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Tras extinguir cientos de especies, también hicimos esto a las que sobreviven

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Domesticarlas, desplazarlas, calzarlas, crear nuevos ecosistemas... el daño es inimaginable

astrid otal

01 Julio 2016 19:07

Llegas a una casa y empiezas a hacer progresivos cambios. Quitas las fundas del sofá y te deshaces de esa mesilla pequeña que crees que sobra. Robas metros al cuarto de los trastos y agrandas tu habitación. Las viejas sillas pasan a ser taburetes modernos. Tiras una puerta y te replanteas la necesidades de los pomos. Acumulas muchos trastos, muchos. Y, una mañana cuando te detienes y observabas que todo está patas arriba, caes en la cuenta de que habías olvidado que no eras más que un mero inquilino. Que aquella casa no te pertenecía ni vivías solo. 

Dejemos de actuar como los amos del planeta.


Ya conoces que los seres humanos extinguimos especies, lo que quizá no sabías es que guiamos la evolución de las que no nos cargamos. Cientos de criaturas han evolucionado condicionadas por la influencia humana, y no en el buen sentido. Un estudio publicado en Proceeding of Royal Society B ha analizado la "catastrófica" adaptación que se han visto obligadas a hacer.

El ser humano ha desplazado de su hábitat a 900 especies y ha domesticado alrededor de 470 animales y cerca de 270 plantas desde la última Edad de Hielo, hace 11.500 años atrás. Además ostenta el récord de extinción de especies: cerca de 700 en los últimos 500 años.

Cientos de criaturas han evolucionado condicionadas por la influencia humana

Joseph Bull y Martine Maron, autores del estudio, apuntan que es muy difícil decir "Estas son las especies creadas por los hombres", si bien observa que "un cambio rápido en sus características" debido a las presiones humanas. Algunos ejemplos:

1. Las especies que cruzamos, como hacen los cazadores, para conseguir los rasgos que nos den la gana, como que un perro sea más rápido o más grande.

2. Hacemos que los animales crezcan deprisa para que se puedan reproducir y llevarlos al matadero antes.

3. Vemos la película de Buscando a Nemo y, en vez de aprender el mensaje que contiene, nos popnemos a capturar masivamente peces payaso del mar para llenar acuarios particulares.

4. Invadimos hábitats y hacemos que las plantas se transformen. Un caso: 150 tipos de ellas han cambiado dramáticamente desde llegaron los primeros colonos a Australia.



Joseph Bull y Martine Maron hablan de una especie creada totalmente a consecuencia de la acción humana. ¿Y es un especie adorable? No, es un mosquito. Esta es la historia de cómo surgió el mosquito Culex pipiens molestus (y el nombre dice mucho).

Durante la Segunda Guerra Mundial, los londinenses se resguardaban en el metro mientras se bombardeaba la ciudad. Allí, en el subterráneo, notaron que por primera vez que había mosquitos. Los túneles del metro eran muy diferentes al hábitat natural de los mosquitos, pues no había sol ni tampoco su principal fuente de alimentación, la sangre de los pájaros. Sin embargo, había cientos de humanos a los que picar y agua almacenada, así que se quedaron.

Setenta años después de no haber salido, son una nueva especie, la Culex pipiens molestus, y se debe enteramente a los humanos.

"La emergencia de estas nuevos clases de criaturas ni siquiera pueden llegar a hacernos imaginar el daño que hemos causado. Las especies artificiales no son una sustitución de la biodiversidad natural. No encajan de la misma forman. Los perros domesticados no pueden reemplazar a los lobos extinguidos; los mosquitos surgidos de la actividad humana no van realizar la misma función que las abejas huidas. No tienen el mismo papel y no consiguen una diversidad genética que haga un ecosistema sostenible", reflexionan ambos autores.

"Las especies artificiales no son una sustitución de la biodiversidad natural"

Pero hay más. La introducción de nuevas especies podría tener un desconocido efecto domino sobre otras criaturas en sus ecosistemas. Está ya demostrado que especies invasoras pueden liderar la extinción de otras. La introducción de depredadores, competidores y enfermedades han asolado vulnerables poblaciones en todo el mundo.

"Tendemos a creer que más número de especies se traduce en algo mejor, pero no es necesariamente el caso", escriben. Imagina "un mundo lleno de extrañas especies híbridas sumadas a las que ya han surgido, como las palomas y las ratas. Tener un mundo lleno de esas clases de especies no es necesariamente la imagen que nos gustaría pintar".

Así que, por dios, piensa en las asquerosas palomas y laméntate del mundo que estamos creando.



"Piensa en las asquerosas palomas y laméntate del mundo que estamos creando"

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