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7 escenas de apasionado amor monógamo

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Así es el realismo caliente de Riccardo Mannelli

Luna Miguel

22 Enero 2015 16:55

Escribe el poeta Diego Vaya: “me viene de pronto la adicción de vivir”, y acto seguido los cuerpos amantes de las pinturas de Riccardo Mannelli se apresuran al abrazo, como si su adicción no fuera otra que la de agarrarse al cuerpo de la persona que aman. Porque el amor es adictivo, sí, y porque a veces ese amor es tan fuerte que logra que las pieles choquen contra las pieles creando una figura única, una forma eterna y celestial.

Las parejas de Mannelli son ángeles. Cuerpos que han soportado a los años y a las peleas. Los arañazos quedaron atrás en sus muslos, las dudas quedaron muy lejos en sus cabezas adolescentes. Ellos llevan toda una vida soportándose los unos a los otros, en un mundo en el que el verbo soportar es sinónimo de sostener, de apoyar, de comprenderse.

Escenas eróticas para endulzar la monotonía. Escenas de cariño para entender el matrimonio. Escenas de sexo para entender la vida. Porque al final lo único que importa es ese olor que el otro cuerpo desprende, demostrando que si aguantamos, nunca jamás volveremos a estar solos. Nos vendrá de pronto la adicción de vivir, “hasta que al fin será mi corazón plástico derretido.”


Hay cuerpos a los que merece la pena mantenerse abrazado toda la vida



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