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Un exespía soviético asistió a la reunión de Donald Trump Jr. con la abogada rusa

Rinat Akhmetshin asegura que ya no está conectado con la inteligencia rusa y califica el encuentro como "no sustancial"

Art PG

El goteo de revelaciones en torno a la controvertida reunión secreta de Donald Trump Jr con la abogada rusa Natalia Veselnitskaya continúa. Tras la publicación de los mails previos a aquel encuentro por parte del hijo de Trump —unos mails que refutan su versión inicial sobre aquella reunión—, la atención se centra ahora en otra de las figuras presentes en aquella cita.

Sabíamos que en la reunión con Veselnitskaya —una “abogada del Gobierno ruso”, según la persona que ejerció de contacto con Trump, aunque ella lo niega— habían participado el propio Trump Jr., Jared Kushner y Paul Manafort, entonces jefe de campaña del candidato republicano. Ahora se suma al elenco el nombre de Rinat Akhmetshin, ciudadano de origen soviético nacionalizado estadounidense que desde hace años trabaja como lobbista en Washington para distintos intereses rusos.

Sabemos que Akhmetshin estuvo allí porque el propio Akhmetshin así lo confirmó ayer en declaraciones a la agencia Associated Press. Nadie le había preguntado.

Rinat Akhmetshin, que desde hace años trabaja como lobbista en Washington para distintos intereses rusos, también estuvo presente en la reunión de la abogada Natalia Veselnitskaya con la gente del entorno del presidente Trump. Hay quien le considera un espía ruso

Conexiones con la inteligencia rusa

Hasta ahora, Trump Jr. no había aludido a la presencia de Akhmetshin en ninguna de las cambiantes versiones que ha dado desde el pasado domingo sobre el contenido del polémico encuentro. Esta misma semana aseguró en declaraciones a Fox News que estaba siendo “absolutamente transparente” sobre aquel encuentro.

Bueno, parece que no tan transparente.

Los suspicaces pensarán que el silencio de Trump Jr. en relación a Akhmetshin es síntoma de que hay algo que esconder. Y quizás tengan que ver las informaciones que señalan a Akhmetshin como un exespía soviético.

En abril, el senador republicano Charles Grassley escribió una carta al secretario de Seguridad Nacional solicitando información sobre Akhmetshin, a quien describía como "un ciudadano ruso emigrado a EEUU que ha sido acusado de actuar como un agente no registrado para intereses rusos y que aparentemente tiene lazos con la inteligencia rusa"

Las sospechas arreciaron el pasado abril. Entonces el republicano Charles Grassley, presidente del Comité Judicial del Senado, escribió una carta al secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, solicitando información sobre el lobbista. En su escrito, Grassley identificaba a Akhmetshin como “un ciudadano ruso emigrado a EEUU que ha sido acusado de actuar como un agente no registrado para intereses rusos y que aparentemente tiene lazos con la inteligencia rusa”.

Grassley apuntaba a informaciones en prensa según las cuales Akhmetshin habría reconocido ser “funcionario de la contrainteligencia soviética” en el pasado. También citaba noticias que le sitúan como colaborador del GRU, el servicio de inteligencia militar de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa. Según esas informaciones Akhmetshin estaría supuestamente especializado en “operaciones de influencia política subersiva, que a menudo implican desinformación y propaganda”.

Hace dos años, Akhmetshin fue acusado de orquestar una campaña para hackear los sistemas informáticos y robar información confidencial de la compañía minera rusa International Mineral Resources (IMR). Las alegaciones contra él fueron luego retiradas.

Según Kyle Parker, funcionario del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de EEUU, Akhmetshin habría trabajado en el pasado como espía para el GRU, el servicio de inteligencia militar de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa

La acusación de malas prácticas a la que se refiere Grassley tiene que ver con el papel de Akhmetshin como lobbista en relación a la tramitación, el pasado verano, de una norma relacionada con la llamada ley Magnitsky que autorizó a la Casa Blanca a congelar activos y denegar visados a extranjeros relacionados con casos de corrupción y violación de derechos humanos.

Akhmetshin hizo cabildeo en contra de esa ley. Grassley y otros consideran que el lobbista debería haberse registrado como “agente extranjero”. Es decir, que debería haber expuesto públicamente que estaba actuando en favor de los intereses del gobierno ruso.

Existe otro asunto que hace que el perfil de Akhmetshin sea todavía más enigmático. Según la petición del senador Grassley, Akhmetshin también trabaja o trabajó para Fusion GPS.

Quizás te suene ese nombre, porque Fusion GPS estaba detrás del informe, nunca vertificado, que alega que Moscú tiene información comprometedora sobre Trump. Información que, supuestamente, el Gobierno ruso estaría usando para chantajear al presidente de EEUU.

Una reunión decepcionante

En su declaración a Associated Press, Akhmetshin explica que acudió a la reunión con Veselnitskaya a petición de esta, pero no detalla cuál fue su rol o la razón de ser de su presencia. De acuerdo a su versión, se enteró del encuentro el mismo día de su celebración y acudió sin saber qué temas se iban a tratar.

Alan Futerfas, abogado de Donald Trump Jr., ha reconocido la presencia de Akhmetshin aquel día en declaraciones a NBC News. “La persona fue presentada como amigo de Emin [Agalarov] y quizás como amigo de Natalia”, recuerda el abogado. “Él es ciudadano estadounidense. Me dijo de manera específica que no trabajaba para el Gobierno ruso, y de hecho se rió cuando le pregunté por aquello”.

"Nunca pensé que esa reunión fuera a convertirse en un asunto de tanto interés, sinceramente", dice Akhmetshin

Según las declaraciones del lobbista, el encuentro entre Veselnitskaya y el entorno del presidente Trump “no fue sustancial”.

“Ellos tenían prisa por terminar”, dice de los interlocutores estadounidenses, que habrían quedado decepcionados ante los documentos que les mostró la abogada rusa sobre la supuesta financiación ilegal del Comité Nacional Demócrata.

“Trump Jr. preguntó a Veselnitskaya si disponía de todas las evidencias necesarias para sostener la acusación [de financiación ilegal]. Cuando Veselnitskaya contestó que el equipo de campaña de Trump iba a tener que investigar más profundamente el asunto, Trump Jr. perdió el interés”, asegura Akhmetshin.

Tras eso, la conversación, que no duró más de 20 minutos, habría virado hacia la ley Magnitsky. Moscú está obsesionado con la derogación de esa norma.

“Nunca pensé que esa reunión fuera a convertirse en un asunto de tanto interés, sinceramente”, dice Akhmetshin, quien niega categóricamente que a día de hoy mantenga lazos con los servicios de inteligencia rusos.

La pregunta, en cualquier caso, sigue en el aire: ¿por qué Donald Trump Jr. ocultó la presencia de Akhmetshin en aquella reunión, aún habiendo proclamado una total transparencia sobre el asunto?

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