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La sucia estafa con la que estos abogados extorsionaron a consumidores de porno

Así actuaban los conocidos como "trolls del porno"

Los abogados Paul R. HansMeier y John L. Steele han sido acusados por 18 cargos en un juzgado de California. Apodados los “trolls del porno”, HansMeier y Steele amenazaban con denunciar a personas que se descargaban porno de manera ilegal si no les pagaban lo que pedían.

Su estrategia era muy enrevesada, pero sin duda efectiva. Los abogados, que dirigían una empresa llamada Prenda Law, utilizaban sociedades offshore para comprar los derechos de películas pornográficas. Acto seguido, subían estos filmes a webs ilegales como The Pirate Bay, donde podían controlar quiénes las descargaban.

Cuando alguien se bajaba una película de las que habían adquirido los derechos, le mandaban una carta advirtiéndole de haber cometido un acto ilegal. Si no pagaban la suma acordada, le denunciarían.

La mayoría de casos acababan resolviéndose con una transferen cia de unos 4.000 dólares. Muchos afectados decidían pagar para no gastar una cantidad mucho mayor en un juicio y, sobre todo, para ahorrarse la vergüenza de que su afición por el porno saliera a la luz.

Ahora, más de tres años después de que se presentara la denuncia, serán juzgados por una conspiración que les habría hecho ganar más de 6 millones de dólares entre 2011 y 2014, según alegan los fiscales.

“Vamos a actuar para proteger la integridad de los procesos judiciales contra abogados que los utilizan como un mecanismo para sus negocios ilegales”.

Otis Wright, fiscal encargado del caso, explica que los actos de los abogados son un “fraude” y un abuso de poder de sus posiciones.

“Vamos a actuar para proteger la integridad de los procesos judiciales contra abogados que los utilizan como un mec anismo para sus negocios ilegales”, asegura en un comunicado.

Al menos en tres ocasiones los abogados produjeron sus propias películas. Según la fiscalía, asistieron a convenciones pornográficas en Chicago, Las Vegas y Miami, donde contrataron a varios actores para distintas producciones. Nos las distribuían legalmente, sino que las subían directamente a webs piratas, donde podían seguir con la estafa.

El juego sucio de HansMeier y Steele hizo que se ganaran el apodo de “trolls del porno”. Pero solo fue durante tres años. Ahora, deberán enfrentarse al mismo sistema que tanto habían explotado para completar sus timos.

[Vía The Washington Post]

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