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¿Por qué nunca encontrarás nada en rebajas?

Descuida: no hay trucos para gastar de forma sensata y triunfar con las adquisiciones. Simplemente, no sirven

La ropa que se lleva este verano no puede ser más fea. De hecho, esa es la idea: chanclas de piscina, Birkenstocks, suelas ortopédicas, mezclas de estampados... En teoría, propuestas no aptas para todos los públicos, sólo para aquellos a los que les gusta experimentar con los efectos que produce la indumentaria más allá de lo "favorecedor" (si es que eso existe).

En teoría.

Porque el hecho de que las grandes cadenas estén llenas de tops cortísimos, zuecos, calzones estampados y sandalias fosforitas dice mucho de la situación en la que nos encontramos. No intente ir a las grandes cadenas en busca de prendas básicas. O no existen o, de existir, no estarán rebajadas. Desde hace algunos años, las chaquetas lisas, los vaqueros clásicos y las camisas blancas se llaman "prendas de transición" y mantienen el mismo precio durante todo el año. Los descuentos sólo se aplican en la ropa que usted no volverá a ponerse el verano que viene.

En esta época las revistas se llenan de trucos para gastar de forma sensata y triunfar con las adquisiciones. Nada de esto sirve. Rebuscar en cajas llenas de prendas de dudosa calidad hasta dar con una camiseta de menos de cinco euros no es sensato. Para empezar, es descabellado que una camiseta pueda costar menos de cinco euros.

Sólo hay algo que debe recordar cada vez que pise una tienda: Ellos son más listos que usted, por eso ellos son ricos y usted tiene que esperar a las rebajas.

Asuma que nunca va encontrar lo que está buscando, porque, de un tiempo a esta parte, las tiendas sólo copian las tendencias de la pasarela. Estilos cada vez más descabellados y, curiosamente cada vez más consumidos. Inditex no da puntada sin hilo, su éxito interplanetario consiste en registrar lo que el cliente quiere en cada momento y dárselo en tiempo récord. La masa, este verano, quiere chanclas de piscina y otras piezas complicadas que, obviamente, no se pondrá el verano que viene. Cuanto más loco es un estilo, más necesidades tenemos de comprarlo (es más reconocible visualmente) y, por lo mismo, más rápido nos cansaremos de él. Cuando la moda se permite el lujo de confeccionar chanclas de piscina y ropa deliberadamente fea es porque el ciclo de consumo está acelerado.

Nadie ve nada en las rebajas, nos quejamos de que este año no hay demasiada oferta o los descuentos no son muy altos. Da igual. Todos caemos. El verdadero triunfador de la temporada es el que pasa de los saldos, ese tipo humano utópico que no compra lo que no le gusta o lo que no necesita. O el que decide no despilfarrar su presupuesto en cantidades ingentes de vestidos por debajo de los diez euros y, en su lugar, se compra un vestido de doscientos rebajado al cincuenta por ciento.

Si usted es un humilde mortal consumista, sepa que el mito del "me lo quitan de las manos" suele ser falso. Casi siempre hay ropa que reponer y casi siempre se repone los martes-miércoles, que también suele ser el día en el que bajan los precios. Asuma que es bastante probable que ese vestido que mezcla cuadros con palmeras y con corazones no se lo va a poner más de una vez, pase por caja, y siga su camino.

Sepa que lo que durante esta época adquiere protagonismo en la tienda y está colocado en lugares privilegiados (los llamados puntos calientes) es lo que no han logrado vender en cuatro meses. Observe cómo ahora la gente lo mira con deseo y se lo lleva al probador y se dará cuenta de lo influenciables que hemos llegado a ser.

Si pasa de tendencias y se enorgullece de decir que tiene un estilo propio y, por eso, nunca encuentra nada en las grandes tiendas, que sepa que este es el momento de encontrarlo. Esta es la época en la que Zara, Mango o H&M juegan al ensayo y error con los rincones de la nueva temporada. Ofrecen prendas muy distintas entre sí porque, a partir de las más vendidas, irán desarrollando los estilos del otoño. Aproveche, porque en septiembre todo será homogéneo.

Y si su misión en la vida es la de ser early adopter, llevar las tendencias antes de que las lleve todo el mundo, compre en los últimos días esas prendas locas que nadie se ha llevado y cualgan de un perchero que ya nadie mira. Si están en Zara, es porque en las oficinas centrales pensaron que aquello sería un éxito. Y si el imperio que mueve los hilos de la moda mundial considera que ese traje absurdo será tendencia, es que lo será. No es un problema de diseño, sino de gestión de los tiempos. La gente aún está preparada para llevarlo, pero usted sí. ¿Recuerda que hace dos años no entendía quién se iba a comprar aquellos vestidos largos. aquellas camisas cortas y esos pantalones de cintura alta? Al final, somos todos tan predecibles que las leyes del consumo tienen una eficacia casi matemática.

¿Tienes alguna pregunta vinculada con la moda? Envíala a leticia@playgroundmag.net

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