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Y la peor escena de sexo del año es para…

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Ben Okri, el escritor cuyas descripciones sexuales son un verdadero facepalm

Luna Miguel

04 Diciembre 2014 15:58

Hay algo que une a todas las generaciones literarias, a todos los estilos, a todos los géneros. Hay un rasgo común que se repite en novelas y poemarios de todo el mundo, y ese rasgo no es otra cosa que lo mal que se les da a los escritores describir una escena erótica. Es curioso, pero la enfermedad del mal sexo recorre buena parte de la creación literaria universal y, por este motivo, desde hace ya veinte años en Estados Unidos existe el premio “Bad Sex in Fiction”, un galardón de The Literary Review que se concede al autor de la peor escena sexual publicada en su curso literario correspondiente. 

No está dotado económicamente, no tiene repercusión en las portadas de los grandes suplementos culturales, y sin embargo este premio es uno de los más importantes de nuestro tiempo, quizá porque define a la perfección todas nuestras carencias y todos nuestros errores. Que somos unos cursis, que en cuestión de sexo y erotismo no sabemos nada. Que nuestra vida es un cúmulo de escenas torpes probablemente parecidas a las que los escritores se empeñan en mostrar en sus novelas. Este 2014, el héroe de los malos polvos ha sido Ben Okri, un novelista que hace años ganaba otro tipo de premios más prestigiosos y que hace unos días recibió el vergonzoso galardón .

Okri es autor de varios libros de ficción. En 1991, una de sus producciones le llevó a recibir el importante Booker Prize, un premio que han obtenido, entre otros, autores como Salman Rushdie o Ian McEwan. Hoy la obra de Okri, sin embargo, es noticia por otros motivos diferentes. Hace unos días, el jurado del premio Bad Sex in Fiction decidió por unanimidad que su nueva obra The Age of Magic contenía algunos de los párrafos más pegajosos y corrosivos de la historia del erotismo. “Pezones que son interruptores y que vuelven fuego los sentimientos”, “sensaciones agridulces que les envuelven el cerebro” o “corrientes cálidas de ternura y fuerza” son algunas de las cosas que describen el penoso encuentro sexual entre los protagonistas de este libro.

Tanto para Ben Okri como para Maggie McKernan, su editora, recibir este premio ha supuesto algo anecdótico y divertido. Según las palabras de ella, ganar el Bad Sex in Fiction es tan gracioso como indigno, dos palabras que, de hecho, a veces también podrían definir el sexo de la vida real. Si hacer el amor es “como lanzar un cohete al fondo de la noche”, entonces apaguemos y vayámonos. Por mucha risa que nos de, el tiempo de las malas metáforas ha llegado.

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