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“El papel cultural del ‘reloj biológico’ es contrarrestar los efectos de la liberación de la mujer”

La escritora Moira Weigel desmonta el mito del reloj biológico femenino

A lo largo de la vida de una mujer todas sentimos en al menos algún momento que se nos acaba el tiempo. La sociedad, nuestras madres y sus amigas, nuestras amigas, todos parecen gritarnos que el reloj hace tic tac y tú te acercas irremediable a la cuarentena y no tienes una carrera consolidada, un apartamento comprado y un marido que te traiga el desayuno a la cama.

Y además, pobre ingenua que creíste en el amor romántico, rondas los cuarenta y no tienes hijos, grita el tirano de tu reloj biológico. Pero, ¿qué pasaría si te dijeran que la idea del reloj biológico es en realidad una idea sexista inventada en los 70 por un hombre? ¿Seguirías corriendo, buscando, temiendo a cada segundo estar perdiendo el tiempo con la persona inadecuada?

La escritora Moira Weigel desmonta la dictadura del tiempo para el cuerpo femenino en un extracto de su libro Labor of Love: The Invention of Dating que adelanta The Guardian. Sus razonamientos dan mucho que pensar.

“‘¡Tantos años desperdiciados con X!’. Nunca he oído a un hombre decir esto pero cuando una mujer lo hace, después de una ruptura, todo el mundo entiende de inmediato a qué se refiere. Crecemos con la creencia de que los cuerpos femeninos son bombas de tiempo”.

“Cualquier relación que no ‘funciona’, es decir, cuando una mujer no se queda embarazada de un hombre comprometido a ayudar a criar a su descendencia, la acerca a su fecha de caducidad. Al filo de la medianoche, los óvulos se convierten en polvo”.

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“Las mujeres en muchos momentos y lugares han sentido la presión de tener hijos. Pero la idea del reloj biológico es una invención reciente. Apareció por primera vez a finales de 1970. ‘El reloj está corriendo para la mujer con carrera’, declaró el Washington Post el 16 de marzo de 1978 en un artículo escrito por Richard Cohen”.

“Cohen insistía en la idea de que la práctica totalidad de las mujeres que conocía querían tener bebés, independientemente de los tipos de relaciones románticas en las que se encontraban”.

“Esta historia del reloj biológico es una historia sobre la ciencia y el sexismo. Ilustra las formas en que los supuestos sobre el género pueden dar forma a las prioridades de la investigación científica y los descubrimientos científicos se pueden implementar al servicio de fines sexistas”.

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“Estamos acostumbrados a pensar en metáforas como ‘reloj biológico’, como si no fueran metáforas en absoluto, sino simplemente descripciones neutrales de hechos sobre el cuerpo humano. Sin embargo, si examinamos de dónde vino el término y cómo llegó a ser utilizado, se hace evidente que la idea del reloj biológico tiene tanto que ver con la cultura como con la naturaleza. Y su papel cultural es contrarrestar los efectos de la liberación de la mujer”.

“Las conversaciones sobre el reloj biológico empujaban a la mujer a la maternidad, siempre habría una diferencia: las mujeres tenían que planificar su vida amorosa con un ojo puesto sobre el hecho de tener hijos antes de que fuera demasiado tarde”.

“En un momento de cambio social y económico, la forma en la que se hablaba del reloj biológico reforzaba las viejas ideas sobre las diferencias de género. Las conversaciones sobre el reloj biológico sugirieron que la reproducción era una preocupación excesivamente femenina”.

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“A día de hoy, la idea de la evidencia de la disminución de la fecundidad femenina con la edad sigue siendo turbia. Después de buscar en bases de datos de investigación médica, se descubrió que la estadística citada con frecuencia de que una de cada tres mujeres entre 35 y 39 no será capaz de quedar embarazada después de intentarlo durante un año, vino de un estudio realizado en 2004 que se basaba en registros de nacimientos franceses entre 1670 y 1830”.

“El psicólogo Jean Twenge escribió: ‘a millones de mujeres se les dice cuándo quedar embarazadas basándose en estadísticas realizadas en un momento anterior a la electricidad, los antibióticos y los tratamientos de fertilidad’”.

“Otro elemento problemático de los datos sobre fertilidad es que, en general, la información que tenemos proviene de pacientes que acuden a los médicos porque están experimentando problemas de fertilidad. Como resultado, es difícil evaluar lo que está sucediendo con la población en su conjunto”.

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“A pesar de estas lagunas en nuestro conocimiento, una fuerte evidencia científica ha demostrado que la cantidad y calidad de los óvulos de una mujer no disminuye con el tiempo. Pero la mayor parte de los escritos sobre el tema no menciona un hecho crucial: la fertilidad masculina disminuye también con la edad”.

“Desde la década de los 80, una creciente investigación ha demostrado que el número de espermatozoides y su calidad disminuye con los años. Los hijos de padres mayores tienen mucho mayor riesgo de autismo y otras complicaciones”.

“En EEUU, de las parejas que buscaban un tratamiento para la fertilidad, el 40% de los casos está causado por un factor masculino, otro 40% por un factor femenino y un 20% por causas desconocidas. Así que, ¿por qué surge la idea de que es la mujer la única que tiene que correr contra el tiempo de su reloj biológico?”.

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“La razón de que las mujeres empezaron a sentir que estaban en una carrera contra el tiempo tenía menos que ver con alguna fuerza biológica que con el hecho de que estaban empezando a entrar en el trabajo profesional, sin dejar de hacer la mayor parte del trabajo doméstico no remunerado. Estaban más ocupadas y tenían menos tiempo que nunca”.

“Los lugares de trabajo no cambiaron sus protocolos para que fuera más fácil para las mujeres tener éxito. El resultado fue que las mujeres tenían que encontrar una manera de manejar las diferentes exigencias de la vida familiar y los horarios corporativos. Tic tac”.

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“La histeria del reloj biológico, con su imagen de una bomba de tiempo presentada en cada uno de los ovarios de la mujer, hizo a cada mujer responsable de tratar con su desventaja. Los expertos dijeron que había algo que funcionaba terriblemente mal en las mujeres pero por suerte había un solución”.

“Los tratamientos de fertilización in vitro diseñados para resolver un problema específico de salud se empezaron a vender para todas las mujeres, incluso las que no lo necesitan. Incluso si los problemas para concebir son de factor masculino, la mujer se tiene que someter a la fecundación”.

“Durante la última década, la industria de la tecnología de reproducción asistida ha comenzado a comercializar las intervenciones costosas para personas que no las necesitan. La congelación de óvulos, en particular, se ha comercializado entre las mujeres con carrera como una oportunidad única de parar el reloj”.

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“Las mujeres que se usan en la publicidad de la congelación de óvulos hablan de empoderamiento y autoelecciones. En la práctica, la congelación de óvulos empuja a las mujeres a aceptar expectativas de género sobre el romance y la reproducción”.

“¿No sería más sencillo reconocer simplemente que hombres y mujeres tienen cuerpos que envejecen y que la mayoría de los humanos comparten deseos básicos de afecto, intimidad y respeto?”.

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