PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

La diosa del manga erótico quiere que sepas sus razones contra la censura

H

 

Una relatora de Naciones Unidas dice que determinado género de manga alienta el abuso sexual a menores

PlayGround

16 Marzo 2016 19:44

Hasta la década de los 70, los cómics manga trataban de historias pueriles de adolescentes que hablaban de sus amores inalcanzables y de problemas torpes del día a día. Hasta que en 1976 apareció en las librerías Kaze to Kino Uta (El poema del viento y de los árboles).


La historia comienza con dos chicos adolescentes desnudos después del coito en un internado francés del siglo XIX. Uno de esos dos chicos tiene un romance con otro, recién llegado al orfanato, huérfano, criado por su tío, violado y víctima de incesto. El chico es maltratado como juguete sexual en el centro educativo por profesores y el resto de alumnos. El chico que se enamora de él se llama Serge, es de piel oscura y también es una víctima. De racismo.



La autora de la historia es Keiko Takemiya. Aquella primera obra y las que han venido después la han llevado a ser conocida como “la matriarca del manga erótico”. A través de romper los tabúes relacionados con el amor, y hablar de temas profundos como el odio y la existencia, Takemiya revolucionó un género que jamás había transgredido el puritanismo de la sociedad japonesa.



La artista convirtió al manga en algo más que una historia gráfica para adolescentes. Hizo del género un objeto de crítica literaria. En sus historias introdujo las complejas tramas de autores como Herman Hesse, Bram Stoker, Alejandro Dumas o Fiodr Dostoievsky.

Sin embargo, después de más de 40 años de luchar contra los tabúes sociales y de ganar la batalla por la libertad de expresión en el arte, las cosas podrían cambiar. Una relatora de Naciones Unidas ha denunciado que determinado género de manga hace apología de la violencia sexual contra menores, que incluye representaciones de la pornografía infantil y alienta al abuso sexual.

La obra de Takemiya es un clásico y no podría considerarse pornográfica por al no contener contenido explícito. Pero la autora ha manifestado su rechazo a censurar el manga por esas razones. Según declaró a la BBC, recortar cualquier tipo de expresión artística sería un retroceso para la libertad de expresión:


Las cosas que retrata el manga pasan en la vida real. Esconderlo no va a terminar con eso. Yo, por ejemplo, he intentado retratar la resistencia de esos chicos, cómo sobrevivieron y recuperaron sus vidas después de experimentar la violencia sexual y racista. En los años 70 nadie hablaba de esas cosas y a mí llegó a escribirme una chica que había sido abusada por su padre. Ella pensaba que eso no le pasaba a otra gente, pero a través de mi cómic le estaba diciendo que no estaba sola. Negar la naturaleza humana no es la solución. Puede que haya abierto la caja de Pandora de la expresión sexual, pero la caja se abrió también para dar esperanza a mucha gente.



share