20, 50, 100 veces, dependiendo de lo que vayas a tratarte.  

Uno, que mira el vídeo sin pestañear, se pregunta: ¿pero es que acaso queda algo de la planta allí? Y la respuesta es que no.

Más allá de una docena de diluciones, lo que queda es básicamente agua. Lo dijo con otras palabras un informe emitido por el Comité británico de ciencia y tecnología en 2010: "Consideramos que la noción de que las ultradiluciones puedan mantener una huella de las sustancias anteriormente disueltas es científicamente no plausible".

Quizá, ingenuos nosotros, el poder sanador surja de lo que sucede entre dilución y dilución. En el documento audiovisual de Helios se puede apreciar cómo un señor con bata blanca coge cada tubito y le da una serie de golpetazos sin ninguna razón aparente contra un libro muy gordo que hay sobre la mesa.

Según Samuel Hahnemann, el fundador de la homeopatía, ese libro debe ser una biblia encuadernada en cuero. Y a esas sacudidas, que deben ser diez, prefieren llamarle sucusión.

La homeopatía con base mineral consiste básicamente en lo mismo, solo que en vez de mezclar con agua se mezcla con azúcar. Y sanseacabó.

A pesar de lo poco científico de estos procesos y de los numerosos estudios que se reafirman en la idea de que la homeopatía no trabaja con principios ni procesos que puedan curar, la industria homeopática factura en torno a 1,7 billones de euros al año solo en Europa

Frente a eso, la pregunta que muchos se hace es: si se ha demostrado que no sirve, ¿por qué no se prohibe su comercialización?

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