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Cuando ir al colegio supone arriesgar la vida: el terrorífico día a día de los niños de Atuler

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Estos niños chinos tienen que escalar los 800 metros que componen la pared rocosa de un acantilado cada vez que van al colegio. Las fotografías de Chen Jie denuncian esta sobrecogedora situación

silvia laboreo

27 Mayo 2016 22:11

Imagina que cada vez que fueras al colegio tuvieras que escalar una pared de 800 metros. Sin arneses y sin ninguna protección. Arriesgando tu vida cada vez.

¿Te parece escalofriante?

Pues ese es el camino al colegio que cada dos semanas tienen que recorrer 15 niños de una pequeña aldea china situada en la provincia de Sichuan.

Los niños, que cuentan con edades comprendidas entre los 6 y 15 años, pertenecen a 72 familias de la aldea de Atuler Zhaojue.



Atuler es conocida como “el pueblo acantilado” por ser el único que se encuentra en lo alto de la montaña. No hay carreteras y solo se puede acceder a él a través de 17 escalas de madera de vid aseguradas a la pared con barras de madera y acero.

Chen Jigu, uno de los habitantes de Atuler, explicó que la escalera es tan antigua como el pueblo, tal vez de cientos de años. “Reemplazamos una escalera por otra nueva cuando vemos que una de ellas está podrida”.

Tiempo atrás, los habitantes de este pequeño pueblo contaban con un funicular que los comunicaba con el resto del mundo, pero la falta de dinero hizo que este cerrara y dejara a sus habitantes aislados de la sociedad.



Los niños, cargados con sus mochilas escolares, se arañan las manos con las rocas y arriesgan su vida cada vez que van al colegio. Porque, por supuesto, estas escaleras no cuentan con ningún tipo de medida de seguridad.

Un adulto es el encargado de guiar al grupo, que tarda alrededor de dos horas en subir el acantilado y cerca de una hora y media en llegar abajo.



Según Api Jiti, jefe del Partido Comunista de Atuler, “es imposible construir una escuela en la cima de la montaña debido a que el área es demasiado pequeña”. Es por ello por lo que estos jóvenes tienen que estudiar en una escuela situada al pie de la colina y vuelven a casa con sus familias solo dos veces al mes.

La mayoría de las familias de esta aldea viven en casas hechas de barro, paja y madera. Los habitantes de Atuler eligieron vivir en la parte alta de la montaña para así poder esconderse de la guerra y los conflictos tribales. Y ahora esa decisión les trae más problemas que beneficios.



Una vez por semana, los aldeanos van al mercado para vender sus productos, principalmente pimienta y nueces, y para comprar alimentos de primera necesidad. Para ello, utilizan las mismas escaleras precarias que sus hijos usan para ir al colegio.

Api Jiti contó recientemente a Beijing News que "siete u ocho" aldeanos habían fallecido después de resbalar durante al ascenso, mientras que muchos más habían resultado heridos durante estas peligrosas excursiones.

Y cuando un habitante está demasiado enfermo para trepar por la montaña, otro miembro de la aldea debe atárselo a la espalda y bajar por el acantilado con la ayuda de otras dos personas. Pocas niñas del exterior quieren casarse con los hombres jóvenes del pueblo, y el precio de las novias para las niñas de la aldea es más bajo que en otros lugares.

Además, cuando hace mal tiempo o lluvias nadie puede salir de Atuler. La mayoría de sus habitantes viven en un situación de pobreza extrema, tan solo con un euro al día.



“Nuestras principales fuentes de ingresos son la pimienta y la nuez”, explicaba el jefe de la aldea, Er Dijiang. “Los compradores saben que somos de la localidad de montaña y que no queremos llevar la pimienta o las nueces de vuelta, por lo que ofrecen un precio mucho más bajo por nuestros productos. Y nosotros no tenemos otra opción que aceptarlo”.



La población de Atuler vive una situación dramática que, gracias a unas simples fotografías, puede estar muy cerca de cambiar.

La semana pasada, las imágenes de este terrorífico “camino al cole” se hicieron virales en China después de que fueran publicadas por un periódico de Beijing. Las fotografías fueron tomadas por Chen Jie, un reconocido fotógrafo chino premiado en los World Press Photo Awards de este año.



Chen describió en WeChat el momento en el que se dio cuenta de que había 15 niños trepando por el acantilado. “Me quedé impactado por la escena que se estaba viviendo delante de mí. Espero que las fotografías ayuden a cambiar la dolorosa realidad de los habitantes de este pueblo”.

La repercusión de la publicación de las fotografías ha sido tal que el jefe del partido de la prefectura, Lin Shucheng, se comprometió a construir una escalera de acero que reemplazara la escala rota lo antes posible. Más adelante, el gobierno se reunirá con expertos para debatir cómo resolver el problema de pobreza y transporte que asola a esta pequeña aldea china.



Jike Jinsong, funcionario del gobierno del condado Zhaojue, explicó que la posibilidad de romper con el aislamiento de la aldea depende del dinero. “Va a costar cerca de 60 millones de yuanes construir una carretera que conecte Atuler y otras dos aldeas remotas. Sin embargo, el gobierno del condado sólo tiene 200.000 yuanes para el proyecto”. Otra de las posibilidades se basa en la reubicación del poblado en la montaña, aunque Jinsong la considera poco realista ya que los aldeanos perderían sus tierras si se trasladan a otros lugares.



Por su parte, Ke Lage, jefe del Partido del condado Zhaojue, explicó que el gobierno está considerando la posibilidad de atraer a inversores y convertir la cultura étnica y el paisaje de las montañas en una atracción turística.



Mientras llegan las soluciones, estas 72 familias chinas seguirán arriesgando su vida cada vez que quieran escapar del pueblo acantilado.




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