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¿Qué son esas voces que escuchas en tu cabeza?

El psicólogo Charles Fernyhough desvela las claves de todas esas voces internas en su libro The Voices Within

Imagen de Byul Yun

“Tengo que poner la lavadora, y no me apetece un pelo... ¿Qué estará haciendo él justo ahora?”. “Vas a llegar tarde. Eres un desastre, deberías haberte programado la alarma media hora antes, así no estarías otra puta mañana igual”. “¿Quién se creerá que es ese capullo?”. “¿Por qué tendrías que hacer esto? Si no te apetece no lo hagas...”  

 Cada día, miles de pensamientos entran en nuestro cerebro... para no salir de ahí. Conversaciones no verbalizadas con uno mismo o con otros que, llegados a un punto, puede que lleguen a asustarnos.

Porque... ¿qué es en realidad esa voz que parece salir de nuestra cabeza?

¿A dónde van esas conversaciones?

¿Cómo puedo hacer para que paren esas voces?

¿Me estaré volviendo loca?

Todos nos hacemos alguna vez esas preguntas.

Las voces y conversaciones internas han sido asociadas tradicionalmente con los desórdenes mentales y, en concreto, con los trastornos del espectro esquizofrénico, enfermedades psiquiátricas de las que aún sabemos poco, o casi nada. Y eso es lo que llevó al psicólogo Charles Fernyhough a interesarse por la multiplicidad de formas en las que nos comunicamos con nosotros mismos.

De esa investigación nace el libro The Voices Within: The History and Science of How We Talk to Ourselves, una cuidada reflexión con la que trata de derribar el estigma que pesa sobre aquellas personas que "oyen voces"

Porque callar al cerebro es muy complicado

Todos tenemos algo, que el autor define como “habla interna”, que hace que nuestro cerebro nunca se quede en silencio. Es esa vocecita que te dice que llegas tarde o la que te anima ante un reto complicado. “Venga, va. Tú puedes”, grita tu habla interna mientras subes la montaña. “Pero qué haces loca. ¡Por ahí no!”, parece que te advierte tu voz interior cuando quieres cruzar por un sitio peligroso.

Este monólogo interior se compone a su vez de dos tipos de conversación. Por un lado, aquellas frases rápidas como flashes de luz que pasan por tu cerebro casi automáticamente, se conocen como 'pensamiento verbal ordinario'. Por otro, un tipo de conversación más lenta y reposada que se conoce como 'pensamiento dialogado'.

Tú debatiendo contigo mismo. Tú sopesando pros y contras. Tú analizando un contexto desde diferentes ángulos o flagelándote a dos voces por lo que no te atreviste a hacer. Este tipo de habla dialogada suele adoptar la forma de una conversación entre más de un punto de vista interno. Como si nuestro cerebro estuviera indeciso y se autopreguntara. “El agua está fría. Pero hace calor. Pero tampoco tanto. Un poco sí. Venga, ¿me baño o no?”, dice nuestro pensamiento dialogado. Y al final te bañas.

Todos tenemos algo, que el autor define como “habla interna”, que hace que nuestro cerebro nunca se quede en silencio

Según el psicólogo ruso Lev Vygotsky, este pensamiento dialogado es, básicamente, la internalización del hábito del niño pequeño de pensar en voz alta.  

Todos hemos disfrutado —o sufrido— alguna vez los pensamientos en alto de un crío: “Voy a coger el osito de peluche y luego nos vamos a ir todos juntos al parque. ¿A qué sí, osito?”, grita como un poseso tu sobrino. Pues bien, cuando nos hacemos adultos tendemos a repetir ese comportamiento pero solo dentro de nuestro cerebro. Y menos mal.

Imagina un vagón de metro o una oficina llena de gente que compartiera en voz alta y a cada minuto sus pensamientos sobre absolutamente todo.

Insoportable.

¿Pero la voz interna nunca se calla?

Fernyhough explica que escuchamos esas voces interiores al menos durante un cuarto de nuestro estado de vigilia, y quizás un poco más. El autor cree que esta voz es buena, incluso terapéutica. Es lo que conocemos como autosugestión, el uso del habla interna para llegar a una acción determinada.

De esto habló en el pasado el psicólogo y farmacéutico Émile Coué, que popularizó la “cura” de la autosugestión. Coué se decía todos los días: “Todos los días, en todos los sentidos, estoy cada vez mejor y mejor”. Puede sonar a palabrería sin más, pero la autosugestión funciona.

Fernyhough le preguntó a 1.500 personas si escuchaban las voces de los personajes de ficción en sus cabezas, y el 80% dijo que sí

Además de psicólogo, Fernyhough también es novelista, por lo que en su libro también se detalla otro fenómeno del habla interna muy curioso. Ese según el cual escuchamos a los personajes de los libros.

Seguro que te ha pasado, estás leyendo un libro y, mientras lees, escuchas a los protagonistas. Sus discusiones, sus conversaciones e incluso su pensamiento. Cada uno con "su propia voz". Casi como si estuvieras viendo una serie. No te preocupes, no estás loco. Es perfectamente normal.

Fernyhough le preguntó a 1.500 personas si escuchaban las voces de los personajes de ficción en sus cabezas, y el 80% dijo que sí. De hecho, uno de cada siete dijo que “esas voces eran tan vívidas como si estuvieran escuchando a una persona hablar”.

Muchos novelistas describen la experiencia de construir los personajes como una tarea más observacional que creativa. Según el escritor David Mitchell, el trabajo de un escritor es algo así como “un trastorno de personalidad controlado”. Para crear tus personajes tienes que concentrarte en sus voces y conseguir que hablen entre ellas. Y eso no siempre es fácil.

En su libro, el psicólogo también detalla y explica la ciencia que hay detrás de aquellos que escuchan voces ajenas. La experiencia de escuchar voces la sufren las personas que padecen trastornos del espectro esquizofrénico y también personas aquejadas por trastornos de estrés postraumático y trastorno bipolar. El autor derriba el estigma que pesa sobre este proceso mental y, en vez de hablar de alucinaciones, se refiere a “escuchar voces”.

Fernyhough llevó a cabo entrevistas con personas que experimentaban este tipo de voces vívidas con regularidad. También las sometió a imágenes por resonancia magnética funcional. Y llega a la conclusión de que, en el caso de estas personas, el cerebro genera voces internas de forma habitual pero luego no es capaz de reconocerlas como propias. Es decir, las voces se encuentran dentro y parecen venir desde fuera.

Fernyhough sugiere en su libro que esta podría ser la base de las experiencias religiosas intensas que se han registrado a lo largo de la historia.

Gente que cree haber escuchado a Dios cuando, realmente, solo está escuchando la voz de su propio cerebro.

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